Ezequiel Obregón
11/04/2010 15:08

Además de la local El Ambulante (Eduardo de la Serna, Lucas Marcheggiano y Adriana Yurcovich, 2009) se presentó Red Dragonflies (Liao Jiekai, 2010), de Singapur. La película argentina pone en entredicho la tajante distinción entre documental y ficción.

Desde hace tres años que el BAFICI permite en su Competencia Internacional largometrajes documentales. Un "permiso" justo y acorde a la multiplicidad y riqueza ya no de una estética documental, sino de varias. Y cada vez más fusionadas con la ficción. Al menos eso quedó claro con la presentación de El ambulante, film que sigue la peripecia de Daniel Burmeister, singular y verborrágico anciano que va de pueblo en pueblo filmando -como él mismo dice- películas artesanales. Si la película de los tres realizadores tiene timming y se disfruta de forma distendia, la principal clave está en Burmeister. Con empeño y un muy evidente optimismo, el hombre consigue alojamiento y comida gratis, una cámara un tanto rudimientaria, y -lo que es más importante- la complicidad amable y desinteresada de todo un pueblo.

El ambulante sigue el proceso de realización del film y su posterior exhibición. En su pureza y en sus matices más nobles (jamás subestima a los vecinos, por más cómicos que suenen sus diálogos) la película no deja de reflexionar sobre cómo concebimos al objeto artístico, hasta qué parte el ensamblaje de una obra puede definirse de forma autónoma y de forma social. Una de las claves de lectura para tal cuestión está en la misma construccón de la película: lejos de llevar la impronta clase b de los films de Burmeister, su narrativa episódica y su excelente fotografía están precisamente en las antípodas de las obras de aquel.

Red dragonflies hace de lo contemplativo su principal andamiaje narrativo. Film construido con retazos de misterios, se asemeja al estilo de Apichatpong Weerasethakul pero no consigue sostener su intensidad, como sí ocurre en el caso del director tailandés. La imagen diáfana del presente se altera de a ratos en los recuerdos de la protagonista, una joven artista que regresa a su ciudad natal y rememora -tal vez- aquellos tiempos en los que era adolescente. Se destacan los pasajes en los que ella y dos amigos se introducen en un espacio narginal, de una vegetación salvaje, al costado de las vías. Con diálogos que suenan como susurros y un elaborado trabajo sonoro, el clima del film se tiñe de misterio. El problema es que ese misterio no termina de ensamblarse a la totalidad del metraje. Red dragonflies construye secuencias de un intenso lirismo, tan intenso que por momentos no parece tener en claro qué hacer con ellas.

El ambulante: Lunes 12, 23:00, Hoyts 5 / Red dragonflies: Domingo 11, 19:30, Hoyts 8 - Lunes 12, 14:45, Hoyts 8.

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