Ana Katz: “Las clases sociales son la forma de expresión de un rol”
La realizadora de Una novia errante (2006) vuelve al cine con una película protagonizada por Guillermo Francella, con un personaje y una historia diferente a lo que uno puede esperar. “Al trabajar sobre una familia teníamos que pensar mucho en todo lo que sostiene lo no dicho” sostiene Ana Katz al referirse a Los Marziano (2010).
¿Cómo nace la historia de Los Marziano?
No me acuerdo muy bien como empezó, me pasa siempre. Se me arma una imagen y en este caso lo que se me armó fue la convivencia de personas distintas, que en un punto pueden ser representadas por hermanos. Empezó así, ¿cómo? no recuerdo.
El guión está coescrito junto a tu hermano Daniel Katz ¿Como influyó en los personajes del film?
Este guión lo escribí con mi hermano Daniel y eso para mí fue un regalo enorme. Me dio la experiencia y la posibilidad de escribir con él y de explorar nuestra hermandad a través del guión, y al revés también. Creo que fue muy rica la experiencia porque al escribir juntos íbamos notando las cercanías y las distancias que era lo que estábamos trabajando en los personajes.
El tema de las clases sociales es un elemento que está muy marcado en la película ¿Esto era un tema central desde el inicio del proyecto o se fue dando naturalmente?
Para mí las clases sociales, muchas veces, son la forma de expresión de un rol. Eso está en la película está muy claro desde el principio donde tenemos tres clases sociales en una misma familia. Ese no era el motor de la película pero sí era un elemento que me interesaba trabajar en relación a una familia como ejemplo de una célula mínima dentro de la sociedad.
¿Cómo fue trabajar con cuatro figuras tan fuertes?
Algo que me pasó con estos maravillosos actores fue que, en esto de la búsqueda del personaje, intervino de una manera muy rica el trabajo conjunto, la mirada, la experiencia y el talento. A veces hay experiencia pero no hay tanta mirada. Para mí fueron muy interesantes todas las conversaciones que fuimos teniendo porque, más allá de que había un guión, al trabajar sobre una familia teníamos que pensar mucho en todo lo que sostiene lo no dicho, lo que no se ve y el pasado.
¿Cuándo escribiste el guión pensabas en estos actores o los convocaste después?
Cuando escribimos el guión no los pensábamos con caras de actores sino de gente que conocíamos. La convocatoria fue una tarea en conjunto con la productora, y en mi caso personal fue porque los cuatro me resultan grandes actores y además había cosas puntuales que me atraían de cada uno de ellos que me interesaban trabajar.
¿Por qué decidiste dejar las historias abiertas, sin que haya un final, algo que cierre?
La decisión era contar cada una de las historia en un corte, en un momento determinado. A mí me parece que es más ardua la tragedia de convivir con una novedad o un proceso de descubrimiento que el final, sea cual fuese. Esa primera instancia del problema es la tragedia, el después es más mecánico y eso ya no me interesaba tanto contarlo.
La película termina en el reencuentro ¿Qué te llevó a ese final?
Tiene que ver con el inicio de un reencuentro y no me interesaba ver lo que pasaba después. Hay algo en ese encuentro que tienen después de tanto tiempo que es algo característico de las personas muy cercanas que está y que es imposible borrar a pesar de la enemistad. Por eso hay gente que prefiere no verse porque si en un cruce de miradas se dan cuenta que tienen eso no lo soportan.

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1 comentario/s en: Ana Katz: “Las clases sociales son la forma de expresión de un rol”
Hernando Harb
Si algo falla en la tercera película de la inquieta Ana Katz es la reiteración. Transcurridas las explicaciones de hechos perturbadores de los tres personajes, el guión carece de desenvolvimiento. La historia se hace rutina. De ahí a un paso del aburrimiento desorientador. Es una lástima. El protecto merecía tener más suerte. Algunas actuaciones son muy buenas. Otras, detestables. Mucha suerte para la próxima.
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