Laurent Cantet entre muros

Preciso, muy consciente del cine que hace: así es el último ganador de la Palma de Oro. Hoy se estrena Entre los muros, film consagratorio que lo acercó a Buenos Aires. Y EscribiendoCine dialogó con él.


“Mi primer film, Recursos Humanos, se recibió aquí de una manera en la que no se recibió en ningún lado. Tengo una sensación a partir de aquel momento de que mis películas le hablan directamente al público argentino.” “Entre los muros es un falso reality y los actores, si bien no son profesionales, son verdaderos actores. Ellos compusieron personajes. Además han improvisado. Lo que ustedes vieron en la pantalla es el resultado de un año de trabajo previo. Tuvieron que tener tiempo para conocerse. He creado un clima de confianza y se logró que cada uno se sienta muy implicado en la creación de este film. Un film que describe justamente la clase como un espacio democrático y que fue realizado de una manera muy democrática, y pienso que todos los actores y todos los miembros del equipo estuvieron muy sensibles a este tema. Justamente esta actitud que tiene el film en su terminación se debe a todo esto que se ha compartido previamente. Además pienso que la escuela es un ámbito que prepara a los alumnos y a los profesores para ser buenos actores. Para los profesores es bastante evidente porque entran a un lugar en donde hay un público esperando y tienen que encontrar la palabra que llegue, el tema que interese. En cuanto a los alumnos, lo que me parece es que la escuela los categoriza muy rápidamente: está el que es el duro de la clase, el que hace reír todo el tiempo, el que no comprende nada… Los alumnos fabrican también el personaje que se espera de ellos. Y con respecto a estos alumnos que tienen dificultades escolares, se aprende a esconder esas dificultades".

¿Cómo fue el trabajo con el guión?
Antes de comenzar había un guión que al mismo tiempo estaba muy abierto. Yo escribía en paralelo en un taller. Este taller no modificó la estructura del film, ni la relación con los personajes. En ese taller yo testeaba las situaciones y veía lo que aprendía del otro y luego, durante la filmación, yo iba a ver a los actores en forma individual y le decía a cada uno “tú vas a decir esto, tú vas a hacer lo otro”. Entonces ellos tenían los puntos por los que debían pasar en cada escena y después François Bégaudeau, que sabía perfectamente lo que yo esperaba de cada escena, lanzaba una improvisación. Trabajamos con tres cámaras. Por un lado filmábamos al profesor y por otro a los alumnos. Dejábamos filmar las cámaras por más o menos veinte minutos. Los alumnos y François improvisaban alrededor de esta escena que habíamos visto, ellos eran capaces también de introducir las precisiones que yo había indicado al comienzo. Pero, al mismo tiempo, yo intervenía y decía: “tú puedes decir esto, tú tienes que decir aquello”. Y ahí se relanzaban de nuevo las cámaras y entonces la segunda toma estaba más cerca todavía de lo que yo había previsto. Y yo re-comenzaba así diez, quince veces. Y se llegaba más o menos así a lo que había escrito en el guión sin que los alumnos se dieran cuenta de que esto estaba previsto. Eso es justamente lo que nos prueba que son grandes actores. Se asoció la primera toma –que era totalmente improvisada- con la última, que era prevista. Y ellos tuvieron la misma exactitud y la misma energía en ambas.

En cuanto a la imagen que el film aporta sobre los inmigrantes, ¿refleja una mirada sobre nuevos inmigrantes? ¿Cómo los ve la sociedad francesa?
La película da una imagen bastante justa de lo que es la sociedad urbana francesa. No es exactamente la inmigración nueva, la mayoría de los chicos de la película son nacidos en Francia, sacando dos o tres excepciones. Por el contrario, lo que cambió es la postura de la sociedad francesa con respecto a estos inmigrantes. La sociedad francesa, como la mayoría de las sociedades ricas, no es buena receptora. Estos chicos sienten las dificultades para pertenecer o sentirse miembro de esta sociedad. Cuando uno no se siente querido o deseado se reacciona y se opone. Uno de los temas por los que me sentí atraído para realizar este film es mostrar ahora algo de lo que ellos –más adelante- pueden gritar de manera más fuerte.

Respecto al tratamiento visual de su film, Cantet fue muy claro. Sobre las tomas picadas, dijo
:
“Con este tipo de toma (desde arriba) traté de mostrar una imagen casi carcelaria. Porque siento que es justamente lo que sienten la mayoría de los alumnos cuando entran a la escuela. La otra razón justamente para este título es que quería mostrar el dispositivo para hacer este film. Con esto, lo que quiero decir al espectador: “nos vamos a quedar acá, no vamos a salir”. En todos mis films lo que quiero es generar este micro-cosmos. Este mecanismo que funciona de manera tan identificable en este micro-mundo representa lo que sucede en el exterior. Por eso en un film “corto”. Es muy difícil mostrar algo grande o la generalidad. Si uno trata de mostrar algo demasiado amplio queda demasiado en una generalidad. Tratando de reducir la mirada se llega a ser preciso. Yo trato de hacer esto en todos mis films”.

Sobre el trabajo con adolescentes y las temáticas que el film propone discutir, Cantet se explayó:
“Yo creo que observando una clase de este tipo se llega al origen de todos los conflictos que están planteados. Estamos frente a chicos que son adolescentes y que están en un momento de sus vidas en el que empiezan a sentirse miembros de una sociedad. Justamente los temas que ellos abordan en estos diálogos son los temas que están actuales en la sociedad. Además yo tenía muchos deseos de filmar adolescentes, la energía de ellos me conmueve. Toda esa vida me moviliza. Yo quería que la película les rindiera justicia. Los adolescentes (y en este caso inmigrantes, todavía peor) son estigmatizados. Se los considera como idiotas, incapaces de concentrarse en un tema, incapaces de estar motivados. Pienso que es muy fácil decirlo: hay que escucharlos, para darnos cuenta de que están más implicados de lo que creemos. En el film se muestra que toda esta vitalidad a lo mejor no es lo chocante que se cree o se ve. Al contrario, es una fuerza que hay que explotar”. “Las cuestiones que nos plantea la escuela son contradictorias para encontrar una sola respuesta. Es por eso que este filme me parece mucho más honesto que los films americanos que plantean temas parecidos. Yo quería mostrar a un grupo de profesores que reflexionan juntos, que se plantean cosas, pero ellos mismos no tienen respuestas a cómo se salen de ellas. Como en todas mis películas evito juzgar a mis personajes, que pueden ser adorables en una escena y detestables en la siguiente. Cuando escribo un guión desconfío mucho de la lógica. Se suelen escribir personajes que son más lógicos que la vida misma. Y yo creo que la riqueza de lo humano es toda la incertidumbre que nos depara”.

Finalmente, el realizador se refirió a la recepción de su film en Cannes:
“Los alumnos vivieron algo muy, muy fuerte ese año de trabajo y esas cinco semanas de filmación. Eso es algo que ganaron para ellos. La relación que tenían conmigo y con el equipo de filmación era mucho más adulta de la que ellos tenían con sus profesores. Creo que su talento y su trabajo fueron reconocidos. Y creo que estos jóvenes están acostumbrados a ser señalados con el dedo de pronto fueron aplaudidos. Recuerdo el día en el que todos juntos subimos al escenario para recibir la Palma de Oro. Yo estaba más emocionado por la felicidad de ellos que por mi propia felicidad. Pienso que la presencia de ellos en el escenario es una respuesta a la imagen que tiene Francia de ellos. De pronto estos jóvenes de origen chino, africano, pasaron a ser la imagen de Francia para el mundo. Se los aplaudió muchísimo ese día, pero no se los aplaude en la vida. De manera indirecta recibí felicitaciones de miembros del gobiernos que señalaban con alegría esta multiplicidad que muestra el film mientras que este mismo gobierno creó el Ministerio de la Inmigración Nacional. Pienso que hay una gran hipocresía de este gobierno respecto a este tema. El film pone un poco de luz sobre esto. En cuanto a los chicos, el grupo se mantuvo mucho más fuerte que cada uno de sus componentes, de manera individual. Siempre se mantuvo el espíritu democrático. Volvieron a una vida normal”.

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