Rolando Gallego
25/08/2020 23:45

Carina Sama (Madam Baterflai), profundiza desde la historia de Malva, una genealogía de los cuerpos disidentes, su persecución y su censura en Con nombre de flor (2019), película documental que además pone en evidencia la inteligencia de los seres humanos para evadir cualquier prohibición y avasallamiento. Con testimonios visuales, pero con un gran legado fotográfico, la directora, hábilmente cuenta en off el padecimiento de aquellos que debieron callar para poder seguir con sus vidas. “La construcción de la subjetividad narrativa ha sido construida desde visiones masculinas, y no sólo desde el patriarcado de varones, sino de situaciones aprehendidas que podríamos haber cortado antes”, dice en exclusiva a EscribiendoCine.

Con nombre de flor

(2020)

¿Qué sensaciones tenes al estrenar online?
Empecé en el analógico, luego a lo digital y ahora a estrenar online, duele el no tener el contacto con el público, pero esto lo amplifica. Íbamos a estrenar originalmente el 20 de febrerp del 2020 a las 20 y habíamos pedido de estrenar además a las 20.20 horas, era perfecto, pero el 15 el cine Gaumont cerró por reformas.

O sea que ya venía antes de la pandemia esto…
Sí, se empezó a mover la fecha para luego de la reapertura pero nos agarró la pandemia.

Ya estabas preparada además desde el arranque a obstáculos…
Si una travesti llegó a vivir 95 años esto es nada. Quería estrenarla para poder dar a conocer la vida de Malva que era extraordinaria.

¿Cómo la conociste?
En el estreno de mi anterior película, Javeir de Ser me trajo el libro de Malva y me dijo esta es tu próxima película. Preguntando en el archivo de la memoria trans, detecté que antes de los años ’40 no había nada de nada, y en la segunda entrevista con Malva me mostró dos álbumes de fotos con fotos de personas trans y homosexuales, 204 fotos, de esa época. Conocer a Malva y las contingencias que tuve, porque me acerqué un año a ella para ablandarla e ir paralelamente escribiendo el documental mi idea era hacer un buen retrato de ella.

Tenías seis horas de registro, y ella falleció ¿cómo reinventaste la historia?
A través de Marlene Wayar, que me identificó la posición de Malva, “la vieja siempre se te puso en escorzo”, el conocimiento de ellas sobre sí mismas es increíble. El dispositivo tiene eso de lo que se ve, no se ve, y se presiente, porque en escorzo podes ver más allá, y no sólo ves más, sino que presentís muchas cosas. Eso es lo que ella me dio con su escorzo, aguántatela, mirá este cuerpo viejo y travesti, esa doble situación escapa al binomio patriarcal, hombre y mujer, esta travesti recostada es ver aquello que nunca vimos, y sólo lo que se ve son sus fotos, de fiestas en el tigre, donde la homosexualidad estaba criminalizada, nadie podía decir nada, porque si no tenías que dar cuenta por qué sabías. Esas fotos son el registro de eso, y testimonio de cómo el Estado lleva a los bordes a aquello que no es la heteronorma.

¿Fue complicado encontrar imágenes ilustrativas?
A partir que Malva fallece comencé a indagar sobre qué otros registros había, Malva hablaba de la prensa, la iglesia constructora de la criminalidad de la homosexualidad, y busqué en noticieros de la época eso, y lo único que aparece es en las noticias de los carnavales, como hombres tienen una foto, y en los carnavales es otra, quería reconstruir la sociedad de la que estábamos hablando y retratar de quiénes estaba hablando Malva. Me ayudó Lucas Peñafort para rastrear situaciones en imágenes que podíamos utilizar para reconstruir, sumado a todo lo que encontramos en hemeroteca y Sucesos Argentinos. La película así tiene tres líneas, la reconstrucción de la circunstancia de la época, la recreación y la parte de hemeroteca, las tres líneas se entrelazan con lo que cuenta Malva y lo que me pasa a mí, porque me hizo comprender muchas cosas, porque la nueva ola verde es otra cosa, nosotras fuimos criadas de otra manera, y el espejo que me muestra Malva saliendo desde la nueva norma, yo la debería haber domesticado para el documental, pero desde su propia pose me muestra otra forma de mirar, es complejo y a mí me costó mucho entenderla, pero ese es mi aporte, llevándolo a la voz en off.

Los cuerpos disidentes siguen siendo representados de una manera anacrónica en los medios y películas…
Es un poco lo que trabajamos en Cartelera Feminista, porque si no no vamos a poder reconstruir nada, la construcción de la subjetividad narrativa ha sido construida desde visiones masculinas, y no sólo desde el patriarcado de varones, sino de situaciones aprehendidas que podríamos haber cortado antes, y eso me lo mostró una persona que se crió en los márgenes, que no tuvo un aprendizaje formal, y que por momentos era conservadora, tiene que ver con una época. Hasta que no se cambie de cuajo esto no va a haber ni niñeces ni vejeces libres, cuando se rompa la binaridad, se deje de pensar en termino de hombres y mujeres, vamos a ser libres, por el estar siendo, pararse en un gerundio que se mueve todo el tiempo y no sexualizar todo, porque eso es lo más feroz del patriarcado, que además le pega a la palabra travesti la palabra prostitución.

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