Rolando Gallego
23/12/2020 10:51

La ópera prima del multifacético César Sodero, Emilia (2020), protagonizada por Sofía Palomino, es el viaje hacia el regreso de una mujer a su pueblo natal, en medio de dudas y rencores. “El casting fue muy largo hasta encontrar a Sofía Palomino, quería a alguien con “algo patagónico”, y una vez que la encontré armé el resto en relación a lo que sentía que pasaba entre los actores”, dice en diálogo con EscribiendoCine.

Emilia

(2020)

¿Cómo te sentís con el estreno online?
Es rarísimo, arrancamos en Rotterdam, otro público, otra realidad, entramos al BAFICI, se suspendió, habíamos pensado estrenar en mayo, todo se paró, después en agosto estuvimos en Lima, esperamos, octubre, noviembre, y luego por un tema de no dejar pasar el cobro de subsidio teníamos que estrenar, tiene un sabor amargo, resistimos lo máximo que pudimos. No sé qué decirte, es todo muy extraño, me da curiosidad ver qué le pasa a la gente, aunque sé que no es lo mismo que verla en sala.

La devolución te va a llegar por redes…
Cuando estuvo en Asterisco, tuve mucha devolución, lo mismo desde afuera, Brasil, Amsterdam, desde muchos lugares.

¿Fue complicado llegar al largo propio?
Fue bastante dinámico y natural, gané un Historias Breves, me produjo Juan Pablo Miller, que ahora produce la película, él te saca la presión asociada a lo económico y te hace concentrar en la película. El corto giró en varios lugares, y cuando terminamos con el recorrido con el corto me pidió un guion, le di Emilia, y cumplimos con la fecha acordada.

¿Cómo surgió Emilia y cómo fue ponerle cara a los personajes?
Soy de Sierra Grande, Río Negro, donde rodamos a Emilia, me fui hace mucho, vuelvo cada tanto y siempre imaginé qué pasaría con volver ahí, y creo que Emilia parte de esa fantasía, de qué me pasaría a mí si volviera, y después decidí cambiar el punto de vista y contarlo desde una mujer. El casting fue muy largo hasta encontrar a Sofía Palomino, quería a alguien con “algo patagónico”, y una vez que la encontré armé el resto en relación a lo que sentía que pasaba entre los actores, si había onda o no entre ellos, qué pasaba en la pantalla, algo visual. Había algo de intuición con eso, y una de las cosas que más felices me ponen de la película es el casting, en donde estuvo María Laura Berch, trabajando también.

¿El resto son actores del lugar?
Sí, son todos del pueblo y tenía miedo de encontrarme con actores con miedo a la cámara, pero me topé con gente sin miedo, y estuvo muy bueno.

Muchas veces se ha contado la historia de la vuelta del hijo pródigo, cosa que en Emilia no lo es, de hecho los vínculos son complicadísimos…
Me di cuenta que había como un género de gente que regresa a su pueblo, no solo en cine, sino también en la literatura, entonces no quería hacer el regreso de alguien con melancolía y nostalgia, sino alguien destructivo.

En un momento le preguntan cómo estas y ella responde “tratando”, porque no le gusta estar ahí…
Es como llegar a un lugar y decir ¿qué hago acá? Después me interesaba explorar la idea de la vuelta de destruir hasta la cultura del lugar, y aun molestándole, vuelve, me gustaba esa contradicción y eso lo hace más humana y real, es como un misterio que se arrastra durante toda la película. Eso lo trabajamos mucho con Sofía.

Destacás con ralentíes y cámaras lentas miradas de Emilia y bailes ¿por qué decidiste incorporarlas?
Como para aislarla más, personaje ensimismado, tal vez se usa poco, puede sonar de otras épocas, pero a mí me parece un recurso muy interesante, lo utilicé en Una mujer en el bosque y voy a seguir usándolo.

¿Expectativas por el estreno?
Ver qué va a pasar o cómo llegará a la película, me intriga mucho. Es una película, por lo que veo, que gusta mucho o nada, en relación con el personaje. No me encontré con el gran público aún.

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