Matías E. González
20/07/2020 18:55

La habitación de un adolescente puede convertirse en su propio refugio, tal como le ocurre a Zabo. Encerrado entre cuatro paredes y sentado frente a su computadora el joven de dieciséis años redacta en su blog aquellas aspiraciones, conflictos, observaciones y reflexiones que no puede comunicar oralmente fuera de su cobijo, por lo que cuando se encuentra con otras personas oculta sus verdaderos sentimientos. Así como Zabo expone su historia dentro de la película Yo, adolescente (2020), detrás del personaje se encuentra Renato Quattordio que con su interpretación en el film de Lucas Santa Ana escribe un nuevo capítulo en su camino artístico. EscribiendoCine conversó con el actor acerca de su deseado retorno al cine, los aprendizajes adquiridos en el largometraje, sus canales de expresión y la consagración en el Festival de Huelva, entre otros temas. “Cuando rodamos la película yo estaba navegando un poco los caminos de la depresión adolescente, por lo que busqué el personaje en mi mismo”, reveló.

Yo, adolescente

(2019)

METAMORFOSIS ADOLESCENTE

En la travesía que emprende un artista hay oportunidades que pueden ser únicas e irrepetibles. Cuando Renato recibió la invitación para participar del casting de Yo, adolescente, leyó la sinopsis del film y se sintió atraído por la historia que se abordaba. Por lo tanto estudió la letra y preparó las dos escenas correspondientes representando al personaje de Zabo, una de ellas era en torno a una situación agradable y la otra sobre una pelea del joven con Ramiro. Llegó el día de la audición, el actor ingresó a su e-mail para chequear los datos del evento y cuando faltaba tan solo una hora para partir de su casa se dio cuenta que su convocatoria era para interpretar el papel de Ramiro.

“Cuando veo eso digo '¡No puede ser!', estuve días ensayando y metiéndome en la cabeza de Zabo y me entero que no me tienen en cuenta para ese personaje”, recordó con humor. “Cuando entro al casting conozco a Lucas Santa Ana, le comento que estaba para hacer cualquier personaje, pero también le cuento lo que me había pasado. Entonces él me propuso hacer una escena como Ramiro y otra como Zabo. Quedó buenísimo, nos conectamos bastante con el director y es muy gracioso porque siempre pienso que por ahí, si no le decía eso, las cosas iban a terminar distintas. De todos modos, él después me dijo que me tenía pensado para Zabo”.

Al recibir la noticia de que había sido elegido para formar parte del largometraje, renato Quattordio sintió felicidad por varios motivos. Por un lado, significaba su reencuentro con el séptimo arte, ya que su última participación cinematográfica había sido en 2008 a través del film En el nombre del hijo (In Nome del Figlio), de Alberto Simone. Asimismo, se trataba de un rol actoral protagónico en una película de gran interés personal y, por último, implicaba compartir reparto con artistas que conocía por proyectos anteriores, con quienes esperaba divertirse y continuar aprendiendo.

La película, escrita y dirigida por Santa Ana, recorre un año en la vida atormentada de un joven que sufre el suicidio de su mejor amigo Pol (Tomás Agüero) y siente cercana la tragedia del incendio del local bailable Cromañón. Entre recitales, fiestas ilegales en un galpón abandonado, la escuela secundaria, las amistades y los vínculos amorosos, el protagonista afronta inesperadas circunstancias.

“Es una historia adolescente sin tapujos ni careteadas, que cuenta ese universo amoroso y problemático con todos los condimentos juntos y mucha música. Te sube las pulsaciones por minuto, te hace bailar, cantar, llorar, reír y sufrir”, contó el actor y, luego, precisó: “Considero que tiene algo muy lindo y se trata del arte puesto en función de intenciones claras como concientizar a la gente, seguir generando conocimiento y mucho debate posterior”.

FUEGO QUE QUEMA POR DENTRO

“Todo adolescente es punk, o debería serlo. Somos la urgencia en carne viva, no pensamos demasiado en el mañana, al menos no en ese mañana que nos inculcaron de chicos y que incluye la casa, el trabajo, la familia, el perro, el auto, etcétera”, piensa y escribe Nicolás “Zabo” Zamorano en su blog. El joven oriundo de Parque Chacabuco 'City Rockers', estudiante de cuarto año dentro de un colegio industrial y amante de la música, transmite sus anécdotas, premisas y tragedias de forma virtual e intenta encontrar respuestas a los diferentes interrogantes que surgen en su cotidianeidad.

El largometraje es una adaptación de la novela de Zabo, la cual surgió a partir de los textos redactados por el autor en su diario virtual durante el año 2005. Si bien la historia del film se enmarca en esa misma época y para ese entonces Renato era un niño, el actor tenía cierta cercanía con algunos aspectos de ese mundo adolescente, como escuchar en la radio las canciones de Árbol y otras bandas o acceder a un celular propio a los trece o catorce años de edad.

“Era como que no pertenecía del todo a esa generación pero sí la conocía por gente cercana un poco más grande que yo. Me gusta mucho ese mundo y por eso para mi estamos haciendo una película de historia, de hecho siempre le digo a Zabo que considero que el 2004 es retro y él me quiere matar”, planteó Quattordio entre risas. “Si bien hay cuestiones que son medio atemporales, como la amistad, la sexualidad y la familia, en las que también hubo cambios, la tecnología y las formas de comunicar se modificaron tanto que hay un montón de cosas que ya no son iguales”.

Cada proyecto presenta diferentes retos íntimos y profesionales para quien atraviesa la experiencia. En el caso de Yo, adolescente, el actor enumeró: “Por un lado, el desafío fue poder interpretar la historia y meterme de lleno en esto tan personal e importante que es conocer el mundo, personificar a un adolescente y tratar de vivenciarlo a partir de lo que me pasa a mí y de lo que imagino que sucede. Se trata de una edad difícil donde pasan tantas cosas juntas, y ahí también está la complejidad de cuánto sabe el personaje sobre lo que está pasando, porque uno como actor puede saber más de lo necesario pero no lo tiene que reflejar. De hecho, Zabo descubre todo a medida que le va pasando, no es que percibe cómo va a reaccionar, sino que va conociéndose a medida que va probando y se va equivocando. Por otro lado, el desafío fue presenciar y bancar todas las escenas en función de contar una historia".

Para la construcción de su personaje, además de seguir lo escrito en el guion y las indicaciones del director, Renato llevó a cabo un viaje introspectivo. “Aprendí mucho, estoy muy agradecido por poder contar esta historia, que me enriqueció y me permitió conocerme a través del personaje. Todos los papeles que hago los encarno desde mí, hay tantas cosas que pueden estar dentro de uno que a veces no hace falta irse afuera, se trata de un equilibrio”, indicó el actor. En cuanto a la conexión con su papel en la ficción, manifestó: “Empaticé con la necesidad de disfrutar y pasarla bien en los momentos y, a su vez, con esto de sentir cierta incomodidad y demás pero preferir tener un rato agradable. Ciertas cosas están más cerca mío, otras más lejos, a algunas me aproximé mucho en el momento de hacer la película, ya que cuando rodábamos yo estaba navegando un poco los caminos de la depresión adolescente, por lo que busqué el personaje en mí mismo, sino me parecía que no iba a tener un resultado real”.

Tras pasar las etapas de preparación del rol y las escenas, ensayos, rodaje y doblaje, Quattordio sumó otra fase: la grabación de la voz en off, que es un recurso notable en el largometraje. “La voz en off en la película es tan importante como lo que se ve. Zabo escribe en su blog para desahogarse pero no lo publica, por lo tanto, los espectadores lo saben, pero sus amigos no y cuando se encuentra con ellos no puede contar todo eso que tiene interiormente. Hay un contraste muy enriquecedor entre la imagen que uno ve y la voz en off real de ese personaje que vuelca en su blog lo que le pasa, casi como un método de desesperación”, explicó.

LOS CAMINOS DE LA VIDA

La adolescencia es un período de desarrollo en el que las personas atraviesan tanto circunstancias favorables como complicadas. Respecto a las luces y las sombras del crecimiento, Renato expuso: “Yo creo que cronológicamente primero es difícil y después satisfactorio. Cada uno tiene su realidad y lo encausa como puede, pero generalizando sobre lo que significa crecer, no es fácil, y está bueno saber que es así, aceptarlo y permitirse el proceso. Hay veces que todos te mandan mensajes de aliento, que hay que ser feliz y que todo depende de cómo uno se toma las cosas, lo cual es cierto, pero en determinadas ocasiones eso termina generando mucha presión y cuesta acostumbrarse a algo que era de una manera y ya no es más así. En la adolescencia descubrir lo que uno quiere comunicar y hacer no es sencillo y creo que sería peor no tener ese proceso. Una vez que uno se empieza a encontrar la vida cambia de gusto, se trata de un cambio de piel, de dejar una historia que fue heredada y arrancar de verdad”.

A partir del título del largometraje, el protagonista reveló qué le diría hoy, a sus 22 años, a su Yo, adolescente: “Le digo que pueda hablar, sacar afuera lo que lleva dentro, que pueda compartir todo eso que tiene y que todavía no sabe, que se exprese para conocerse. A veces hasta que uno no se expresa, no llora, no comunica ni encuentra en alguien una escucha, es difícil conocerse. Creo que el personaje tiene ese problema, está tanto tiempo sin tener una idea clara de quién es que se pierde dentro de sí mismo. Sé que eso le pasa a un montón de gente que no es adolescente, entonces, así como yo le puedo decir eso a mi adolescente interior, se lo diría a cualquier persona. Que se atreva a decir las cosas y, si se siente mal, que se anime a pedir ayuda, que es muy importante, porque hay un poco de vergüenza en este mundo, ya que nos la sabemos todas y uno está tan encerrado en su propio saber que no se anima a decir 'Che, estoy re perdido', 'No sé qué hacer con esto', 'No me gustás' o 'No quiero hacer tal cosa', hay que manifestarlas en su momento para andar más libres”.

QUE NO ME QUEDE QUIETO MIENTRAS CREZCO

Así como el blog es un medio de exteriorización para Zabo, Renato también tiene sus canales de expresión. Cuando estaba en la escuela primaria, él y su amigo Bruno desarrollaron varias ediciones de un diario sobre el colegio, con tapa impresa a color y alrededor de doce páginas en blanco y negro que incluían múltiples tópicos, desde las cuestiones políticas y las medidas adoptadas en la institución educativa hasta la cobertura de los partidos de fútbol y los chismes. “Lo vendíamos a ocho pesos, no solo éramos comunicadores sino también empresarios”, recordó entre risas.

Tiempo más tarde, cuando tenía alrededor de doce años, grabó episodios de un noticiero junto a su hermano. Se ponían anteojos y camisas y, una vez que ya estaban en sus personajes, comunicaban noticias y opiniones en torno a lo que observaban del mundo. La propuesta de carácter lúdico era algo que les generaba diversión y, además, les permitía expresarse.

“En los últimos años escribo mucho a mano en cuadernos, un poco por necesidad para calmar la ansiedad y otro poco para no olvidarme de mi letra real en el papel. Es algo que me conecta mucho, por más que no escriba demasiado hacerlo me calma y me agrada”, declaró. Por otro lado, desempeña una faceta relacionada con el dibujo y el grafiti. “Me gusta salir a pintar, me parece piola hacer algo lindo en el espacio público y siento que a la gente le puede gustar. Tengo una frase que es 'Volver a jugar' y otra que comparto con un amigo, 'No te duermas', que es un mensaje un poco para nosotros, para todos los que están cerca mío y para quien se encuentra con ese cartel o pared”.

En sintonía con una de sus frases de cabecera, Quattordio señaló qué cuestiones lo mantienen despierto: “Yo soy muy admirador de la gente que sabe mucho. Considero que lo que a mí me suma es estar nutriéndome de lo que me pueda decir el otro, por lo tanto, trato de escuchar y empatizar con eso, ya que todo lo que vivo, pienso y siento lo tomé de algún lado. Lo que me mantiene despierto es poder prestarle oído a la gente que tiene cosas ricas para contar, que a lo mejor yo no las viví y pueden generar un cambio en mí. Me encanta informarme de ciertos temas y me gusta mucho la política, no por la cuestión partidaria sino porque soy consciente de que nosotros sabiendo las cosas tenemos mucho más poder y libertad. Por ahí son discursos que están muy repetidos pero sé que son reales, entonces hay que tratar de reinventarlos y después expresar, ya sea mediante el arte o cualquier otra forma”.

PEQUEÑOS SUEÑOS

El camino internacional de Yo, adolescente comenzó hace varios meses y el protagonista del film asistió a la presentación que se llevó a cabo en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (España). El actor viajó junto a sus compañeros Thomas Lepera y Jerónimo Giocondo Bosia, el director Lucas Santa Ana y Zabo, el autor de la novela. La experiencia de estar presentes y proyectar el largometraje en el prestigioso certamen ya resultaba enriquecedora para todos, sin embargo, aun quedaban varias sorpresas por descubrir.

Durante el evento matutino en el que se nombraron los ganadores de los diferentes galardones, Yo, adolescente recibió el “Premio Mejor Película” otorgado por IES Pablo Neruda (Jurado Joven), que fue festejado por los representantes del film en el festival. A continuación, anunciaron el “Premio Mejor Actor” del jurado, cuyo destinatario fue Renato. “Me abracé con todos, me agarró una sensación de felicidad y sobre todo de agradecimiento, que me lo hayan entregado a mi siendo yo tan joven y tratándose de un premio que han tenido un montón de actores de renombre, fue increíble. Dije un par de palabras en nombre del cine argentino, agradecí a Lucas, Zabo, Thomy y Jero que estaban ahí conmigo y a toda la gente que estaba en Argentina, porque no era solo un triunfo mío sino de la película”, destacó.

El estreno nacional de Yo, adolescente será este jueves a las 22 por el canal CINE.AR TV y, a su vez, tendrá una repetición el sábado en el mismo horario y por el mismo canal. Por otro lado, desde este viernes estará disponible, durante una semana, en la plataforma CINE.AR Play, apta para dispositivos que posean conexión a Internet, tales como computadoras y celulares.

Crédito Foto: Violeta Capasso

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