Hernán Panessi
13/11/2009 16:00

Por la mañana del viernes 13 de noviembre, el cine Ambassador ha sido anfitrión del seminario “Cine 3D y Cine Digital: taller-conferencia de otra dimensión”. Sergio Neuspiller y Gustavo Cova fueron los encargados de llevar adelante la charla dirigida –en especial- a estudiantes de cine y conocedores de la materia. Más tarde, con una discreta asistencia, se presentó el director español Javier Fesser en el marco del ciclo “Charla con los maestros”. Presente en forma simpática, acompañado por uno de sus actores, vino al país a presentar su último y polémico film, Camino (2009).

3D en Argentina

¿Qué es el 3D? ¿Cómo funciona? ¿Cómo se anima y edita? ¿Cómo se piensa en 3D? Fueron algunos de los tópicos atravesados en la desestructurada charla ofrecida por los creadores de Boogie El Aceitoso (2009).

Con amplia experiencia en la materia, ya sea filmando comerciales u ocasionalmente alguna serie para el exterior (caso notorio el de Cova para Fox en la serie City Hunters), los dos expositores llevaron a cabo “explicaciones tecno” para problemáticas actuales.

Según sus palabras, “El cine como herramienta técnica dejó de ser, va a dejar de existir. Ahora le damos paso al cine digital”, haciendo mención sobre un abandono tecnológico salpicado de una particular visión de lo “obsoleto”.

En un dato de color, los encargados de realizar la primer película en 3D estereoscópico de Latinoamérica, mencionaron el hecho de estar trabajando en una película en 3D de Gaturro y que, además, preparan una versión hogareña de Boogie El Aceitoso probablemente acompañada por unos lentes especiales llamados “color code” (un nuevo dispositivo para ver cine en 3D; una versión evolucionada de aquellos lentes anaglifos en rojo y azul).

Negar al cine digital por amor a la fotografía es una necedad”, decía Cava pensando en el futuro (¿presente?) de las realizaciones cinematográficas. ¿La muerte del fílmico a consecuencia del paso natural del tiempo? Todo un interrogante. Lo que es seguro es que las películas existen y hay cine para rato. 

Charla con los maestros: Javier Fesser

El auditórium del Hotel Provincial fue la sede donde el realizador de El Milagro de P. Tinto (1998) y La gran aventura de Mortadela y Filemón (2003) brindó una charla con mucha cuota anecdótica y un interesante prontuario de buenas intenciones.

Me entiendo más cómo cortometrajista que cómo hacedor de largos. Igual, no entiendo la diferencia más que en su extensión”, decía el director haciendo mención a su mote identificatorio de profesión. Sobre el tema, también dijo que “A mí el cine me gusta mucho y hay muchas cosas por hacer. Me dí cuenta que siendo director es la única posición en la que no podían despedirme”.

Sobre la experiencia de filmar Camino, película con varias instancias problemáticas, “[…] Una película es un montón de problemas. Camino no fue nada fácil. Cada proyecto tiene su riesgo. Tengo la experiencia de que las puertas se abren, no se cierran”. Sin embargo, pese a su marcado optimismo, el film tuvo diversos cambios en el equipo de producción. Además, agregó que “Camino es una película cara, no hay gran volumen pero la exigencia la tuve en los tiempos. Dicho sea de paso, éste es un auténtico lujo que percibo cuando produjo”.

Cada película tiene que tener sentido, debe existir por algo”. Lo dice él, que hizo dos de las comedias más surrealistas de la historia: El Milagro de P. Tinto y La gran aventura de Mortadelo y Filemón. Los estudiantes de cine felizmente desconcertados.

Por último, elogió al cine argentino y, en particular, a sus actores. “Tengo una admiración enorme por los actores argentinos. Pueden sostener historias solamente con su interpretación. ¡Son espectaculares!.” Buenas vibras y éxito asegurado (no puede ser de otra manera después de seis premios Goya).

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