Rolando Gallego
14/10/2020 10:50

El talentoso actor Alfredo Castro (Rojo, El Príncipe) tiene pendiente de estreno Karnawal y ahora llega a CINE.AR con Tengo miedo torero(2020) de Rodrigo Sepúlveda, coproducción chileno argentina mexicana basada en la emblemática novela escrita por el gran Pedro Lemebel. Sobre su participación en este film y próximos proyectos EscribiendoCine dialogó con el intérprete, uno de los mejores de la región.Lemebel es una figura muy importante en Chile y por cariño a él y su obra y escritura se volcó a verla, en dos días la vieron 170 mil personas, una locura”, cuenta.

Tengo miedo torero

(2020)

¿Cómo estás viviendo esta situación extraordinaria?
Encerrado en Santiago de Chile desde el 15 de marzo, tuvimos una pequeña ventana de una semana, salí para hacer algunas cosas, pero me da miedo salir. Tengo un teatro y no lo pude abrir. Intenté hacer algunos proyectos, clases, charlas, pero está todo muy feo acá.

¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te llegó el proyecto de Tengo miedo torero?
Hay una historia interesante, porque hace 15 años Pedro Lemebel me entregó el papel, la iba a dirigir un realizador italiano muy joven, pero que nunca la hizo, Vanni Gandolfo (Me ne fregó!), y me dijo “quiero que seas la loca del frente”, para mí fue un honor porque él era una figura muy importante en la lucha LGBTIQ, y pasó el tiempo hasta que me llamó Rodrigo Sepúlveda. En su momento había leído la novela, el guion me parece estupendo y no tuve dudas de aceptar.

Para un actor son pocas las oportunidades de encarnar personajes así…
Yo he tenido la suerte de rodar con grandes realizadores jóvenes, como Benjamin Naishtat, Iván Fund, Santiago Mitre, pero este personaje es muy especial. Es único. Una travesti que en una situación de vulnerabilidad tremenda se enamora de un chico guerrillero, y entendí luego de la presentación del trailer, por visionados y repercusión, que era algo muy importante.

Además luego el público acompañó…
Sí, porque Lemebel es una figura muy importante en Chile y por cariño a él y su obra y escritura se volcó a verla, en dos días la vieron 170 mil personas, una locura.

Y en sala hubiera sido aún más…
Claro, durante varias semanas, pero creo que es algo especial, porque Chile es un país pobre, con lugares sin salas, y sin endiosar esto, online se pudo ver más. Si tu calculás 170 mil más dos, mínimo, es una locura. El número es mucho más grande que eso. Es la primera vez que recibo tantos regalos, es un impacto muy grande. La coproducción fue muy importante.

¿Cómo hiciste para no caer en estereotipos?
Es muy difícil, porque como actor es un llamado a que lo hagas exagerado, sobreactuado, y mi desafío fue no hacer eso. Me encontré con un íntimo amigo de Lemebel y le pregunté si tenía que “mariconear” o hablar como mujer, me dijo que por ningún motivo, si debía hablar con lenguaje de calle, y me dijo que tampoco. Así que compuse al personaje de manera interna ofreciéndole mucha dignidad, porque además representa a una parte de la sociedad.

En un tiempo tiene que llegar Karnawal, donde comoponés a un padre que se conecta nuevamente con su familia ¿fue complicado el rodaje en el norte?
Tengo la suerte de conocer más que los argentinos la Argentina, con Rojo fuimos a La Pampa a Funes, nunca había estado tan profundo, con Fund me tocó ir de Mar del Plata a Mar de las Pampas, y en esta estuvimos en la quebrada de Humahuaca, son todas experiencias buenas. No tengo quejas, sólo que comimos pollo durante 30 días seguidos, nada más (risas). Pude trabajar con colegas y directores argentinos maravillosos.

Seguramente seguirás colaborando con el cine argentino…
Es que no queda otra, desde México hasta acá tenemos que aliarnos, hacer coproducciones, es buenísimo, y el tema de los acentos se trabaja. Con Naishtat me pidió que leyera con el acento que tenía en la cabeza y me dijo que estaba bien. Con Juan Pablo Félix en Karnawal también, Mercedes Morán ha venido a trabajar a Chile y lo ha hecho genial. Si tu piensas esto hace 10 años era impensado, en Chile no se veía cine argentino, y en Argentina no había cine de Chile tampoco, ni de Brasil ni otros países, y esto es maravilloso, impulsa todo. Las colaboraciones permiten eso, y es un placer muy grande ver a los colegas y no tener barreras para trabajar juntos.

El arte une…
El arte en cualquier manifestación ayuda a una cohesión social, y frente a la migración y la pobreza, el arte, cohesiona. Ni hablar de esta pandemia que la gente la ha soportado gracias a nuestras películas, obras, música, poesía.

Y es una lástima que ustedes fueron los primeros en dejar de trabajar y serán los últimos en volver…
Es una lástima y tristeza, se puede ir al futbol, al shopping, pero no podés abrir un teatro. Es muy triste.

¿Tenés más proyectos pendientes de estreno?
Blanco en Blanco, de Théo Court, que ganó en Venecia un premio de dirección, Las consecuencias, de Claudia Pinto, está esperando sala, y quedó pendiente algo que iba a filmar en Bolivia, Karnawal está esperando su turno, pasó por Toronto. Me encantó hacerla, Diego Cremonesi y Mónica Lairana son dos grandes actores y la pasé estupendo con ellos. Tengo muchas ganas de verla, porque tú lees el guion pero luego es otra cosa, y filmándola con Juan Pablo Félix y los actores alteramos el guion haciendo escenas increíbles, difíciles de imaginarlas antes, pero luego todo funcionó muy bien, es un muy lindo trabajo.

Comentarios