Juan Pablo Russo
10/11/2009 17:11

En el tercer día de la competencia latinoamericana sólo se presentó la última película de Santiago Loza, La invención de la carne (2009), premiada en el pasado festival de Locarno y protagonizado por Umbra Colombo y Diego Benedetto.

La invención de la carne

(2009)
8.0

El film tiene un acercamiento muy particular con su ópera prima Extraño (2003) pero que a la vez se contradice en cuanto a la forma en que ésta es llevada a escena. Mientras Extraño creaba un ambiente claustrofóbico y estático La invención de la carne es un film abierto y vertiginoso.

Una mujer que entrega su cuerpo a prácticas médicas y un joven estudiante emprenderán un viaje en medio de una tortuosa relación personal.

Santiago Loza nos propone uno de los relatos más radicales que se hayan visto en algunas de las competencias del festival. Con una puesta en escena meticulosa,  presenta un conflicto que el espectador podrá armar de la manera que se le ocurra. En esta película no conocemos ningún dato de los protagonistas ni del pasado, ni del futuro. Sólo el presente, lo que sucede en el ahora. Para apreciarla se necesita de un espectador activo que construya el relato de la manera en que a él le parezca correcto.

Con tópicos característicos de su filmografía como la soledad, la carencia afectiva o la llegada de un hijo, pero con una puesta totalmente vertiginosa, producto de la cámara en movimiento de Iván Fund (La risa, 2009), el film se transforma en una road movie “lynchiana” plagada de silencios, pero a su vez de acciones.

El tratamiento sonoro es sin duda uno de los puntos más fuertes en La invención de la carne. Éste cobra un protagonismo absoluto, no sólo en la utilización de la banda musical compuesta por Christian Basso, sino -también- en el uso del sonido ambiente mezclado de tal forma que acompaña rítmicamente cada uno de los silencios, como si se tratara de una música incidental.

Otro de los puntos altos del film es el de las actuaciones; tanto Umbra Colombo como Diego Benedetto nos traen a dos personajes atormentados, sufridos, carentes de amor de una manera increíblemente poética pero a su vez lúgubre. Los planos contrapuestos de la primera escena que terminan en los ojos de cada uno de ellos, servirán para marcar desde ese momento la tormenta interior que atraviesa cada uno por separado que provocando una comunión. Personajes tortuosos pero que no buscan la redención, sólo buscan escapar de su mundo interior, y ésto es lo que logra darle el sentido total que la historia busca.

La invención de la carne viene a darle una bocanada de aire puro a un cine que parecía agotado de nuevas formas narrativas. Una película tan controversial como poética.

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