Rolando Gallego
20/12/2020 23:55

En la sala virtual de Comunidad Cinéfila, puede verse Memoria fotográfica (2020), de Pablo Pintor (El hombre que baila), un proyecto en el que busca rendir homenaje a su padre, Oscar Pintor y que responde cuestionamientos personales sobre el oficio. “Suelo decir que la película arrancó como hace 30 años, después de terminarla me di cuenta eso”, cuenta a EscribiendoCine.

Memoria fotográfica

(2020)

¿Cuál fue el germen de Memoria fotográfica?
Suelo decir que la película arrancó como hace 30 años, después de terminarla me di cuenta eso, que inconscientemente, desde que me llega la primera cámara hogareña a casa empecé a armarla, como material de archivo, hubo una fase intermedia, donde gane hace 25 años una beca de la Fundación Antorcha, e hice una película sobre mi padre y la guardé en un cajón, y tuvo que pasar otros 25 años, para una muestra, justamente en FOLA, donde está la muestra, y mi padre me pide un video. Ese corto fue el salto del largometraje. La película en sí filmada surgió hace cuatro años, pero como incluyo toda mi vida en ella, digo que duró toda la vida.

Hay una escena en la que hablan de los entusiasmos de cada uno con la cámara y un poco quisiste recuperarle a él esa pasión…
Ese verano que se ve en la película, hace 25 años, intenté hacer algo, ahora lo retomo y yo soy padre de tres hijos, tengo otra perspectiva sobre ese recuerdo más idealizado, y que a la vez es coloreado, todo en realidad habla de lo mismo, y la memoria fotográfica tiene que ver con los recuerdos olvidados, tratando de fijar algunos momentos para que se vuelvan inmortales, es un viaje entre las dos cabezas, tiene esa idea también la estructura, que no sea tan cronológica intentando contar como cuentan los recuerdos o sueños, de manera más libre.

Seguramente habrán existido varias versiones de la película, pero ¿cómo le pusiste sonido a las fotos?
Hubo ciertas pastillas que se convirtieron en trailers, con una gran pregunta, ¿cómo desde el cine encarar la fotografía? Surge la idea con el montajista, de cómo darle vida a las fotos, no con música, sino con el ambiente y la reconstrucción de cada foto, que se ve en el primer momento con las fotos nocturnas. En el proceso fueron y vinieron muchas cosas, pero creo que eso habla de la intimidad, donde se compartía en silencio en plena noche, allí está sintetizado, en la serie de mi viejo Nocturnos, que termina con la foto de la cancha de River Plate.

Que esconde algo terrible…
Claro, pero como pasa a través de mi filtro, cuando me lo dijo no paraba de reírme, porque es como que el hijo todo el tiempo sobrevalora y el viejo con una frase lo anula, eso de lo tragicómico es transversal a la película, tamizado todo con una cuota de pesimismo.

¿Expectativas con el estreno en Comunidad Cinéfila de la propuesta?
La película tuvo un cierto recorrido por pocos festivales, pero se dio una cosa muy loca con la película que es que yo no tomé en cuenta cómo podía a pegar en el ámbito fotográfico, nos llamaron de BA Foto, tuvo mucha repercusión y algo que trascendió. Yo vengo del cine, sigo apuntando a eso, pero Memoria fotográfica se fue a otro lado. No pudimos estrenarla en cine pero sí en Comunidad Cinefila y en Fola, donde hay una retrospectiva de la obra de mi viejo, y además él me invitó a exponer mis fotos, y se abrió el abanico hacia todo esto, coincidiendo. Es algo hermoso que no esperaba que se diera de esta manera, donde hay posibilidades de ver sus fotos, mis fotos, y la película. Es algo mágico, no lo podríamos haber pensado mejor.

Comentarios