Rolando Gallego
07/09/2020 11:31

En Corazón loco (2020) de Marcos Carnevale, Soledad Villamil (Un oso rojo, Las grietas de Jara) interpreta a Vera, una de las mujeres del bígamo Fernando (Adrián Suar) y la más decidida a acabar con la farsa que el hombre ha construido y mantenido por años. EscribiendoCine dialogó con la actriz para conocer detalles de su personaje, su trabajo con Suar y Gabriela Toscano y más. “Desplegar el humor en la comedia es algo muy afín para mí”, afirma.

Corazón loco

(2020)

¿Qué fue lo primero que te pensaste, tras la postergación, que ahora llegue a Netflix?
La verdad es difícil poner en palabras todas las sensaciones que se fueron sucediendo en el último tiempo con respecto a la película. Primero fue una gran frustración cuando se suspendió el estreno una semana antes, con todo el trabajo de lanzamiento hecho, prensa, publicidad afiches, que todavía están pegados en algunos lados. Después vinieron estos meses tan difíciles y ahora el estreno por streaming que resulta un alivio en el sentido de que por fin la película se encuentre con el público y se cierre ese círculo que quedó interrumpido. Obviamente no es la situación ideal. También se suma la gran preocupación por la industria audiovisual en general. Tantas personas sin trabajo, tantos proyectos interrumpidos y la gran pregunta de cómo se va a seguir financiando el cine argentino.

¿Cuándo te acercaron el guion cómo te acercaste a Vera y su transformación?
Cuando leí el libro la lectura me llevaba rápido, una impresión de relato que avanza y avanza y me mantenía muy interesada en la trama y el relato. Sobre Vera me gustaba la idea de trabajar con el género, esta comedia medio pasadita y el cambio que tiene es superatractivo, son casi dos personas diferentes.

Se percibe hasta en tus facciones…
La impresión que yo tuve es que pasa de estar muy armada, alguien que siente que tiene todo bajo control, empoderada en el comienzo y con la certeza que su mundo está bajo su control y esta noticia le pone todo patas para arriba, y en Vera, no tanto en Paula (Toscano), no es la desilusión tanto en un plano amoroso sino en el plano del control de todo.

Cómo me pasó esto a mí que tengo todo bajo control siempre…
Exacto, que soy tan inteligente y brillante, despliego y tengo todo tan claro, que me pasó este elefante por delante y no lo ví, es como una herida narcisista en el caso de Vera.

¿Te gusta el género?
Sí, me ha tocado poco en cine, fue uno de los grandes atractivos para mí, hice algo de comedia, en otro carácter, en El mismo amor, la misma lluvia, humor ácido en El Secreto de sus Ojos. Pero desplegar el humor en la comedia es algo muy afín para mí, es un desafío en la interpretación, hablamos mucho del punto que íbamos a manejar de la comedia, que por momentos es muy pasada.

Es muy física…
Sí, totalmente, muy física, la situación que plantea el guion es extrema y en el lenguaje actoral y narrativo todo se pone extremo, pero el desafío era hacerlo verosímil, para que no pase que no se lo crean, que el espectador sintiera que está viendo algo verosímil.

¿Cómo fue el encuentro con Adrián y Gabriela y el trabajo diario?
Con Adrián hasta el año pasado en The Host no habíamos compartido nada, creo que desde esta participación, donde nuestros personajes se sacaban chispas, eran medio rivales, encontramos un canal donde todo fluyera y creo que desde ahí surgió la idea que me convocara. Con Gabriela habíamos trabajado hace mucho en Culpables y fue un gran reencuentro. Las dos tenemos algo medio obsesivo con el trabajo, de ir más allá en la lectura y búsquedas, pudimos ensayar antes, eso no es algo frecuente, con Marcos pudimos hablar e imprimir cosas a lo que ya estaba escrito, eso es bueno para poder apropiarse del guion. No me reconozco, es el personaje más lejano de mí misma que hice, fue algo de mucho juego, divirtiéndonos y disfrutando, más allá de pasarla bien. Está bueno cuando de repente como actor aparece la oportunidad de jugar y divertirse con algo que tiene hasta cierta oscuridad, después de enterarse de la noticia le aparece eso y termina enceguecida por la idea de la venganza.

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