Nacho Garassino: “Siempre me gustaron las cosas atravesadas”
Nacho Garassino estrena El túnel de los huesos (2010). Luego de veinte años de gestarción, el film basado en la fuga de siete reclusos del penal de Villa Devoto protagonizado por Raúl Taibo ve la luz. “Billy Wilder tenía una frase de cabecera que yo la tomé y la hice mía: No aburras, no aburras, no aburras”, comenta el realizador.
¿Cómo nace la idea de llevar al cine El túnel de los huesos al cine?
La idea surge cuando a principios de los años 90 estábamos trabajando en un proyecto que se llamó El otro lado. Fabián "Polo" Polosecki era el conductor, yo era el realizador y Ricardo “Patan” Ragendorfer era el investigador periodístico. Casualmente hacemos un programa que se llamó “De ladrones y policías” y en el medio Patan pública una historia en Página/30 que me alucinó. Son siete páginas en las que contaba toda esta historia.
¿Ahí la viste cinematográficamente?
La vi como un impacto emocional de algo que me gustaba. No sabía bien para qué. En aquel momento lo que estaba haciendo era un programa periodístico pero le digo a Patán que me había encantado la historia. Como en ese momento yo no hacía otra cosa más que El otro lado todo quedó en una charla.
¿En qué momento retomás el proyecto?
Un día viene Patán me dice que unos holandeses quieren comprar la historia para hacer un documental. En ese momento lo mío sólo era una idea así que le dije que aceptara la propuesta. Vende la historia y un día, más de un año después, me llama para decirme que los holandeses no iban a hacer la película así que me regalaba los derechos a mí. Era 1997 y todavía no tenía idea qué iba hacer y en qué momento. Con Martucci, el otro guionista, estábamos en España y una noche, entre charla y charla, me dice que por qué no escribimos un guión. Yo le cuento la historia que tengo y él me dice que empecemos a trabajarla.
¿Los actores los tenías en mente cuando escribieron el guión o surgieron después?
Fueron apareciendo cuando se terminó el guión, antes no quise ver actores. Parto de una teoría que es cuando uno escribe los guiones sí les pongo caras, pero después trato de olvidarme. Los directores de cine no tenemos que obsesionarnos con la cara que vimos en nuestro sueño. El personaje es del actor, hay que trabajar al personaje desde el actor que lo va a interpretar. Hay cosas que un actor puede hacer y otras que no puede hacer. Me pasó de ver trabajos con actores que respeto muchísimo forzados a situaciones inexplicables, no le podés pedir a un actor que gesticule como otro.
¿Cómo es el trabajo que realizás con los actores?
Les pido que se sepan muy bien el guión pero no para respetarlo a rajatablas sino para trabajarlo. Me gusta mucho hablar con los actores y hablar de cómo estamos frente a la película y a la vida, y en función de ese momento ver qué podemos hacer. Trato de lograr una cercanía para saber qué le pasa al tipo en el momento de actuar.
¿Qué viste en Raúl Taibo para el protagónico, considerando que es un actor asociado a la TV y no al cine?
Siempre me gustaron las cosas atravesadas. Mi película favorita es Juan Moreira de Leonardo Favio (1973) y los que tenemos cierta edad sabemos que Rodolfo Bebán en ese momento estaba encasillando como galán. Con Ricardo Darín también pasó eso, había un prejuicio y hoy es el actor argentino al que más quiere la cámara y que encima es buen actor. A partir de un rasgo de él que tuvo durante una situación en un bar mientras charlábamos vi que daba para el personaje de “Vulcano”.
¿Tuviste asesoramiento de quienes participaron de la fuga?
No. Sí, fui asesorado por gente que estuvo en prisión. Escuchamos muchas historias pero no quisimos hacer una investigación demasiado exhaustiva porque en algún momento se satura la información y no sabés cómo seguir. Está basada en un hecho real, pero no es la reconstrucción de un caso real.
¿Cómo la trabajaste narrativamente para lograr, a pesar de la temática, una película de climas?
Quería que fuera algo rítmico, bello y climático pero el equilibrio es difícil. Tuvimos reuniones durante la preproducción técnica con el equipo, sabían lo que yo quería y fuimos buscando los climas entre todos. Por ejemplo ya sabíamos de antemano que los movimientos de cámara en mano tenían que ser a cuentagotas. Billy Wilder tenía una frase de cabecera que yo la tomé y la hice mía: “No aburras, no aburras, no aburras”. Por eso lado fue la búsqueda estética.
¿Volverías a incursionar en la ficción?
Sí, ahora mismo. Tengo algunos proyectos pero nada resuelto todavía.

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