Noticine
13/05/2010 14:44

No han sonado aplausos convencidos aún en Cannes,  Francia, omnipresente en la competencia, presentaba su primer candidato a la Palma, un debutante, aunque conocido, el actor Mathieu Amalric, su opera prima tras la cámara se llama Tournée y al menos aprobó la revalida. También se vio la china Rizhao Chongqing, bastante menos entretenida pero tampoco desdeñable.

Sobre todo los franceses han elogiado el debut de Amalric, que además de debutar como realizador se reserva un papel destacado en Tournée, la historia vista desde una óptica quizás demasiado documental y por tanto poco profundizadora de las andanzas de un empresario artístico, ex figura de la televisión, que anda de gira por Francia con un grupo de cabareteras de lo que vino a llamarse "New Burlesque", un tipo de espectáculo que pretenden dar cierta dignidad artística a lo que esencialmente es simple "strip tease".

Amalric encontró en Estados Unidos y fichó a varias de estas bailarinas que aportan su simpatía, verismo y generosamente su anatomía al empeño del conocido actor francés metido a director. Ellas son casi "coautoras" de la película, y no es difícil imaginar que el guión se nutre de sus aportaciones e improvisaciones. El realizador novel ha subrayado que los números musicales que aparecen en pantalla son suyos, coreografiados por ellas mismas y no fruto de una planificación cinematográfica.

Para nuestro gusto una vez aceptada la premisa de la cinta, cuya trama es más bien escasa, hay que tomarla como un divertimento y ser doblemente espectador, porque si se le pide algo más de carne (dramática, de la otra hay bastante) el sabor de boca puede no ser muy satisfactorio. Amalric ha preferido unirse al público que implicarse construyendo a partir del espectáculo una historia que desarrolle sus personajes y sondee en sus motivaciones profundas. Se queda en la barrera sin saltar al ruedo.

Los cambios sociales en la China contemporánea a través de la experiencia de un hombre maduro que intenta entender qué ha pasado con un hijo de su primer matrimonio al que no veía desde los 10 años, y que a los 24 ha sido abatido por un policía cuando en un confuso asalto a un supermercado toma a una rehen, es la propuesta del chino Wang Xiaoshuai, Rizhao Chongqing, que al parecer iba originalmente destinada a la segunda sección, la no competitiva (salvo operas primas) Una Cierta Mirada, y fue "ascendida" a la primera división de la carrera por la Palma de Oro.

Wang Xueqi, que interpreta al capitán mercante, es por su actuación estoica y monocorde lo mejor de este drama espeso y lento con obvias intenciones de plantear los desapegos del desarrollo y su influencia en las relaciones familiares, en la un tanto inutil pero ferviente investigación del protagonista para conocer las motivaciones de ese hijo olvidado. Chongqing Blues es el típico producto de consumo exclusivo en el mercado del cine de autor, cada vez más restringido, por otro lado, y con muy escasas posibilidades de difusión fuera de festivales y ciclos.
 

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