Ciro Guerra: “El Nuevo Cine Argentino es importante para la nueva generación de colombianos”

A pesar de ser respetado en muchos países de Europa y hasta en cierto sector de Estados Unidos es muy poco el cine latinoamericano que llega a la Argentina. Los viajes del viento (2009) es la segunda película del colombiano Ciro Guerra que participó en más de una docena de festivales internacionales, incluyendo Cannes y Mar del Plata. En una entrevista exclusiva con EscribiendoCine el joven director sostiene que en Colombia el cine está más ligado a lo televisivo que a lo artístico y que recién ahora hay una generación de cineastas dispuestos a mostrar un cine diferente gracias a las influencias del NCA (Nuevo Cine Argentino).

¿Desde dónde surge  la idea de realizar Los viajes del viento?
Soy de la región de dónde transcurre la película, y crecí en contacto con la cultura, la música en su estado más puro. Siempre pensé que era algo fascinante, que quería hacer una película respeto a eso. Y esa figura del juglar que lleva las canciones de pueblo en pueblo, la  leyenda del hombre que se enfrentó al diablo por la música. Todo eso me pareció que pertenecía a un ámbito de una mitología propia colombiana, eso me interesaba mucho. Pero siempre pensaba en una película utópica, imposible de realizar por su complejidad de producción. Lentamente se fueron dando las cosas para que la película existiera. La idea era rescatar ese imaginario poético del campesino colombiano que ha sido muy atacado por la modernidad.

Si bien está claro que es una ficción, siempre queda la duda si lo que estamos viendo es en realidad un documental. ¿Cómo hicieron que el film tuviera esa impresión?
Buscamos una aproximación muy realista, muy cercana a la realidad, de cómo es y cómo se vive la música. Entonces trabajamos con gente de la región. Son músicos reales, las locaciones son reales y la gente  es de allá. No solo en la filmación, sino también en el proceso de creación, en el proceso del guión, para que fuera una película muy autentica.

Trabajaste con actores no profesionales, ¿cómo fue el proceso de selección de cada uno de los que formó parte del casting final?
Se hizo una convocatoria en varias ciudades y pueblos del Caribe, en los lugares donde filmamos. No de actores, sino de gente real que tuviera una historia para contar, y a partir de ahí seleccionamos algunas personas que tenían cercanía con los personajes, como estaban esbozados en el guión. Juntos comenzamos un trabajo que se prolongó durante un año y medio para enriquecer ese guión y de esa forma  acercar el guión a esos personajes y esos personajes al guión.

¿Durante el rodaje hubo lugar a la improvisación?
No, durante el rodaje no hubo mucho espacio para la improvisación porque todo el espacio de la improvisación ya lo habíamos trabajado antes. Exploramos todas las posibilidades,  siempre improvisando, siempre enriqueciendo. Pero en el rodaje era tan justo el tiempo, era tan justo el dinero, que tenía que salir todo en muy poco tiempo y bien. Fue un proceso de preparación muy largo, para llegar a un rodaje muy conciso.

¿Es fácil conseguir en Colombia que te financien una película de estas características?
El problema con la película era su tamaño, era bastante más grande de lo que es el promedio de una película media colombiana. Nosotros lo que hicimos fue luchar para acercarla a ese promedio. Realmente yo pensaba que iba a ser imposible de financiar, pero cuando estuvo terminado el guión y desarrollado el proyecto la gente quería hacerla. Era una película importante, a la que  se vinculó mucha gente y tuvo apoyo de muchas fundaciones, muchos festivales. Digamos que no fue tan difícil conseguir el dinero como hacer la película.

¿Cómo se dio la coproducción con Argentina?
Surge a partir de mi cercanía personal con Marcelo Céspedes (productor argentino) que lo conocí durante el proceso de mi primera película La sombra del caminante y Argentina es un país muy abierto, dónde se produce mucho cine y de mucha calidad. Nosotros en Colombia no tenemos las facilidades de post producción que existen en Argentina. Entonces teníamos en claro que ese proceso se iba a tener que realizar en Argentina y que parte de los recursos iban a tener que ser argentinos, entonces era natural hacer la coproducción. Valernos de la parte técnica que existe en la Argentina y también de una colaboración artística muy profunda.

La película tiene un gran tratamiento de la imagen y un especial cuidado en el arte ¿Cómo trabajaste estos dos elementos?
Es un trabajo bastante profundo de la creación en la imagen de la película, tanto en la fotografía como en la dirección de arte. Se trabajó solamente con luz natural para ser fieles a la luz del Caribe y a la manera de vestir de la época. Fue un trabajo de investigación bastante profundo respeto a eso,  pero al mismo tiempo necesitábamos recrear la plástica del Caribe sin recurrir a lo más conocido. Entonces la aproximación era al mismo tiempo casi realista, casi antropológico, pero también al mismo tiempo queríamos volar.

El cine colombiano que muchas veces llega a estrenarse en latinoamericana está más ligado a lo comercial que a lo artístico. ¿Es habitual que en Colombia se realicen producciones de estas características?
En Colombia realmente el cine es mucho más cercano a la televisión, es un cine muy evidente. La mayoría del cine es muy obvio, está  hecho para vender,  para lo comercial. Es un cine que por fuera de Colombia no genera mucho interés. Está surgiendo una generación nueva de cineastas que está buscando miradas nuevas sobre el país y hemos tomado mucho del cine argentino. El  Nuevo Cine Argentino es importante para la nueva  generación de colombianos.

¿Cómo recibió el público colombiano Los viajes del viento?
Era la primera película colombiana que entraba a la Selección Oficial de Cannes entonces esto fue un punto importante para la gente, además el público estaba emocionado de descubrir un país que no ve realmente.

Con tú película se puede descubrir la otra Colombia.
Colombia es un país que está por descubrirse, que está por conocerse. Yo y la gente que conozco tenemos más relación con lo que se ve en la película que con el narcotráfico o la Colombia violenta. Lo que se ve en Los viajes del viento es un país real, mientras que el otro es un país inventado por los medios de comunicación. Eso es lo que vende afuera.

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