Tom Ford es uno de los diseñadores de moda más relevantes de la última década, triunfando en reconocidas casas como Gucci o Yves Saint Laurent. No contento con su éxito y en busca de completar sus inquietudes artísticas, decidió fundar su propia compañía cinematográfica. En su ópera prima, Sólo un hombre (A Single Man, 2009), se nota una clara influencia de sus orígenes en la construcción estética, algo que por momentos le juega en contra a una historia melodramática, banalizada por el uso de excesivos recursos plásticos.