Bruno Dumont: "El cine nos permite volver a creer"
Hadewijch, la película más reciente del aclamado y polémico director francés Bruno Dumont, retrata el amor ciego que una joven mujer, Céline, tiene por Cristo, a quien ve como su amante. Después de ser expulsada del convento, conoce a un par de hermanos musulmanes y confundida por las emociones que la desbordan, transita por caminos peligrosos. Entrevista de Correcamara con Bruno Dumont.
¿Cómo fue la concepción de ‘Hadewijch’, es decir, se pensó la película desde un punto meramente filosófico o estrictamente religioso?
Como soy ateo, para mi lo religioso se vuelve simplemente teatro y cuando hablo de teatro, creo que es algo positivo y también es el verdadero sentido de la filosofía, creo que la religión es su representación; las ubico en su verdadero lugar, es decir, en el cine. Entonces no hay ningún problema para hablar de esto, aún siendo ateo esto es teatro, está visto desde esta perspectiva.
Si Bruno Dumont es ateo ¿En qué cree?
En el cine. Porque el cine vuelve a ubicar al espectador en la creencia, el cine nos permite volver a creer; en este sentido ya no soy un ateo porque creo en el cine. La religión debe mutar hacia una visión humanista, espiritual y sagrada que el arte nos puede dar. El hombre moderno puede tener una experiencia de lo sagrado y volverse a ubicar en una nueva perspectiva espiritual del siglo que viene.
¿Qué influencias filosóficas preceden Hadewijch?
Las influencias más fuertes son probablemente la literatura mística o la cristiana, aunque también pienso en Nicolás de Cusa, es decir, en todas esas personas que van en el sentido de las coincidencias de los contrarios, donde el amor puede estar junto con la violencia.
¿Se puede asociar a Céline con una clase de insatisfacción místico-religiosa?
Claro, está en el sufrimiento amoroso que merece, es también una mártir iluminada.
Alguna vez comentó que hay que dar importancia a la visión de las cosas que se van a mostrar en el cine pero ¿en qué momento comienza a dar importancia a la técnica cinematográfica que acompaña esa visión?
En el mismo instante porque el cine es un arte de la imagen pero se hace a través del trabajo con los aparatos, con los actores, es decir, con toda la técnica cinematográfica.
¿Cuál es el siguiente paso del cine en consideración a la muerte del cine de autor?
Bueno, son los autores los que mueren, no el cine. La única posibilidad es una revolución política, la decisión de detener la difusión del cine tonto y comercial, que vuelve al público tonto, ya no está en el Estado; ese es un problema político, no cinematográfico.
¿Cuál es su perspectiva acerca del panorama del cine mundial?
Yo no lo veo, yo creo que la gente está mejor ubicada para verlo, yo hago mis películas, tengo bastantes problemas con mis filmes, entonces no tengo ninguna mirada especial, no sé que pasa realmente a mí alrededor.
¿Cómo observa el cine mexicano actual?
Hace poco vi una película de Carlos Reygadas, Luz silenciosa, me gustó, creo que hay buenos cineastas y que están teniendo suerte en otros lugares.
¿Hasta dónde quiere llegar Bruno Dumont con su cine?
Hasta que ya no tenga sed.

Facebook
Twitter
Enviar un comentario nuevo