Noticine
01/09/2010 13:13

Con aplausos arrancó este miércoles la 67 edición de la Mostra de Venecia, de la mano de la nueva cinta del norteamericano Darren Aronofsky, quien tras El Luchador parece hacer recuperado el pulso y el amor de los cinéfilos. Natalie Portman aporta su belleza y talento -ambos innegables- a este negro "thriller" psicológico (y psiquiátrico) sobre la ambición, el poder, la envidia y la locura, en el mundo del ballet.

El Luchador

(2008)

Portman ha sido la primera de una lista bastante más reducida que las de antaño de figuras internacionales con habitación en el Lido. La ex novia de Gael García Bernal da vida a una bailarina de éxito y prestigio en Nueva York, cuya obsesiva madre (felizmente reencontrada Barbara Hershey) le ha inculcado el valor del triunfo a cualquier precio. Nina, que así se llama, comienza a obsesionarse con una más joven colega, a la que da vida Mila Kunis. Aunque no queda claro si su rivalidad es real o simplemente forma parte de su mente cada vez más dispersa, ya que las neuras de la bailarina Nina-Portman la hacen perder contacto con la realidad y naufragar en la locura.

El film, que se beneficia de un cuidado reparto que incluye aparte de las ya citadas al siempre convincente francés Vincent Cassel y a la norteamericana Winona Ryder, corre riesgos, y su desenlace puede resultar un tanto discutible, pero ello no le resta intensidad, apoyada por la espléndida música de Tchaikovsky para "El lago de los cisnes".

Aronofsky, quien ya ganó el León de Oro con hasta ahora su cinta más popular, El Luchador, ha destacado que para él existe un lazo entre esa cinta y la que ahora presenta, dos años después: "Creo que los espectadores encontrarán similitudes, aunque paradójicamente la lucha libre sea considerado un espectáculo opuesto en belleza y clase al ballet. Personalmente creo que en ambos existe una increible utilización del cuerpo como medio de expresión".

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