Lanzamiento

Editorial: Domus

Se trata de la primera incursión del director de cine Sebastián de Caro, ex coequiper de Andy Kusnetzoff en Radio Metro, en el mundo de las historietas. Con prólogo de Liniers, ilustraciones de Diego Greco, más el coloreado de Catriel Tallarico, Doméstico es la historia de un loco (de manicomio, en sentido literal) que está profundamente enamorado de su ex novia y por la que hará lo-que-tenga-que-hacer para recuperarla y vivir lo que alguna vez fue, otra vez.

Doméstico es un cuento de héroes, okay. Pero de héroes anónimos que dan todo por amor; con sus errores, falencias y –hasta- alguna que otra ficha faltante en el balero. Toda la acción de Doméstico está planeada y contada en ritmo cinematográfico. Es que viniendo de quien viene no podía ser de otra manera...

Pregunta: ¿Alguien no sintió alguna vez que los amores no correspondidos, pese a eso, son para uno? Mariano, a.k.a Doméstico, protagonista de los hechos, ve especial a alguien que no lo es o que, al menos, ya no forma parte de su microcosmos sentimental y, de igual modo, insiste en ella perpetuando su imaginación con un plan que –según cree- no le fallará.

“La infancia, el mundo de la historieta y las salidas a la noche que empecé a realizar a principios del 2006, esas aventuras me hicieron pensar cuáles son los villanos en la vida de uno”, es lo que dijo su mentor, Seba de Caro, durante la presentación en sociedad de Doméstico en la 33° Feria del Libro, al ser consultado por las influencias que lo llevaron a crear a semejante personaje. 

Las mujeres dibujadas, en general, son mucho más sexys que las de la vida real (véase: Milo Manara) por lo que Diego Greco, ilustrador del comic, toma ese ideal como estandarte para crear el trazo de féminas curvilíneas (¡y pechochas!) con las que el protagonista mantendrá roce. Entre los personajes femeninos hay uno que parece llevar la posta y es Black, cual Alfred de Batman, una blonda fanática de Jean Luc Godard, quien bajo esa extraña barrera de confianza que genera el “hablar de usted”, intenta ayudar a nuestro héroe a cumplir su cometido con helados consejos.   

El mundo como una película. No hay en Doméstico una línea divisoria de lo que realmente sucede y lo que le sucede al protagonista. Todo es uno, todo es parte del mismo mundo. Como esa roca con la que el hombre se tropieza mil veces. Somos todos lo mismo.

Hernán Panessi