Rolando Gallego
18/10/2020 19:13

Con el estreno de Tomando estado (2020) de Federico Sosa (Tampoco tan grandes) el pasado y el presente se reúnen en una propuesta que revisa dos hitos de la historia Argentina, la oscura dictadura y el crítico 2001. Sobre la película, protagonizada por Germán de Silva, Sergio Podeley y Verónica Gerez, entre otros, y algunos temas presentes en sus proyectos EscribiendoCine dialogó con el director, a horas de lanzar en CINE.AR su proyecto. “Los consumos culturales cambian y la cantidad de gente que la va a poder ver es muchísima, cifra impensada hoy por hoy en una sala de cine si no estaría la pandemia”, dice.

Tomando estado

(2020)

¿Por qué está siempre presente la amistad en tus películas?
No es algo que uno piense de antemano, pero es verdad que mis películas no tienen antagonistas protagónicos, gente perversa o cínica, es más bien la limitación que tienen los propios personajes o el contexto social lo que los frena y contra quienes ellos pelean. Creo que tiendo a tener una mirada comprensiva incluso de los personajes con los que uno no concuerda ideológicamente o que su maldad es parte de algo más grande que los supera. Leonardo Favio decía algo así como que el solo hablaba de personajes que les tenía un tremendo amor y eso se nota en toda su filmografía.

¿Cómo surgió el guion con el 2001 como contexto?
Surge de una época que yo viví desde adentro de una empresa de mantenimiento eléctrico. Las ganas de contar como desde tu lugar de trabajo se va desmoronando el país y al mismo tiempo cruzarlo con las luchas políticas de los años 70.

¿Cómo fue armar a la dupla protagónica? ¿Qué te gustaba de Carlos y Nicola?
Nicola es un pibe de los ‘90, una generación descreída de la política con razón porque no había mucho donde mirarse y naturalmente le interesan otras cosas, las historietas, las minas, etc. El personaje de Carlos vive esos días con cierta nostalgia porque ve que todas esas ideas por la cuales lucho y el país que pudo ser ya está pisoteado, el exilio interno junto a su mujer y el intento de mantener esos valores en un mundo donde el sentido común ya no es el sentido común que existía cuando era joven.

¿Qué cosas sabías que ibas a explicar de cada uno de los personajes, y qué dejarías librado al azar de la interpretación de los espectadores?
Uno intenta construir un relato abierto, que deja muchas cosas para que queden repiqueteando en el espectador, no darle todo masticado porque si no sería un panfleto. Uno hace un cine popular y para todo público. Y tanto en el guion como en el rodaje yo tiendo a subrayar algunas cosas y después en la posproducción si vemos que no hace falta lo limpiamos.

¿Cuándo decidiste incorporar a escritores reales en el relato?
Eso fue elegir los textos que iban a parecer en la radio que son de los propios autores y ver si podían hacerlo ellos mismos, Juan Diego Incardona pudo venir a hacer el papel y lo metimos, después el otro texto es de Guillermo Saccomanno y como no podía venir lo hizo un amigo mío que es escritor.

¿Cuáles son tus recuerdos sobre 2001?
La incertidumbre vivida, desde una casa de laburantes, me da pudor siempre hablar de mi pero al mismo tiempo el cine es muy buchón, como decía Adolfo Aristarain. El país hundido sin perspectiva futura hasta que llego Néstor Kirchner en el 2003. Y de pronto empieza a ver laburo, paritarias, recuperación del mercado interno y todo lo que vivimos que tuvo siempre que ver con políticas públicas aplicadas desde el estado. Así como las políticas públicas aplicadas por el neoliberalismo del menemismo y la alianza llevaron al estallido social de diciembre.

¿Cómo fue conectar el pasado de Carlos con el presente de Nicola?
Carlos es uno de los tantos delegados sindicales que lucho por mantener las conquistas de los trabajadores y al ponerse la cosa muy pesada, se exilió en un pueblo del interior. Y Nicola es un pibe que no entiende mucho a Carlos, pero no deja de observarlo, y es un poco lo que uno hizo también en esa época, mirar a los que estuvieron antes que uno. En el final de la película Cazadores de utopías, Luis Salinas dice algo así como, “vamos a seguir siendo un pedazo cultural de esta sociedad y vamos a generar otros compañeros”

¿Sensaciones de estrenar online?
Muy buenas porque se va ver en todo el país al mismo tiempo y va estar gratis en Cinear TV y Play. Los consumos culturales cambian y la cantidad de gente que la va a poder ver es muchísima, cifra impensada hoy por hoy en una sala de cine si no estaría la pandemia. La mala es perder la sala de cine, el encuentro, las risas del público, abrazarse con la gente que trabajo con vos durante años para terminar la película. Esfuerzo muchas veces desmesurados que no son muy racionales tampoco y están más cerca del afecto que del trabajo en sí.

¿Estás con algún nuevo proyecto?
En abril terminamos un documental que se llama Américo que veníamos trabajando desde hace un tiempo. Y ahora estamos con otro documental sobre el historiador Norberto Galasso. También termine de escribir un guion más cómico al estilo de Yo sé lo que envenena con Sergio Minore basado en su novela “Doble Fila”.

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