Paula de Luque: "La política cultural tiene su razón de ser en la protección de aquellas obras que no se evalúan de acuerdo a las reglas de mercado"

Paula de Luque es bailarina, coreógrafa y realizadora cinematográfica. Luego de un interesante recorrido por festivales, El vestido, su segundo largometraje de ficción, llegará a los cines el próximo jueves. Entre la vorágine y la adrenalina que produce un estreno, la multifacética directora se tomó unos minutos de su tiempo para hablar sobre cine y algunas otras cuestiones. 

“El vestido” es un film con una estructura narrativa compleja. En él se juega mucho con la temporalidad. Cuando escribieron el guión, ¿lo trabajaron de esta manera o surgió cuando la película fue editada?
Nació primero la idea de armar un relato sobre cómo recordamos, luego la historia, con su trama central y sus sub-tramas, y finalmente la estética, pensada como una forma de colaborar con la historia, con el relato. Una estética que habla del recuerdo como fijación de lo ideal, como si el tiempo se hubiera detenido, como si ese universo ficcional, sólo poblado de recuerdos, fuera solamente bello. Este proceso de construcción de la película empezó en la escritura, luego en el rodaje y finalmente en el montaje, pero siempre tuve claro lo que quería contar.

Otro de los puntos sobresalientes del film es el cuidado estético, ya sea en el arte como en lo técnico. ¿Cómo hiciste para lograr que simple y natural se convirtiera en belleza pura?
En ese sentido, el tema de la “belleza” de la película, está puesto en función de una idea, está usado como recurso dramático, no como recurso estético. La vida, lo vital, el eros, se desarrollan allí donde aparece el error. Contrariamente, la idea de lo “perfecto” colabora con la idea de que ese universo, al borde entre la realidad y la imaginación, es un universo estático, muerto. Trabajamos ese concepto con los directores de Arte y Fotografía para construir ese clima de lejanía, de belleza, de ideal detenido en el tiempo. Ésta no es una película que hubiera podido contar con un tratamiento visual costumbrista.

Los personajes parecen escritos para cada uno de los actores protagónicos. ¿Esto fue así o primero surgió el guión y después vino la elección actoral?
Primero el guión, luego la elección del elenco, definitivamente. El tema es que hemos trabajado mucho con cada uno de ellos, y estoy muy orgullosa del resultado.

¿Que la película sea una coproducción con España te facilitó las cosas, económicamente hablando?
Sí, por supuesto. Tuvimos apoyo de los programas Ibermedia y Raíces, que nos permitieron trabajar con más soltura económica.

“El Vestido” es una película diferente sobre todo en lo que se refiere a un “cine comercial”, ¿te costó trabajo que la película se estrenara y sobre todo que te dieran salas en los complejos?
Bueno, no es una película convencional en el sentido de que no te doy todo masticado. Requiere de un espectador activo. Yo no soy quién para subestimar la inteligencia de los espectadores. No creo que sea una película “difícil”, sí es compleja, porque no dictamina moralmente sobre sus personajes. No baja línea. No tiene, si querés, un típico relato americano, de más rápida resolución, y plantea más preguntas que respuestas, pero es una película que aborda el tema del amor, de la condición humana, del desamparo, de la imposibilidad, todos temas, entiendo, universales. Se ve que mi distribuidor también lo entendió así.

¿Cómo ves el tema de la cuota de pantalla, pansás que se cumple o hecha la ley hecha la trampa?
La verdad es que no soy quién para hablar sobre leyes y trampas acerca de la cuota de pantalla, muy saludable, en el caso de su cumplimiento claro, para el cine argentino. Creo que si se cumple o no, es un tema a hablar con las autoridades.

Cuando la película fue estrenada en Pantalla Pinamar 2009 cierto sector de la prensa comenzó agredirte en medio de la conferencia de prensa. ¿Sentís que esta situación se dio por ser la esposa de Coscia y que por esa razón no se te perdona lo que a otras directores si?
La verdad es que no me sentí agredida por ningún periodista, tal vez me hicieron muchas preguntas porque entiendo que puede haberlos sorprendido la película, pero no percibí agresión alguna. Con respecto a un cine para pocos o un cine para muchos, mi posición es que la política cultural tiene su razón de ser en la protección de aquellas obras que no se evalúan de acuerdo a las reglas de mercado, sino a su excelencia artística. Y que además dan trabajo a mucha gente. Pero no, no sentí ninguna situación de agresividad hacia mí.

Muchos creen que por ser la esposa del actual Secretario de Cultura de la Nación te facilita las cosas. ¿Esto es así o simplemente es parte de un complot de cierto sector de la prensa?
Ni es así, ni es un complot de la prensa en mi contra. No me siento perseguida con el tema, lo vivo como algo natural. Siempre se construyen imaginarios alrededor de las personas públicas, no depende de la voluntad de uno que eso suceda. Yo simplemente tengo mi carrera, tengo mis ideas acerca del cine y soy muy honesta con esas ideas. Mi relación con Jorge (Coscia) tiene 20 años de historia, y mi carrera como artista también.

Tu película ya se proyectó en Pantalla Pinamar y ahora conjuntamente con el estreno se verá en la 12 Muestra Lucas Demare que comienza el próximo 18 en Olavarría. ¿Los festivales son otra manera de llegar al público o sólo sirven para hacer lobby para poder comercializar las películas?
Mi película también estuvo en la sección Work In progress de Berlín, en Amiens, en Valladolid, en Chicago, en San Pablo. Los festivales son hermosas oportunidades para llegar al público. En los festivales la gente va al cine con la ilusión de ver, y eso es precioso.

¿Está previsto estrenarla en el interior del país?
Me encantaría, luego del estreno en Buenos Aires nos ocuparemos de eso.

Por ser una coproducción con España supongo que allá va a estrenarse. ¿Ya hay fecha estipulada?
También estamos ocupándonos del estreno en España, que será próximamente.

¿Algún proyecto en carpeta?
Doble es la historia de un escritor y su relación con aquello que escribe. Ésa es la trama central, pero como siempre, voy en busca de las sub tramas (los relatos adyacentes) y las pequeñas líneas narrativas que completan esta idea central, que la vuelven, creo yo, más atractiva como historia. También se juega en Doble el tema del amor, pero es mucho menos romántica que El vestido, es el amor como juego de poder, no como imposibilidad. Doble está planteada como tragedia. Estoy escribiendo en este momento con Salvador Roselli la segunda versión, es decir en plena etapa de desarrollo, pero tenemos ya una fuerte versión. Estoy contenta. También otra película de la cual todavía no quisiera adelantar nada, y un proyecto de obra escénica, tengo ganas de volver a eso de contar en un solo cuadro, y para el plano general.

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