Matías E. González
01/08/2020 11:37

Cuando los viajeros recorren el Desierto de Tabernas, ubicado en la provincia de Almería, España, visualizan múltiples cárcavas y ramblas y, además, se topan con un peculiar hotel conocido como “El Oasis”. Al ingresar al alojamiento son recibidos por Cepo, un simpático botones que lleva maletas y toallas en sus manos y un particular casco en su cabeza. Su trabajo no culmina cuando cumple con las necesidades de los huéspedes sino cuando escucha la orden de “¡Corte!” por parte de los directores de Vis a vis: El oasis. Esto implica la detención momentánea del mundo ficticio y la reconversión de Cepo en Lucas Ferraro, el actor argentino que da vida al carismático personaje. EscribiendoCine dialogó con Ferraro acerca de su arribo al spin off español, la conexión con su papel, su camino cinematográfico y sus premisas artísticas, entre otros temas. “Hago un trabajo profundo con cada oportunidad que tengo para ejercer la vocación”, sostuvo.

Plan B

(2009)

BIENVENIDO A LA MAREA AMARILLA

Una de las series españolas más exitosas de la última década es Vis a vis (2015-2019), que durante cuatro temporadas se centró en la convivencia diaria entre las prisioneras y un grupo de funcionarios en una penitenciaría, donde hay alianzas, traiciones y venganzas. Tras la emisión del último capítulo, en el que las ex reclusas Macarena (Maggie Civantos) y Zulema (Najwa Nimri) daban fin a la historia con un atraco a una joyería de lujo, los seguidores de la ficción solicitaron una continuación con dichos personajes a través de diversas vías. Su deseo se cumplió y surgió Vis a vis: El oasis, una nueva historia con misteriosos personajes, entre los que se encuentra Cepo, interpretado por el actor argentino Lucas Ferraro.

El spin-off, que ya se encuentra disponible en Netflix, comienza con la organización del último atraco por parte de Macarena y Zulema, junto a su equipo, cuyo objetivo es la obtención de una preciada tiara de diamantes en el marco de una peligrosa boda. Luego de perpetrar el robo se reúnen en el Hotel Oasis para repartir el botín, pero el plan no resulta como lo habían previsto. Allí conocen a Ama (Ana María Picchio) y su hijo Cepo, los encargados del lugar que será su refugio y, al mismo tiempo, un sitio lleno de secretos.

Cuando Lucas recibió la propuesta para hacer el casting de Vis a vis: El oasis tenía cierto conocimiento del universo Vis a vis, ya que había visto la primera temporada, sabía quiénes integraban el elenco y tenía noción del fanatismo del público por la ficción. Recibió una descripción del personaje para el que audicionaba, lo cual le sirvió para ponerse en contexto y, luego, apeló a la intuición. Se grabó con su celular y envió el video a través de WhatsApp, cuyo contenido fue bien recibido, ya que una semana y media más tarde fue confirmado para el papel y debió viajar a España.

“Cuando estuve allá, hablé con el creador Iván Escobar y los directores Sandra Gallego y Miguel Ángel Vivas y ahí delineamos mucho más a mi personaje. Me basé en lo vincular y en esa madre absorbente que tiene desde que nació, quizás la personalidad de Cepo tiene que ver con el lugar en el que creció, la familia que le tocó y su vida en el hotel. Con los directores acordamos que Cepo no sale del Oasis, por lo que su mundo se reduce al alojamiento, a su madre y a hacer efectivo su trabajo. Algo que tiene de particular, y también de atractivo, es dónde pone su atención y su mirada”, explicó Ferraro.

Placer es la palabra con la que Lucas asocia su experiencia en Vis a vis: El oasis, donde en ningún momento sintió las presiones del éxito de las temporadas previas sino que disfrutó la vivencia de cada etapa, desde la participación en la convocatoria hasta el estreno en la pantalla. Una de las satisfacciones iniciales fue cuando se enteró que Ana María Picchio interpretaría a la madre de su personaje ya que, fuera de la ficción, los actores tienen un vínculo y se conocen desde hace muchos años.

“Obviamente en el arte en general nunca es fácil conformar a todo el mundo, de hecho creo que es imposible y quien tenga eso como objetivo va muerto. Pero el epílogo sí era arriesgado en el sentido de que se cambiaba totalmente el ámbito, era una apuesta nueva y había pocas personas del elenco original de Vis a vis, la gran mayoría éramos nuevos y, además, en todas las áreas había mucha gente que no había participado de las temporadas anteriores, así que nos amalgamamos todos. Se generó un gran clima de trabajo, todo muy profesional”, destacó.

SIEMPRE A TU LADO

La inocencia y la sinceridad son valores que caracterizan a Cepo, quien expone sin problemas sus verdaderos sentimientos y opiniones. Meticuloso en la realización de sus tareas y muy observador respecto a todo lo que lo rodea, el hombre recorre diariamente las instalaciones del Oasis y lleva su casco protector para no lastimarse en caso de sufrir uno de sus frecuentes ataques de epilepsia.

Al describir a su personaje, Lucas optó por emplear el término de diversidad funcional, y no el de discapacidad. “Se viene nombrando de diferentes maneras y creo que diversidad funcional es la más acertada. Un amigo me habló de este concepto que es clave para entender que Cepo tiene cualidades que por ahí otra persona no tiene, y lo mismo ocurre con sus carencias, como nos pasa a todos, por lo que considero que es un término que engloba mucho mejor a todos y no genera distancia”. Asimismo, el actor reconoció: “Recibo mensajes de madres de chicos con Trastorno del espectro autista y me agradecen porque sienten representación por el personaje”.

En cuanto a su conexión con el sujeto al que da vida en la ficción, Ferraro expresó: “En Cepo hay algo de niño dentro de ese cuerpo adulto y como actor siempre tengo súper vivo el niño interior. Le di algo de su sensibilidad y pureza, de su inocencia y transparencia. Intenté hacer una búsqueda desde esos aspectos, sin caer en un cliché ni en una caricatura, y defenderlo desde sus intereses, por eso, cuando le gusta alguien, quiere hacer bien un trabajo o algo no le parece bien, lo expresa. A veces es muy literal y no tiene filtro, entonces dice lo que piensa, esté quien esté y le pese a quien le pese, o por ahí no comenta algo porque él considera que no es necesario por alguna razón personal. A uno como actor estos personajes lo desafían y son una gran oportunidad. Además, Cepo tiene gran presencia a lo largo de la historia, porque al principio se genera un misterio alrededor de él y su madre, pero con el correr de los capítulos se va desarrollando y creciendo mucho”.

UNA EXPERIENCIA EXPLOSIVA

El hotel en el que se filmó la serie se encuentra ubicado cerca de la localidad de Agua Amarga, perteneciente al municipio de Níjar, en la provincia de Almería. Una particularidad es que la historia transcurre en verano, sin embargo, el rodaje se llevó a cabo en noviembre, por lo que estaba bastante fresco, sobre todo durante la noche.

“Hay una piscina que tiene cierto simbolismo y el agua estaba congelada, fue difícil actuar relajo cuando en realidad el frío tensionaba todo, pero son gajes del oficio”, recordó entre risas el actor y, luego, agregó: “La verdad es que disfrutamos mucho el rodaje, había gente de diferentes lugares compartiendo la cena todos los días. A mí el estado más lindo que me puede pasar es el de estar en rodaje, sobre todo en un lugar alejado y con un gran equipo de personas”.

Por otro lado, Ferraro destacó el tiempo destinado a la preparación de las diferentes escenas para que, al rodarlas, salieran como se habían deseado previamente. “Una de las cosas que más tranquilidad me dio fue ensayar con los directores y con Ana María en torno al vínculo madre-hijo, que era algo tan importante. Que los directores estuvieran ahí apuntalando y que buscáramos juntos fue de mucha importancia”.

Vis a vis: El oasis es un híbrido de géneros y subgéneros, lo cual se refleja en el cruce entre la acción, la aventura, el thriller, la road movie y el western y, a su vez, hay una presencia notable del comic, la cual se observa en el delineamiento estético de los diferentes personajes. Asimismo, las temáticas que aparecen en el relato audiovisual son diversas, ya que se aborda el abuso, el bullying, el feminismo y la violencia de género, entre otros tópicos. “En general, las temporadas anteriores tuvieron escenas fuertes y El oasis sigue esa línea. Se trata de una puesta grande, obviamente para cerrar una serie así mejor hacerlo a lo grande a que la puesta se quede corta”, elogió el actor.

SIN FRONTERAS

La estadía de Lucas en España duró cinco meses debido a que, además de rodar la serie, aprovechó para hacer teatro y presentó el unipersonal Segunda Princesa, escrito y dirigido por Alejandro Schiappacasse, que tiempo atrás había realizado en escenarios argentinos. La historia de la puesta escénica transcurre en una pequeña localidad costera, donde un pescador de oficio se encuentra enredado en sus recuerdos y busca una respuesta mientras reflexiona acerca de la soledad, el dominio sobre los actos propios y las batallas secretas.

Este viaje significó un retorno del actor al territorio español, ya que durante su trayectoria participó en otros proyectos como la coproducción con Argentina Como mariposas en la luz (2004), dirigida por Diego Yaker, Los hombres de Paco, Yo soy Bea y Cuéntame cómo pasó.

“Con España siempre tuve un vínculo laboral, por lo que está la puerta abierta y la posibilidad de que surja algo allá. Mi idea era volver en abril pero me agarró la cuarentena así que estoy esperando, pero creo que pronto volveré porque tengo ganas de seguir haciendo teatro y viendo cómo uno se puede abrir camino allá también”, indicó.

FLASHBACK CINEMATOGRÁFICO

Si bien la filmografía de Lucas incluye su actuación en cortometrajes y largometrajes pertenecientes a diferentes géneros, hay dos películas que han sido bisagra en su camino como intérprete, donde desplegó su talento y fue reconocido por el público y la crítica especializada. Se trata de Como mariposas en la luz y Plan B (2009), esta última escrita y dirigida por Marco Berger.

Su actuación en el film a cargo de Diego Yaker le valió las nominaciones a “Revelación Masculina” en los Premios Sur y en los Premios Cóndor de Plata. “Esa película fue mi bautismo de cine porque fue mi primer protagónico, implicaba trabajar en Mar del Plata y en Barcelona, tocando un tema tan importante como la crisis económica del 2001 en Argentina. Una película sobre unos pibes que se van desesperados a España, que hasta se anotan en el ejército español para tener una oportunidad. Es dura en cuanto a lo que vivencia mi personaje una vez que logra irse, pero siempre que uno cuenta un conflicto de su país el grado de responsabilidad y orgullo que siente es más grande, como me pasó con la serie Combatientes (2013)”, describió el actor.

Por otro lado, se encuentra Plan B, que significó el reencuentro cinematográfico de Lucas con el actor Manuel Vignau, delante de cámara, y con Marco Berger, detrás, ya que el equipo había compartido anteriormente el cortometraje Una última voluntad (2008). Plan B se centra en la estrategia de Bruno (Vignau), que consiste en seducir al nuevo novio (Ferraro) de su ex pareja Laura (Mercedes Quinteros) para que él la deje y así Bruno pueda recuperar la relación con su amada, sin embargo, las cosas se complican cuando el vínculo entre los hombres se vuelve cada vez más cercano.

Plan B es otra peli que guardo en mi corazón, es muy independiente, la filmamos en cuatro fines de semana y fue todo hecho con pulmón y amor. Cuenta una historia que tiene mucho corazón, se estrenó en el BAFICI y después en el MALBA, donde tuvo récord de permanencia. Ese año, el 2010, se sancionó la Ley de Matrimonio Igualitario y como la peli cuenta una historia de amor entre dos chabones me parece que fue una coincidencia importante, había mucha gente necesitando ver una peli que abordara una historia de amor así. Actualmente, a diez años de su estreno, sigo recibiendo mensajes de alrededor del mundo por Plan B”, señaló el actor.

A partir de su actuación en el drama romántico, Ferraro recibió premios a “Mejor Actor” en el Festival Zinegoak- Bilbao, en el Filmout Festival- San Diego y en el Festival Queer –Lisboa. Este año, se reencontró con el film en Madrid a través del Festival LesGaiCineMad, al que asistió para entregarle un premio a Berger en el marco de una retrospectiva del cineasta.

SURFEAR LA OLA

Desde su aparición en la pantalla chica a través de Socios y Más (1997) hasta su participación en el film de Netflix La corazonada (2020), el recorrido artístico de Lucas está integrado por múltiples interpretaciones en cine, teatro y televisión, por lo que se ha destacado tanto en personajes que intervienen en algunas escenas como en aquellos que guían el desarrollo de una historia.

Respecto a las premisas que rigen su camino, Ferraro confesó: “Mis principios están asociados a hacer un trabajo profundo con cada oportunidad que tengo para ejercer la vocación. Este trabajo que elegí no es fácil y tiene altibajos. En principio, los actores tenemos que acostumbrarnos a la negativa, hace 23 años que trabajo de esto y el 'no' se recibe muchas veces, entonces, hay algo de curtirse en ese 'no', no tomárselo personal y seguir buscando otra oportunidad. Eso habla de cierta inteligencia en cómo encarar la profesión, porque los altibajos están a la orden del día, hay que estar preparado desde la cabeza y el corazón para esta montaña rusa”.

A partir de sus años de experiencia en la profesión, el actor considera importante generar propuestas a la hora de encarar un proyecto artístico, ya sea en referencia al abordaje de una determinada escena o en algún aspecto del personaje que le toca interpretar. Esta iniciativa fortalece el proceso de construcción con quien esté en la dirección, más allá de que luego las ideas se implementen, o no. “El trabajo que se hace con los directores es la parte que más disfruto, combinar mi mirada con la suya y tratar de ver qué sale de esa ecuación”.

Actualmente, Lucas espera el estreno de diferentes obras audiovisuales que lo tienen como protagonista: el cortometraje Ferretero, escrito y dirigido por Agustina Quinteros y los largometrajes Aceldama, de Agustín Pereyra, Lautaro Sostillo, Lucas Prieto y Matías González, y La sangre compartimos, de Manuel Giménez.

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