Yurcovich - de la Serna - Marcheggiano y el cine ambulante

Los realizadores Adriana Yurcovich, Eduardo de la Serna y Lucas Marcheggiano nos cuentan cómo fue el proceso que los llevó a seguir Daniel Burmeister que desembocó en El ambulante (2009), film premiado en el último BAFICI y que participó de una decena de festivales internacionales. “Un hombre que hace películas yendo de pueblo en pueblo es interesante para un documental”.

¿Cómo conocen a Daniel Burmeister, el personaje que deciden retratar en El ambulante?
Hace varios años atrás, la gente de Cine con Vecinos de Saladillo, en una charla informal nos comentaron que conocían a un hombre que hacía películas yendo de pueblo en pueblo y que podía ser interesante para filmarlo en un documental.

¿En qué momento deciden que la historia es interesante para ser llevada al cine?
Cuando el INCAA sacó la 5ª vía que otorgaba un subsidio a los documentales en digital, nosotros decidimos presentar un proyecto. Así fue como nos juntamos a tirar ideas pero ninguna nos gustaba demasiado. Hasta que Eduardo (de la Serna) recordó lo que nos había dicho la gente de Saladillo y nos gustó a los tres.

¿A Daniel le interesó enseguida el proyecto o costó convencerlo?
No, él enseguida se sumó a la idea de lo que en ese momento era un proyecto, es más si nosotros no conseguíamos la plata no podíamos hacerlo.

Más allá del dato de la gente de Saladillo, ¿ustedes tenían otra información sobre él?
Ni bien nos pasan el dato lo googleamos y aparece un montón de información sobre él. Lo que pasaba que en general eran comentarios, entrevistas o datos que estaban en diarios del interior.

¿Él es famoso en el circuito dentro del que se mueve?
Descubrimos que era muy conocido y que en realidad nosotros no lo conocíamos porque vivíamos de este lado. Él va explotando su oficio por zonas y eso genera un rebote en el que los mismos pueblos lo van invitando por el hecho de que estuvo en el pueblo vecino y así va armando como zonas. De hecho en el sur de Córdoba es muy conocido, ya que ha hecho todo el recorrido de la ruta 8, y lo mismo sucede con Santa Fe.

¿Ustedes eligieron el pueblo?
No, nosotros elegimos un pueblo, le preguntamos a él y se decidió que fuera ese. Por una cuestión de producción no podíamos plantearlo seguirlo adónde fuera y correr riesgos de no saber adónde íbamos a terminar. A partir de eso conseguimos que en el pueblo nos dieran alojamiento…

De la misma manera que lo hacía él
Si, de la misma forma que él. Nos consiguieron una casa que estaba desocupada a través de la intendencia.

¿Cómo fue el proceso de filmación?
Nos pegábamos todo el día. Estábamos continuamente detrás de él o al menos mientras podíamos. Por momentos desaparecía y volvía al rato ya que se asfixiaba de tenernos a nosotros todo el día siguiéndolo. Cuando nos dijo que sí no pensó que era para tanto.

¿Cómo hicieron para que la cámara actuara provocando invisibilidad y no interfiera en la película de él?
La gente se olvidaba de nosotros, igual tuvimos ese criterio querer reflejar lo que él hacía y como lo hacía. Eso era lo que queríamos mostrar. Lo que llamaba la atención de la historia era como hace un tipo una película solo, la filma en 30 días, la estrena, gana plata y se va. ¿Cómo lo hace? Nosotros también queremos verlo y poder hacerlo.

¿Nunca se tentaron en tratar de ayudarlo en su trabajo?
En principio no, no queríamos. En algún momento lo pensamos, pero cuando vimos que solucionaba todo tan rápido ni siquiera nos daba tiempo a pensarlo.

¿Cómo es dirigir una película entre tres?
Es difícil. En el rodaje no tuvimos demasiados problemas porque no teníamos tiempo. Fuimos al rodaje con una guía muy estructurada de lo que íbamos hacer y a seguir eso. Seguirlo a Daniel nos consumía toda la energía posible.

¿Es difícil hacer una película en Argentina?
(Risas) A nosotros nos costó 10 años. Hacer una película para estrenar en cine de manera formal es muy difícil.

¿Realizar un documental es más fácil que una ficción?
Si. El documental se presta más a una estructura de producción más chica y más flexible que la ficción. Además debido a las nuevas tecnologías hoy por hoy es mucho más fácil hacer cine que hace 15 años atrás. Las nuevas tecnologías no solo cambiaron la forma de hacer cine sino que cambiaron las instituciones. No les quedó más remedio que terminar de aceptar la presión ejercida por la cantidad de gente que estudia cine y que con una camarita pueden salir a filmar.

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