Darín - Trapero - Gusmán: Un trío para la victoria

En un hotel céntrico, Pablo Trapero, realizador de El bonaerense (2002) y Leonera (2008) junto a Ricardo Darín y Martina Gusmán, las dos figuras de su nuevo film nos recibieron para charlar sobre el compromiso asumido con la historia. Carancho (2010) mixtura una historia de amor con una realidad compleja, relacionada con la especulación económica y delictiva en torno a los accidentes de tránsito.

¿Cómo se puede explicar el negocio que expone Carancho?
Pablo Trapero: Hay alguien que hace negocio con esto. Es una respuesta un tanto provocativa, pero es así. Y hay situaciones más dramáticas y más silenciosas de las que vemos en la película. Las cifras que se denuncian al comienzo de la película no son ficcionales. La película sí lo es. En 2007 hubo 12.000 muertos, se trata de un genocidio del que no se habla. Me gustaría que se pueda hablar un poco más en profundidad de este tema.

¿Hay una voluntad de generar consciencia en el film?
Hay mucha gente que hace películas sólo por el entretenimiento. Y les sale bárbaro. A mí me gusta la idea de que sean algo más que eso. Tampoco creo en las películas de denuncia, que históricamente no denunciaron nada porque no fueron vistas. No llegaron a tener un diálogo. El cine tiene la capacidad de generar encuentros con mundos que no conocemos. 

Si bien Carancho refleja una realidad cruda, el componente del romance está presente entre los protagonistas. Sobre la composición actoral, dijo Martina Gusmán: “Los personajes de esta película son muy sensoriales, muy físicos. Por lo tanto la construcción de los personajes estuvo basada principalmente en eso, en este compromiso físico. Compongo a una médica de emergencias, que tiene que meterse adentro de un accidente de tránsito y reanimar a una persona. Desde un primer momento trabajamos sobre personajes corporales y una historia de amor corporal.”

Sobre su rol, se explayó Ricardo Darín: “Es un personaje distinto. Nuestro trabajo es ese: construir cosas distintas en relación al trabajo que tenemos. En este caso, me tocó componer al abogado Sosa, que es un pedacito dentro de la  película. El otro pedazo es Luján (Gusmán), que forma parte del color positivo de esta historia. Es como un yin-yan. Cuando uno habla de una historia de amor, se imagina de un modo infantil que hay parámetros idílicos. Acá no, hay un mundo en donde se encuentran los personajes que hace que la historia sea un poco más atípica. No infrecuente, porque esto debe pasar todos los días.”

¿Qué genera el aspecto social del film en el actor?
Ricardo Darín: La verdad es que de la misma forma que opera mi personaje, también hay gente que opera como el personaje de Martina. Gente que se levanta a la mañana y de forma heroica da su vida por los demás. Normalmente, no hablamos de esa gente. Es gente que da su tiempo y su vida para los demás. Y eso muchas veces no es reconocido. Pisar el terreno que pisa la gente todos los días, es –dentro de nuestro oficio- lo que nos permite tomar contacto con lo que ocurre. 

Martina Gusmán: Hice guardia médica en un hospital de González Catán. Me entrevisté con el director y le planteé que quería hacer guardias médicas, y aceptó. Me pusieron como ayudante del emergentólogo de guardia del hospital. Fui durante seis meses, una vez por semana y durante 24 horas. Los médicos están muy acostumbrados a trabajar con practicantes. En la primera guardia que hice me pidieron llevar un tensiómetro y un estetoscopio. Primero era la actriz, luego me hicieron parte del grupo, son como una familia. Con Ricardo la pasamos muy bien trabajando juntos.

¿Cuáles son las expectativas ante la presentación del film en la sección "Una cierta mirada" del Festival de Cannes?
Pablo Trapero: Cannes tiene la extraña particularidad de que año a año renueva los votos. Va mucha gente a ver las películas, sigue siendo el lugar en donde más gente de cine va. Cualquier cosa que pasa allá es como una piedra en el agua. Si la película funcionó bien cuando se proyectó, ya está, y si ganás un premio es mejor. Pero el festival es una caja de resonancia. 

¿Cómo se desarrolló el rodaje?
Martina Gusmán: Todo fue urgente, todo el tiempo. El filmar en las locaciones reales, en el contexto real y mayormente de noche, en la ruta, es algo que Pablo trabajó mucho. Hubo un clima de urgencia que fue propicio para hacer el film. Darín redondeó: Incorporamos el caos que teníamos que pisar, le encontramos un buen provecho.”

Pablo Trapero: Hice varios planos secuencias, que duran cuatro minutos pero muestran acciones que transcurren en media hora. Eso le da a las escenas una sensación de vértigo y una sensación de inmediatez. Construimos decorados sobre lugares en los que por una cuestión espacial no podíamos filmar. Por ejemplo, en las escenas en el shock-room. Ricardo es un actor que sabe de muchas cuestiones técnicas. Pedís un cambio de lente y él sabe cómo actuar en relación a eso. Con Martina, por motivos muy obvios, ya esa dinámica la teníamos. Son dos actores que la rompen y en cuanto a la técnica, saben.

Los personajes de Darín y Gusmán tienen escenas de alto erotismo. Para Darín, el rodaje de esas escenas fue muy cuidado: “Nos divertimos, lo desacralizamos, lo hicimos profesionalmente.” Trapero dijo: “Cualquiera que haya estado en un set, sabe que es el lugar menos propicio para el sexo.” El actor, en tono jocoso, completó la idea: “Y menos con la mujer del director.”

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