Miguel Ángel Rocca: "El arte ha ayudado muchas veces a abrir los ojos o a replantearse distintas cosas"

Miguel Ángel Rocca presenta en La mala verdad (2010) un tema difícil como es el abuso infantil. Tras ser premiada en Málaga y seleccionada para los festivales de Montreal, La Habana, Lima y Bogotá, se estrena en los cines argentinos esta producción que además trae de regreso a la pantalla grande al actor Alberto de Mendoza.

¿Por qué decidiste llevar al cine una historia sobre el abuso infantil?
Por varias razones, quizás la más antigua sea que a mis 15 años de edad una amiga me confesó que había sido abusada de niña. Me contó algo que yo jamás me había imaginado que podía existir. Fue un momento de quiebre en mi adolescencia, toda mi mirada sobre la vida no fue a  la misma desde ese momento.

Fue impresionante como se modificó mi percepción sobre todos los espacios de la casa de esa amiga en la que yo estaba con mucha habitualidad. Las habitaciones, la pared que intermediaba entre su habitación y la de su madre.

Ya dedicado al cine me interesan mucho los temas relacionados con los vínculos familiares y en especial con los niños, como se construye las relaciones entre padres e hijos.

Creo que la infancia es una edad determinante, generamos nuestra matriz y quizás luego nos pasaremos la vida intentando comprender lo que nos ha pasado en esos primeros años.      

¿Te inspiraste en un caso real o es puramente ficción?
La mala verdad es un guión original, no está basado en ningún caso real, casi nada tiene de la historia de mi amiga de la adolescencia.

Pero obviamente uno se nutre de muchos lados, un poquito de aquí, otro de allá. Estudié muchos casos en distintas publicaciones, me asesoré mucho con una Licenciada en Psicología que trabaja con niños y adolescentes.

Eso en una primera etapa, luego con Maximiliano González el coguionista, nos metimos de lleno en la ficción. En construir la lógica de esta familia y todo su contexto dramático.

No quise quedar atado a toda la información técnica y profesional que había recopilado, una historia de ficción pura. 

¿Cómo pensás que puede llegar a reaccionar el público ante un tema tan difícil pero de mucha actualidad?
Ya te puedo responder por experiencia propia. La película tuvo muchas presentaciones en festivales con un recibimiento de la gente extraordinario. En el festival de cine de Málaga ganó el premio de  público, en Montreal cada proyección tenía un debate posterior y obtuve el mismo recibimiento.

La semana pasada fue pre estrenada por el Cine Club Núcleo ante ochocientas personas y fue muy emotivo los saludos y comentarios posteriores a la proyección.

Sinceramente yo no tengo la distancia suficiente para poder hablar, solo mencionar estas experiencias.

Lo que sí puedo decir es que pensé que esta historia yo quería que pueda llegar al público desde la emoción, sé que es un tema duro, no quise enfriar el relato, utilicé todos los recursos que el lenguaje cinematográfico ofrece para que esta tragedia acceda a la gente desde lo más profundo. Que primero se sienta y luego se pueda pensar.

Espero haber logrado un poquito de toda esta idea.   

En la película la madre en cierto modo sabe lo que está pasando pero internamente lo niega o no lo quiere ver, ¿en este caso, como en otros de la vida real, creés que la negación tiene que ver con lo económico?
No, no creo que tenga que ver con lo económico. Estos mecanismos de negación son muy complejos, de hecho fue el personaje más difícil de construir y de trabajar. Con Analía Couceyro, la actriz que personifica al personaje de la madre, profundizamos mucho, ensayamos bastante previamente.

Fue tanto lo que ella se compenetro con el personaje que el plano último de la película que en cierta manera le da el final a toda la historia es algo que yo jamás le pedí ni le hubiese pedido, no estaba escrito. Un gesto chiquito, sutil, pero de una síntesis que solo esa madre y su actriz que lo interpreta podían sentir.

La psicoanalista Eva Giberti escribió que el poder patriarcal en muchos casos termina quemando a la mujer, prendiéndola fuego y en muchos otros, quizás los más, la mujer se quema por dentro.

Creo que es la definición justa para entender al personaje de esta madre.   

¿Hay un tema con el “no te metás” en la sociedad ante casos de violencia o abuso familiar? De hecho en la película la escuela como institución toma ese rol.
Si, es un tema complejo también, ya que creo que no es solo una conducta en estas situaciones, nuestra historia tiene demasiadas evidencias de esto que estamos hablando.

De todas maneras y más allá de nuestra sociedad, hay algo que se universaliza en esta problemática.

En nuestro país todavía hay mucha resistencia a reconocer la gravedad y sobre todo a la magnitud de las problemáticas del abuso infantil.

En algunos contextos los casos de violencia se naturalizan como habituales, y no se asumen las responsabilidades públicas.

Hay mucha dificultad de reconocer los límites entro lo público y lo privado.

En este caso, me parece que la escuela cumple un rol fundamental.  Cuento en esta historia un caso donde la escuela no acciona y esto no quiere decir que en otras no asuman esta responsabilidad. Lo que me plantearía es si realmente ante la gravedad de la problemática hay estructuras sólidas con cobertura nacional para atender y accionar ante estos casos.

Más allá de todo esto yo solo soy un cineasta, no tengo opinión profesional, hay que recurrir a grandes profesionales que este país tiene para mejorar toda esta situación.

La mala verdad trae de de regreso al cine a Alberto de Mendoza, ¿qué viste en él para que compusiera este personaje ten nefasto?
Quedaría muy bien que cuente que siempre pensé en este actor para interpretar a Ernesto, que nunca dudé y qué cuando le mandé el guión a él le pareció maravilloso.

Pero nada de esto ocurrió, lo que si pasó es que tuve mucha suerte, la película es una coproducción con España y por contrato necesitaba que este personaje tenga nacionalidad española. Habíamos ya arreglado con otro actor que a último momento, muy a último, manifestó problemas en su agenda y esto se cayó. Ante la desesperación del poco tiempo a un representante se le ocurrió mandarle el guión a Alberto. Justo él quería y necesitaba volver a filmar. Obviamente que le interesó, pero yo nunca había pensado en él.

Hoy no puedo imaginar a otro actor en este personaje.

Soy consciente que tuve mucha suerte en haber tenido esta oportunidad, una oportunidad llena de generosidad por parte de esta gran persona y actor que es Alberto de Mendoza.     

¿Cómo fue el proceso de selección de los chicos?
Si bien hicimos un casting muy grande elegí a los dos chicos que yo tenía como primera opción. Ailén Guerrero la había visto trabajar en tv en un capítulo de Televisión por la identidad viendo ese material me di cuenta de todos los recursos que esa nena tenía, el único problema fue ver si no había crecido mucho, y por suerte no, tenía trece años cuando filmamos y daba diez como necesitaba la historia. El rodaje duró diez semanas y en las últimas ya no le entraba el vestuario.

Al nene, Conrado Valenzuela lo había visto en la película Andrés no quiere dormir la siesta.  

¿El cine o este tipo de films puede ayudar a abrir los ojos a ante situaciones similares?
No tengo esa pretensión, aunque en términos teóricos creo que el arte ha ayudado muchas veces a abrir los ojos o a replantearse distintas cosas.

Ojalá sirva para que por lo menos el tema salga bien a la superficie.

Por otro lado ya tuve experiencias muy fuertes, en muchas de las proyecciones se me han acercado  mujeres a felicitarme y agradecerme. Ya son varias las que me han contado que han sido abusadas de niñas y que estaban conmovidas por la película.

Para mi han sido vivencias inolvidables, quizás el cine sirva para comenzar a modificar algo. Ojalá. 

Además de dirigir también te dedicás a producir. ¿Tienen con tu empresa otros proyectos para estrenar o filmar en 2012?
Vivo de la producción y la gasto en la dirección, en el 2012 vamos a producir una película para niños basado en una gran novela que se llama Caídos del Mapa de la escritora María Inés Falconi. Una historia de niños cuando terminan la escuela primaria, un momento muy importante en el crecimiento de los chicos. 

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