Rolando Gallego
02/09/2020 10:55

Saula Benavente explora en Karakol (2020), el universo femenino y el peso del pasado en un relato donde el personaje protagónico (Agustina Muñoz) debe sortear sus propios miedos para encontrar respuestas. El duelo por la pérdida de un ser querido, pero también el amor como vector de la vida, son sólo dos de los temas de una historia en la que participan Soledad Silveyra, Dominique Sanda y Juan Barberini, entre otros. “La complicidad es necesaria, más en esta película casi imposible de fantasearla y entendí que todos nos teníamos que llevar bien”, dice en diálogo con EscribiendoCine.

Karakol

(2020)

¿Cómo te sentís con el estreno online?
Al principio no quería saber nada, porque con todo el esfuerzo estaba negada, pero pensábamos primero que esto iba a ser un mes o dos, y luego vimos la repercusión que está teniendo CINE.AR que podés lograr que tu película se vea diez veces más, así que por ahí me pareció fantástico.

¿Cuándo te dijeron lo del estreno?
Yo la tenía lista, la iba a guardar un poco, para mandarla a festivales y la decisión la tomamos hace dos meses, ahí pusimos fecha.

Tiene imágenes maravillosas que en el cine sería increíble…
Sí, dije vamos a CINE.AR y después la estrenamos en el cine, pero no sabemos cómo va a ser, cómo volvemos al cine, va a haber una larga cola para estrenar y no sabemos cómo será.

¿Cómo fue ponerle rostro al personaje protagónico y armar el resto del elenco?
Uno tiene preguntas y esas las traslada en lo que hace, sea la profesión que sea, en esta película fue una fantasía que tuvimos con Agustina Muñoz, fuimos a un festival en Estambul, casi sin conocernos y ahí nos hicimos amigas, y esta película fue escrita para ella. Después aparecieron el resto, a Sandá la quería por el carácter internacional, abriendo el juego a eso, y que un personaje pueda decidir me voy e irse, sin tener que ver cuestiones para sacar el pasaje, necesitaba que eso no esté, que pueda ser libre, que siempre lo económico influye en eso, entendemos que el contexto posibilita que lo hagan. Recordé que Sanda vivía en Uruguay, fui, le propuse, aceptó, fui varias veces luego a ensayar, conectando con ella, Solita es amiga de toda la vida y al resto lo encontré.

¿Te da más confianza el hecho de trabajar con amigos?
La verdad que uno va armando mundos y muchas veces que conoce, la complicidad es necesaria, más en esta película casi imposible de fantasearla y entendí que todos nos teníamos que llevar bien, conociéndonos todos, el país donde rodamos es difícil, más para una propuesta que no es una superproducción, por eso disfruto volver a lugares y compartir con vínculos de nuevo que no sé si son amigos pero están. A Sole no la veía hace años, pero la primera reunión fue como si nunca nos hubiésemos dejado de ver.

¿Fue difícil imaginar rodar en lugares tan lejanos?
Necesitaba, así como que lo económico no fuera un tema, que el lugar no sea tan reconocible, y creo que ese lugar menos conocemos, un espacio irreconocible con lenguas imposibles, donde no hay casi interacción con el turismo, podría haber sido África, pero de última alguna imagen viene, pero acá no. No hay gente en la calle, tiras un plano y no hay gente, nada en el horizonte, y es lo que necesitábamos, y además una vez que llegás allá, es barato, hay que llegar, pero después es barato.

La película tiene dos partes ¿Cómo fue imaginar ambas y que no sean espacios estancos?
Me salió así, y tenía en la cabeza la teoría de los tres actos, pero creo que en la escritura del guion hay que prestarle atención al instinto, y es por ahí, seguramente te equivocás, pero yo sabía que la tenía que contar así, con una primera parte sobre la incomprensión ante la muerte, esos momentos del duelo donde quedás desacomodado y luego el viaje. No pude contarla de otra manera.

¿Cuándo supiste que el cine era lo tuyo?
No sé, vengo de una familia de artistas, con una tía actriz, padres escenógrafos y tuve que ver con eso porque no conocía otra cosa, en la FUC me anoté primero en guion, y las mujeres estaban en vestuario, no sentí que era mi vocación fuerte, sino que no sabía otra cosa. Con mi madre nos acordamos que escribí una obra sobre Marie Curie, estuve muchos días, en un cuaderno, y me di cuenta estudiando que a mí me gusta contar historias, desde donde sea, me entusiasmo con proyectos de amigos, me gusta participar.

¿Estás con algún nuevo proyecto?
En la cuarentena desarrollé varias cosas, estoy trabajando en un documental y una ficción cuyo guion estamos haciendo con Agustina Muñoz.

Comentarios