Rolando Gallego
10/09/2020 16:59

Susana Nieri (Ella se lo buscó) presenta en CINE.AR Gotas de lluvia (2019) la historia de Abril Rosales y su familia, y como la violencia de género y los abusos marcaron a fuego los destinos de todos. "Quiero hablar de las distintas formas de violencias que nos atraviesan en nuestros cuerpos y subjetividades por el solo hecho de ser mujeres”, manifiesta en una charla con EscribiendoCine.


Gotas de lluvia

(2019)

¿Desde cuándo supiste que ibas con tu trabajo cinematográfico a darle voz y visibilizar a casos y víctimas de abusos y violencia de género?
Desde mi ópera prima El toro por las astas. Cuando en 2005 nadie hablaba de embarazos adolescentes, no deseados, aborto, yo decidí abordar estos temas y lo hice desde el slogan del feminismo “lo personal es político”, porque a partir del embarazo de mi sobrina adolescente me sumergí en un viaje alrededor de diez provincias argentinas, con cientos de testimonios, tratando de buscar respuestas a mis preguntas. Me impactó tanto esa experiencia que me abrió el camino hacia el feminismo. Dar voz y construir nuevos sentidos, visibilizar estos temas desde una perspectiva de género y derechos humanos es lo que vengo haciendo desde aquel documental, luego con Ella se lo buscó y ahora con Gotas de lluvia, una trilogía que tiene un hilo en común que es hablar de las distintas formas de violencias que nos atraviesan en nuestros cuerpos y subjetividades por el solo hecho de ser mujeres.

¿Cómo creés que tus películas dialogan con el actual momento de visibilización, el Ni una menos?
Los feminismos en nuestro país tienen una larga data y creo que hemos llegado a Ni una menós gracias a esa construcción colectiva en todo el territorio, en la cual los Encuentros Nacionales de Mujeres y Diversidades fueron piedra angular, como así también las académicas, y el movimiento amplio de Mujeres. Dicho esto, creo que Ni una menos marcó un hito en nuestra historia y sobre todo en el actual momento, porque como dice la querida Dora Barrancos, los feminismos se popularizaron y las nuevas generaciones tomaron la posta y son decididamente quienes hoy están siendo protagonistas. Gotas de lluvia muestra además de su tema central, este pase generacional de la militancia de una madre a una hija que hoy tiene solo 20 años, pero que aprendió a su lado, en los últimos ocho, a empoderarse y resignificarse y hoy es protagonista de su propia vida y una más dentro del activismo como muchas otras chicas de su edad. Yo celebro esto que está sucediendo, creo que aún falta mucho recorrido pero creo que estamos en el camino y confío que les jóvenes nos llevarán a buen puerto.

¿Por qué pensás que temas así, visibilizados, repudiados, siguen siendo tabú en el cine local?
Pregunta difícil de responder. Creo que cuando decís cine local te referís quizá al cine más comercial. Porque puedo asegurarte que en las asociaciones de cineastas compuestas por mujeres y diversidades, estos temas no son tabú y considero que van apareciendo muchos films que abordan estas temáticas.

¿Cómo conociste a Abril?
Cuando filmamos Ella se lo buscó, que es la historia del intento de femicidio de Ivana Rosales, su mamá. Ella era una adolescente entonces pero mientras filmábamos ella estaba siempre atenta. Y así comienza Gotas de lluvia, ella hablando sobre todo lo que descubrió cuando vió la peli de su mama, como le dice ella.

¿Cuánto tiempo de acompañamiento hiciste y cómo seleccionaste a las entrevistadas?
Comencé a trabajar la investigación y el desarrollo del guión a finales de 2016 junto con Ivana. Nos fuimos acercando juntas a Abril para ver si ella estaba dispuesta a dar su testimonio que es central en el documental. Luego el 6 de septiembre de 2017 la muerte repentina de Ivana dejó el proyecto por un tiempo en pausa. Lo retomamos luego con Abril pues ella decidió que iba a continuar “para que esta película ayude a otras chicas” fueron sus palabras. Desde allí terminada la investigación y escritura del nuevo guion, nos acercamos a las posibles entrevistadas y obtuve como respuestas varios sí, dada la necesidad que hay de hablar de este tema. Luego presentamos al INCAA y obtuvimos por unanimidad del comité la vía digital.

¿Qué testimonio crees que te faltó?
Centralmente el de Ivana, pero también me hubiera gustado tener el testimonio del hermano varón de Abril, pero no era posible dadas las circunstancias familiares.

¿Cuándo decidiste incorporar a Mónica Lairana como Ivana?
Como te mencioné la idea primera era que Ivana también estuviera en el documental. Cuando retomamos con Abril el proyecto, comencé a pensar cual era la manera de representar esta presencia-ausencia de Ivana en el film y me vino a la mente aquel hermoso documental de Albertina Carri, Los rubios y pensé en ese recurso de tomar la presencia de una actriz para representarla. Entonces pensé en Mónica Lairana. Yo había trabajado con ella hacía muchos años en un corto y en ese momento justo ella estaba con su cabello rubio, del mismo color que lo tenía Ivana al momento de su muerte. La verdad que el parecido era inquietante. Se lo propuse y ella aceptó y fue hermoso volver a trabajar con ella porque no solo aportó su imagen sino también su sensibilidad como directora.

¿Cómo te involucrás en los proyectos y qué distancia tomás de los “objetos” para continuar con la tarea cinematográfica?
Me involucro desde la militancia. Con mis dos películas anteriores he realizado a lo largo y ancho del país y afuera también muchos cines debates, he escuchado a miles de mujeres, utilizo el cine como herramienta política, de activismo feminista.

¿Qué tan difícil se hace hacer cine, desde el sur y siendo mujer?
No estoy viviendo más en el sur, vivo en mi provincia de Córdoba. Existe como todes sabemos una brecha y una inequidad al momento de acceder a los fondos, en las programaciones, en los jurados, es decir en todo lo relacionado al mundo del cine y el audiovisual. Como sabés desde las organizaciones de mujeres, géneros y diversidades venimos militando el cupo en todas las políticas audiovisuales. Hay mucha desigualdad. De cada 10 películas, 7 son dirigidas por varones mientras que de las escuelas de cine las que más egresan son mujeres. Entonces considero que allí hay algo que está mal, que no es equilibrado. Creo en las políticas públicas donde la perspectiva de género sea transversal, como le dice la propia ministra de la nación, pero no sólo como medida de reparación histórica sino también para que existan otros sentidos posibles en nuestro cine.

¿Expectativas con el estreno online de Gotas de lluvia?
Nunca pasé por un estreno on line, espero que me sorprenda.

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