Rolando Gallego
19/12/2020 13:37

Maria de Medeiros, es una de las protagonistas de El país de las últimas cosas (2020) de Alejandro Chomski, que recientemente llegó a CINE.AR. Esa fue la excusa para hablar sobre Victoria, su personaje, pero también para recordar otros grandes trabajos suyos como intérprete y directora. En diálogo con EscribiendoCine, desde Paris, donde reside la mayor parte del año, la prestigiosa actriz se prepara para participar del nuevo film de Lisandro Alonso Eureka. “Cuando ves el virus del fascismo por el mundo, que sólo lleva devastación, pensás en que ojalá despertemos de esta pesadilla”, afirma.

El país de las últimas cosas

(2020)

¿Conocías la novela de Paul Auster?
No, todo fue descubrimiento y bastante rápido, me llegó el proyecto por Alexandra Stone, que es la productora, conocí a Alejandro en la Muestra de Sao Paulo, y quedé encantada con la propuesta, un personaje que levanta tantas cuestiones de cómo ayudar, si realmente podemos ayudar.

¿Cómo fue el trabajo con Jazmín Diz, la protagonista?
Quedé encantada con ellas, es una chica estupenda, se involucró absolutamente como actriz, se entregó al personaje y eso es muy bonito, genera respeto y admiración, fue muy bueno trabajar con ella y con Christopher Von Uckermann, hubo un gran entendimiento con los actores. Debo reconocer que me sorprendió mucho la primera parte de la película, que no conocía, y me pareció muy bueno el universo apocalíptico que crea Alejandro y que de repente tiene un eco increíble con la pandemia.

La rodaron hace tiempo pero al estrenarse ahora cobra otro sentido…
Totalmente, y tal vez si hubiese salido hace dos años hubiera sido otro el sentido, de hecho el público puede asustarse al ver la primera parte y Alejandro, muy listo, agregó un virus, y esto creo que hoy sabemos que el virus es sanitario, por desgracia del neoliberalismo salvaje es ideológico también, cuando ves el virus del fascismo por el mundo, que sólo lleva devastación, pensás en que ojalá despertemos de esta pesadilla.

¿Cuál fue el desafío más grande para encarnar a Victoria?
La falta de tiempo, hubo muy tiempo para rodar, todo iba muy rápido, para personajes complejos, porque Auster narra con detalles, me gusta mucho Smoke, su película, hecha de pequeños momentos, impresiones, detalles, y aquí no había lugar para eso, y tal vez fue bueno porque había una urgencia relacionada a la historia que estábamos contando.

¿Cuándo supiste que actuar era lo tuyo?
Yo me destinaba a las bellas artes, todo el mundo creía que a eso me dedicaría y mi hermana más chica a la actuación, pero finalmente yo me dediqué a esto y ella a la política. Me hice actriz gracias a Joao César Monteiro, un loco genial, uno de los grandes nombres del cine portugués y descubrí ese universo que inmediatamente me gustó de los dos lados, y aun así no lo decidí, me había gustado, pero luego llegué a París a estudiar filosofía y luego un gran amigo mío, también un gran director de cine, Sergio Trefaut, con quien hice Viaje a Portugal, tenía la manía de presentarse a todos los concursos, y me inscribió en uno muy complicado y entré, y ahí me di cuenta que era una señal.

Repasando tu carrera has trabajado en cinematografías de todo el mundo ¿te sentís una actriz universal?
Claro, es lo que más me gusta de esta profesión, que me llamen de Argentina para hacer una película basada en una historia de Auster rodada en Costa Rica, o lo que hice en Dos Fridas, de Ishtar Yasin Gutiérrez, donde hice de la enfermera costarricense de Frida, con él, que es iraquí y chileno, eso es lo bonito, el cine refleja el mundo y une el mundo, es un lenguaje universal, como la música y es lo que me mantiene vigente y apasionada por este trabajo.

¿Es difícil mantenerse activa y no enceguecerse por las luces del éxito?
Es increíble la gente que me encontré en el camino, es una suerte increíble cada uno de los encuentros, y luego me gusta también el otro lado de la cámara, hago mis películas, tengo una pendiente de estreno, Nuestros Hijos, rodada en Brasil, creo que se estrenará primero en Francia, es una película de ficción, la escribí con Laura Castro, conocedora del tema, porque tiene tres hijos con su pareja, es una historia sobre niños en parejas homoafectivas, empezó como una comedia, pero como escribíamos muy encima de la realidad, porque no queríamos caer en la tarjeta postal de Brasil, el lugar maravilloso, ni el de las favelas con chicos matándose, sino que quería contar desde la clase media, que creció con Lula y Dilma y pudieron concretar sueños, y son muy ingratos. La película la escribimos siguiendo el oscurecimiento de la sociedad brasilera, y así quedó, de alguna manera, Nuestros Hijos, como un documento.

En breve rodarás con Lisandro Alonso Eureka, con Viggo Mortensen
Sí, salió el confinamiento, pero seguro volveremos.

¿Expectativas por el estreno? ¿Qué te gustó?
Quedé muy impactada, verla ahora, la angustia es real, lo que cuenta Alejandro, desde las ideas de Auster, lleva a despertarse, y podemos caer en cualquier momento si no estamos atentos, podemos llegar a ese nivel de destrucción. La importancia de verla ahora y reflexionar me sorprendió.

Si alguien no conociera tu trabajo ¿qué le recomendarías? Pueden ser tres…
Capitanes de Abril, mi primera película como directora, que habla de la revolución de los claveles en Portugal, que cada vez que pasa más tiempo me siento más orgullosa. En el país estaba la dictadura más vieja de Europa y cayó por un grupo de jóvenes que pudieron instalar luego una democracia muy sólida, hacerla fue un reto muy grande, se hizo en el momento que se podía hacer, hoy creo que ya no. Como actriz, recomendaría un trabajo reciente, que aún no salió más que en Francia y Portugal, Orden Moral, sobre una mujer real de 1918, Viaje a Portugal, Henry and June y Tiempos violentos. Portugal tiene un cine poco conocido y pude trabajar en varias películas de las que estoy muy orgullosa.

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