Santiago Loza:"Entiendo que alguien se pueda irritar por la falta de información en la película"
Tras su exitoso paso por los festivales de Locarno y San Sebastián, Santiago Loza estrena su última realización La invención de la carne (2009). Luego de la primera pasada en el marco de la Competencia Latinoamericana del 24° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y a menos de una semana de su estreno en los cines, el reconocido director dialogó en exclusiva con EscribiendoCine.
Me llamó muchísimo la atención los puntos de contacto que existen entre tu ópera prima Extraño (2003) y La invención de la carne.
Si. Hay algo que vuelve a eso. Algo que vuelve para no volver más, yo siento que sí, que se establece un puente con Extraño. Se establece y se distancia. Hay un punto en lo estético que también se diferencia. En Extraño había elementos de la puesta que en ésta no están. Para mí, sobre todo el personaje de Umbra Colombo, es como la parte femenina del personaje de Julio Chávez, y también el personaje de Diego Benedetto tiene esa cosa no sociable del personaje masculino de Extraño, es un personaje frágil que no tiene sociabilidad..
En tus películas noto un tópico recurrente que es el de la búsqueda de un hijo. ¿Hay algo de la paternidad imposibilitada en los personajes masculinos de tu obra?
Yo pienso que en Cuatro mujeres descalzas (2004) y Extraño había algo más sobre la maternidad, en cambio esta película tiene que ver más con la paternidad. El personaje Mateo en La invención de la carne tiene una relación bastante compleja con el tema de la paternidad. Me parece que es un personaje que está al borde de desintegrarse, que tiene como una especie de pánico con brotes psicóticos, que no tiene contacto con la realidad y que un hijo sería lo que lo puede atar al mundo. Este personaje está como muy a la deriva y también quizás con ella está la idea de formar una especie de familia virtual, algo inexistente. Ambos personajes no tienen familia, son seres completamente solos, y de algún modo en la película se logra formar una especie de familia virtual.
Me intereso que en La invención de la carne no hubiera un punto de vista de ningún personaje, sino que el mismo lo tuviera el espectador.
La película es un presente. Para mí el cine debe ser eso, como que uno va descubriendo los personajes. Yo como director cuando escribía la película iba descubriendo la historia, cuando dirigía iba descubriendo la película, hay una zona vedada de los personajes a los que uno no tiene acceso, si uno acepta eso en la realidad porque no debería aceptarlo en el cine, uno no conoce todo, conoce zonas. A mi me molesta en la construcción de la ficción cuando el espectador sabe más del personaje que el personaje mismo. El espectador debe someterse al mismo viaje apático del personaje y va tanteando como tantea él. Como director voy a la par de él y asisto a la misma perdida. A mí me cuesta ponerme arriba del personaje, la puesta de cámara está a la altura de ellos, de hecho no hay toma cenitales, yo estoy perdido como ellos, tengo el mismo dolor, estoy mirando un afuera porque no soy ellos, pero tampoco estoy tan lejos. Es como si la cámara estuviera en el medio de ambos. También entiendo que alguien se pueda irritar por la falta de información en la película.
En la charla posterior a la proyección de la película un espectador la tildó de realista. ¿La consideras así?
La película no es realista. No da cuenta de ninguna realidad, ni de ninguna situación social. Es una película absolutamente interna, subjetiva, te entregás o no te entregás, entrás en código o no entrás en código, lo que pasa es que uno demanda de los espectadores un esfuerzo. Entonces construí, trabajá. ¿Porqué el espectador no va a trabajar cuando ve cine?. Cuando la gente se enoja con la película es porque entenderla desde lo lógico es totalmente ridículo. Los personajes están entregados a algo dramático, trágico, si tomás distancia no los aceptás, los personajes no sonríen, no hablan, están en una intensidad de entrega. El código de la actuación no tiene nada de realismo.
El sonido es casi un protagonista más de la historia. ¿Cómo hicieron para que por momentos suene delicadamente armonioso?
Hay una parte de la realidad que se convierte en abstracta. Hay una reconstrucción total sonora. La película está toda doblada. El sonido está corrido de esa desnudez, deja de ser lo real para pasar a ser otra cosa. El trabajo de la imagén también tiene eso de correrse. Yo siento que la película está plagada de lugares comunes para despegarse de ellos.
¿Trabajaste con storyboard?
No. Pero yo sabía cómo se iba hacer cada toma. Yo tenía todo en claro en mi mente. Íbamos chequeando el material por día, viendo esto si esto no. Y de mucha discusión con Iván Fund que fue el camarográfo (La risa, 2009) y con el director de fotografía, discutíamos mucho como era la imagen de la película. Se discutía mucho en términos teóricos, en realidad hubo algo de mucha pauta, de cómo íbamos a trabajar previo al rodaje y en el rodaje decía ahora esto se cuenta así. Lo que pasa es hay situaciones de una misma escena que te las determina el momento de la filmación. Para mí, la película tenía que tener cierta potencia visual.
¿Trabajaste con el guion original o lo fuiste modificando durante el rodaje?
El guión está muy modificado, pero en líneas generales la historia es la misma, se quitaron muchos diálogos, había como zonas que fueron despojadas, no me interesaba tener tomas de transición sino que cada toma tuviera un peso por sí misma. Las tomas que están son por algo, no para completar una imagén ni para entender. Están porque en sí mismas tienen un peso.
¿Ensayaron mucho antes de la filmación?
Se habló mucho, se leyeron algunos diálogos. Pero no se ensayó, era como imposible en medio de ese viaje. Hicimos todo ese recorrido por el interior del país. Es una producción chica pero para el tipo de películas que yo hago esto era una mega producción.
A diferencia de Cuatro mujeres descalzas que era un film cerrado La invención de la carne es netamente abierto. ¿Fue buscada esa contraposición?
Para mí está bueno que cada película se contraponga con la anterior, el paisaje tenía que tener un peso importante en La invención…. Y también sabía que en Cuatro mujeres… había algo de puesta claustrofóbica. Y así dije: yo tengo que sacar la cámara, porque ya está, ya lo hice.
¿Cuándo estrenás tu anterior película, Rosa Patria (2008), que fue tan bien recibida en el último BAFICI?
Todo está muy complicado. Por ahí vamos al Malba.
¿Algún proyecto en carpeta?
Con Iván Fund estamos por hacer una película de bajísimo presupuesto. Vamos a intentar codirigir algo. Es un proyecto de él que se fue decantando y ahora vamos a llevarlo a cabo entre los dos.

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