Lautaro Delgado: "Yo creo que Natalia Oreiro le tapó la boca a mucha gente"

Formando parte de una camada de actores que sobresale en el circuito teatral off (sigue en cartel la multipremiada Lote 77), Delgado ha comenzado a ser un actor valorado en cine, sobre todo a partir de Crónica de una fuga (Adrián Israel Caetano, 2006). En Francia (2009) compone a un desocupado que vuelve a vivir con su ex mujer (interpretada por Natalia Oreiro), con quien tiene una hija. 

La película plantea el problema de la educación. La hija presenta problemas de conducta y se tensa la relación entre los padres y la escuela.
Me gusta mucho lo que transmite la película en relación a la enseñanza, sobre lo que no tiene solución, sobre el dilema. Así y todo uno hace de todo para resolverlo. Eso me parece una misión de vida. Mi personaje no tiene trabajo, a la hija la echaron de la escuela, no tiene un lugar donde dormir y sin embargo “seguir, seguir”. Encontrar una solución que no hay o –en tal caso- una solución del momento. Es una mirada muy valiosa de Caetano sobre la vida.

Ahora que viste el film, ¿cómo pensás que puede ser recibido?
La película tal vez a alguna gente no le guste. Pero cuando hago una, lo que más me importa es que me guste a mí. Si no me gusta a mí no hay premio o comentario que valga la pena, porque yo soy el más duro. Estoy orgulloso de estar en Francia, para mí es muy valioso.

Trabajaste con Natalia Oreiro, una figura muy conocida.
Para mí el trabajo de Natalia es increíble. Yo creo que le tapó la boca a mucha gente. Se arriesgó al hacer una película ultra independiente, si bien no hay tanto riesgo porque está trabajando con Caetano. Que esté Natalia Oreiro permite que la película se haya hecho, en otro aspecto. Es muy importante que haya estado. Como compañera, opino lo mejor. Siempre estaba predispuesta al trabajo, pensando las escenas, charlando mucho. Generó un muy buen vínculo con Milagros (la actriz que interpreta a la hija, hija del propio Caetano). Hay escenas en las que se le ve solo una mano. Otro director le hubiera puesto siempre la cámara en primer plano. Caetano se olvidó de la figura y trabajó con la actriz. Eso no opacó el trabajo de Natalia, al contrario.

¿Te afecta el éxito y el fracaso? ¿Los diferenciás si hacés cine o teatro?
Sería un mentiroso si te dijera que a una obra o a una película no me importa que le vaya bien. Pero primero está lo otro, primero está que a mí me guste. Si algo que yo hago no le va bien, claro que no me va a gustar. El hecho se produce con el espectador. A mí me hubiese encantado que a la obra La vuelta al hogar que hice el año pasado le haya ido bien.

Estudiaste cine además. Como espectador, ¿qué tipo de cine te interesa?
Me encantó Rosetta (1999), me encanta Cassavetes. Ahora hay gente que imita a los Dardenne. La maestría de ellos no está en el cómo, sino en el guión. Hay una estructura sólida, me gusta lo que no se dice. Y tampoco se quedan en una cosa hermética. Hay una cosa en el cine actual que es muy contemplativo, en donde yo creo que no pasa nada. Como una desintegración de la historia, y yo creo en el relato. Los autores y directores que me interesan creen en el relato. Truffaut me encanta, me calienta ese tipo de cine. Para mí Caetano tiene cosas de Truffaut, por ejemplo su humor. Caetano es muy sólido como guionista. En el cine nacional está sobrevaluado el tecnicismo. Caetano primero que todo es un excelente escritor. 

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