Matías E. González
27/08/2020 11:46

En cada jornada de rodaje, un actor emprende por lo menos dos viajes: el primero es desde el lugar donde reside o se hospeda hasta la locación, mientras que, el segundo, comienza en el set de filmación y culmina en el sitio ficticio donde se desarrollan los acontecimientos de la historia. En algunas travesías, el artista, a través de su personaje, recorre lugares próximos a su cotidianeidad y, en otras, se traslada a mundos fantásticos, como le ocurrió a Guillermo Pfening al participar en el film Matar al dragón (2019), dirigido por Jimena Monteoliva. EscribiendoCine dialogó con el actor acerca de su retorno al cine de género, las incertidumbres de su personaje, sus pesadillas en la infancia y la adultez y sus recientes trabajos en El practicante (2020) y Foodie Love (2019), entre otros temas.

Matar al dragón

(2019)

ENTRE LA IMAGINACIÓN Y LA REALIDAD

Hay una noche que fue crucial en la infancia de Facundo (Guillermo Pfening). Una noche en la que presenció la muerte de sus padres y, a su vez, el secuestro de su hermana menor Elena (Justina Bustos), que fue llevada hacia el Infierno. Veinticinco años después, los hermanos se reencuentran y vuelven a convivir, sin embargo, Elena lleva consigo un virus y el terror del pasado, que pone en peligro a sus sobrinas. Esa es la premisa de Matar al dragón, el largometraje dirigido por Jimena Monteoliva y escrito por Diego A. Fleischer, a quienes  había conocido antes de compartir el proyecto cinematográfico.

“Cuando Jimena me acercó el guion, lo leí y me sentí muy identificado en el sentido de que yo también soy hermano mayor y está la cuestión de cuidar a un hermano menor. Además, mis padres eran médicos, como el personaje que interpreto”, asemejó el actor y, luego, agregó: “El libro me gustó mucho, estaba muy bien escrito y, si bien últimamente hay más cine de género y yo hice La valija de Benavidez (2016), hace cuatro años no había tantas oportunidades, por lo que me parecía un desafío interesante”.

En La valija de Benavidez (2016), de Laura Casabé, Pfening personifica a un profesor de plástica casado con una joven promesa de la pintura. Un día discuten, por lo que él carga su valija y sale a buscar asilo a la casa de su psiquiatra. Poco a poco descubre el secreto que oculta ese lugar, se trata de una residencia de artistas que participan de un tratamiento diseñado para ampliar su espectro creativo. Tanto en este film como en Matar al dragón el actor se adentró en mundos fantásticos que le permitieron jugar e interactuar tanto con aquellos elementos que estaban presentes en el set como con los que surgirían en la etapa de postproducción.

Matar al dragón se divide en dos grandes mundos: el cotidiano y real, que está un poco exacerbado, ya que se lo pinta con colores pasteles y se plantea una vida extremadamente feliz y acomodada y, por otro lado, el Inframundo, que era el desafío. Había un decorado armado, todo lo del túnel, y también mucho de pantalla verde para actuar imaginándonos cosas. Eso es algo interesante y muy divertido para un actor”, destacó.

Una particularidad es que el libro del largometraje tiene su origen en una pesadilla que experimentó el guionista. Para su adaptación audiovisual, el personaje protagónico pasó a ser mujer, ya que esto permitía explicar con mayor profundidad varias subtramas del relato y, a su vez, Monteoliva podía identificarse mejor con la persona ficticia que guiaría la historia. Aunque el relato es atemporal y universal, hay determinados tópicos que dialogan con cuestiones vigentes en la actualidad.

“Por un lado, está el tema de la desaparición de mujeres y la problemática social de la violencia de género. Por otro lado, está la problemática de las enfermedades. Creo que el virus, de alguna manera, siempre lleva una condena social, por lo que la película también habla de eso, de los enfermos y los sanos”, señaló el actor.

LUCES Y SOMBRAS

Facundo transita varias de las dicotomías que aparecen en el transcurso del relato, debido a que camina entre la luz y la oscuridad, afronta tanto los fantasmas del pasado como las incertidumbres del presente, divide su tiempo entre el hospital y su hogar y debe cuidar tanto a su hermana enferma como a su esposa e hijas, quienes desconocen los males que se aproximan a sus vidas.

“Filmamos la película hace casi tres años y se estrena con esta realidad del COVID-19, que tiene mucho que ver. Una de las primeras cosas que se nombran en la película es un virus que está en el aire, a mi hermana la secuestran y la devuelven infectada. Yo siendo médico, la rescato y atiendo en mi clínica y, luego, la traslado clandestinamente a mi casa. Esto me enfrenta a mi mujer, porque se puede contagiar ella y mis hijas, entonces, mi personaje pone en riesgo a su familia por querer salvar a su hermana”, explicó y, a continuación, expresó: “Hay un paralelo interesante con la actualidad, esto de cómo uno puede cuidar a alguien que está enfermo sin exponerse, o sin exponer a otra parte de la familia”.

Respecto a la construcción de los vínculos familiares entre los personajes, se trabajaron de manera conjunta entre la directora, Cecilia Cartasegna que interpreta a la esposa de Facundo, y las niñas Valentina Goldzen y Maitena Dionisi que encarnan a sus hijas. Para la ejecución de su oficio en la ficción, Guillermo le preguntó a su padre, aunque con determinadas cuestiones ya estaba familiarizado porque las había internalizado de chico, cuando en ciertas ocasiones acompañaba a sus progenitores en la asistencia a pacientes.

“En las escenas que refieren a la vida cotidiana tuve que concentrarme sobre todo en las de contención a mi hermana y las de conflictos con mi esposa, por lo que trabajamos mucho buscando el tono, antes del rodaje y en el set. En las del Inframundo fue más tirarse a la pileta y jugar a que los monstruos nos perseguían y a esta cosa más extrema de que uno puede perder la vida en cualquier momento, algo a lo que no está acostumbrado en la cotidianeidad”, describió.

Así como Diego A. Fleischer tuvo un sueño atemorizante que fue adaptado a la pantalla grande, Pfening recordó las pesadillas que ha experimentado en las distintas etapas de su vida. “En la niñez tenía una recurrente que consistía en que iba al colegio y me olvidaba de ponerme la ropa debajo del guardapolvo. Después, la única materia que me llevé fue Matemáticas, en quinto año, y la tuve que rendir antes de venir a Buenos Aires, entonces, siempre soñaba que no había terminado la secundaria, cosa que sí había pasado. Y, de adulto, un sueño recurrente es que veo caer aviones, es decir, veo un avión que va volando y, de repente, se cae y yo soy el primero en llegar ahí para rescatar a esas personas. Generalmente estoy fuera de la aeronave, sin embargo, una vez soñé que estaba adentro cuando se caía, me desperté y fue horrible”.

LOS SABORES DEL AMOR

En diciembre del 2019 debutó en HBO España Foodie Love, la serie en la que Guillermo es protagonista junto a la actriz Laia Costa, bajo la dirección de Isabel Coixet. El relato comienza cuando un hombre y una mujer que han atravesado situaciones amorosas difíciles se conocen a través de una aplicación virtual para amantes de la gastronomía. Ellos no buscan el amor sino distraerse, por lo que se reúnen en varias citas, las cuales están distribuidas a lo largo de los ocho episodios que integran la ficción audiovisual.

“Es una historia de desencuentros, inclusive cuando se besan o tienen sexo están desencontrándose, y todo el tiempo quedan en otra cita para verse y saborear diferentes comidas o tragos”, comentó. Asimismo, en torno a su experiencia en Foodie Love, destacó: “Para mi es uno de los proyectos más interesantes de mi vida, fue increíble trabajar con Isabel Coixet y Laia Costa. Filmamos en Roma, Japón, Francia y Barcelona. Aprendí un montón de cosas de gastronomía y creo que Isabel me transformó en un mejor actor. Estoy muy contento con lo quedó a nivel visual, musical y actoral, ojalá pronto se pueda ver por estos lados”.

En cuanto a su relación con la gastronomía, más allá de la serie, el actor expresó: “No soy una persona foodie. Isabel y Laia son capaces de recorrer 300 o 400 kilómetros para ir a comer algo específico, yo a tanto no llego, pero sí me gusta mucho la comida callejera. En la cuarentena, estoy experimentando algunas cosas de repostería. Hago un muy buen marroc, que para mí era un sueño poder comer un marroc gigante cuando era niño, y ahora sé hacerlo. También estoy probando con el tiempo de cocción, no es lo mismo meter una carne durante tres horas a fuego mínimo que hacerla en una hora”.

PELIGROSA OBSESIÓN

Tras los cinco meses de rodaje en Europa con Foodie Love, Guillermo retornó a Argentina. Un día, recibió un mensaje de Coixet, quien le notificó que le había pasado su teléfono al jefe de casting Gerard Oms, por lo tanto, pronto recibiría su llamado. Y así fue, el actor fue convocado para la película española El practicante (2020), por lo que hizo un par de pruebas a distancia y, al poco tiempo, estaba nuevamente en Barcelona para filmar el largometraje dirigido por Carles Torras.

En el thriller psicológico que se estrena el 16 de septiembre por Netflix, Pfening comparte reparto con Mario Casas y Deborah Francois. El film sigue a Ángel, un técnico en emergencias sanitarias que trabaja en una ambulancia junto a Ricardo, el personaje interpretado por Guillermo. Tras sufrir un grave accidente, la vida de Ángel junto a su pareja Vane cambia totalmente. Él se obsesiona con que ella le es infiel, lo que deriva en peligrosas consecuencias.

“Yo soy el tercero en discordia. Mi personaje está en pos de la relación de Ángel y Vane y ayuda a contar el drama que viven ellos. Yo soy compañero de trabajo y amigo de él hasta que por un determinado hecho a Vane y a mí se nos vuelve todo en contra y él pone en riesgo nuestras vidas. Sus obsesiones se relacionan con la violencia de género”, adelantó el actor argentino.

Sobre la preparación del oficio que le toca desarrollar dentro de la ficción cinematográfica, Pfening explicó: “Hicimos un curso de primeros auxilios en Barcelona. También de cómo desenvolverse arriba de una ambulancia y manejar las camillas, porque parece simple pero hay un montón de trucos para bajarlas y subirlas, cosas que tuvimos que aprender para hacer bien el protocolo, ya que se trata de salvar una persona y darle los primeros auxilios al llegar al lugar del accidente”.

DETRÁS DE CÁMARA

El actor se mostró entusiasmado por el camino de su próxima película como director Alice, que continúa avanzando en términos de financiación. Meses atrás ganó el primer premio en el Festival Internacional de Cine de Málaga para proyectos en desarrollo, además de generar otras alianzas y aportes en el último tiempo. El equipo del film prepara todo con la idea de iniciar la preproducción, para arrancar a filmar en 2021 o 2022. Asimismo, cuenta con una quinta versión sólida del guion y la confirmación de Cecilia Roth como la actriz protagónica. El largometraje está basado en la historia de Alicia Caloso, la madre del artista,

“Mi mamá fue una médica dermatóloga que en los últimos años de su vida se volvió adicta a la cirugía estética y también fue víctima de algo que pasó mucho por los años 2000, que era la aplicación de biopolímeros o metacrilato. Mi mamá, por un lado, tuvo un trastorno dismórfico con la imagen y, por otro lado, fue víctima de eso que en su momento era mucho más económico que ponerse, por ejemplo, bótox. La película abarca, de alguna manera, un tratamiento de la imagen que está muy asociado al patriarcado y al tener que tener determinado cuerpo, cara y patrones de belleza, por lo que, cuando se sigue eso, podés caer en estas obsesiones y estás expuesto a estos peligros”, planteó el cineasta.

Respecto a sus hallazgos como director, manifestó: “Uno como actor siempre está contando el cuento de otro, más allá de que se identifica y se mete en el personaje. Sin embargo, acá estás contando tu propio cuento y sos un poco el capitán de ese barco. En Alice escribí el guion con Carolina Stegmayer, con quien también lo habíamos hecho en Caito (2013), y lo voy a codirigir con ella, para alejarme un poco de la situación y darle la mirada de género. Me satisface muchísimo crear desde todas las áreas”.

PRÓXIMAMENTE

Durante el actual contexto de emergencia sanitaria, el actor espera el estreno de algunos films en los que ha participado, como es el caso de Bahía Blanca (2020). Se trata de la adaptación de la novela de Martín Kohan, con dirección de Rodrigo Caprotti, que iba a debutar en el marco del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), pero fue suspendido a raíz de la pandemia.

Asimismo, Guillermo trabaja con Caprotti en el desarrollo de una serie web que tendrá entre los protagonistas a su hermano Caito Pfening. “Tiene que ver con la lucha de las personas con discapacidad por tener un asistente sexual, por lograr que su sexualidad sea completa y que, a la vez, sea reconocida la figura del ayudante sexual desde el Estado. Hay un vacío legal muy grande: hay ayudantes sexuales que ejercen la prostitución, otros no, y está toda la problemática de la trata de blancas. Es una discusión que se está dando en muchas partes del mundo, y acá todavía no, queremos generar conciencia a partir de eso. Creo que hacer una serie completamente actuada con personas con diversidad funcional es algo que nos merecemos”, concluyó.

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