Juan Pablo Russo
23/06/2020 11:50

Los fuertes (2019), ópera prima del realizador chileno Omar Zúñiga Hidalgo, que se podrá ver desde este jueves en Puentes de Cine, es una apasionada y genuina historia de amor entre dos hombres jóvenes en un pueblo al sur de Chile. Lucas (Samuel González) un arquitecto que viaja a visitar a su hermana, y Antonio (Antonio Altamirano), contramaestre de un barco pesquero. "No me deja de sorprender cómo muchas películas que retratan relaciones entre personas del mismo sexo caen en la de idea de que uno de ellos piensa o siente que lo que están haciendo está mal", afirma en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

Los fuertes

(2019)
7.0

¿Cómo fue el pasaje desde San Cristóbal a Los fuertes?
Comencé a escribir la película hace varios años y la realización del cortometraje fue una parte del proceso. En un momento tuvimos la oportunidad de filmar algo que estuviera conectado con el universo de los personajes, y lo hicimos de un modo muy guerrilla y precario, con un equipo muy reducido y sin recursos. El recorrido que tuvo fue una sorpresa para nosotros, gratificante y muy lindo por supuesto. Fue en el contexto de realizar esta película. Creo que una diferencia importante es que el cortometraje de algún modo en la melancolía que sentían al encontrar la opresión. La película es mucho más acerca de cómo ellos no se dejan pasar a llevar por cualquier tipo de hostilidad que encuentren en su entorno, y celebrar esta resiliencia, esta valentía, es para mí un acto político.

¿Cuánto influyó la repercusión de San Cristóbal en que pudieras adaptarlo para que se convierta en tu primer largometraje?
Creo que el alcance que tuvo permitió demostrar la capacidad de nuestro equipo y el tono y estilo de lo que queríamos hacer. No me consta que haya sido parte de la decisión del jurado, pero intuyo que debe haber influenciado para que recibiéramos el apoyo del fondo de producción de largometrajes en Chile, que fue nuestro principal financiamiento para hacer la película.

A diferencia de lo que pasaba hace unos años en el tratamiento sobre temáticas gay en Los fuertes los personajes nunca se cuestionan su sexualidad simplemente la viven ¿Sentís que se avanzó en como contar historias de amor entre personas del mismo sexo sin caer en estereotipos o solo se da en casos excepcionales?
Muchas gracias por hacer esa distinción, es de hecho una de las cosas que más me interesaba explorar. Crecí siendo cinéfilo, trato de ver películas con frecuencia, y no me deja de sorprender cómo muchas películas que retratan relaciones entre personas del mismo sexo caen en la de idea de que uno de ellos piensa o siente que lo que están haciendo está mal, que lo que están haciendo es algo prohibido que se debe evitar. Una y otra vez, películas así son éxitos de audiencia o de festivales. Yo quería construir una historia sin esa ética viciada, sin la idea de la culpa. Siento que esa libertad y autonomía no se ve lo suficiente. No es una historia de descubrimiento, es una historia de amor. Me gustaría mucho que esto fuese mucho más frecuente de lo que ahora es.

La película muestra una historia de amor que en ningún momento se muestra como vedada pero que a la vez evita hacerse pública, ¿por qué decidiste abordarla de esa forma?
Creo la película tiene una especificidad cultural respecto de Chile, y respecto de este momento en nuestra historia como país. Hemos avanzado en la igualdad de la comunidad LGBT, pero todavía nos falta mucho como sociedad para que dejen de existir los prejuicios o la hostilidad. Contar esta historia, accesible y romántica, para mí es un acto político que colabora con esta causa, que hace sentir a las personas una idea de igualdad, de dignidad, en el que todos amamos del mismo modo. Para algunos quizás esto es evidente o se da por sentado, pero me consta que para muchos no lo es. Entonces, con respecto a ellos, siento que en algunos momentos son más públicos con su amor, en otros son más privados, pero es cierto que para mi generación la demostración pública de afecto quizás no es tan espontánea o tan a flor de piel como para las generaciones más jóvenes. Esto para mí es realista con lo que me ha tocado vivir, y ver en las personas que conozco, y creo que a pesar de que quizás no se muestran con tanto afecto en público, son capaces de pelear por su dignidad de una manera muy pública en esa comunidad, y me interesaba celebrar esa valentía y ese amor.

¿Cómo fue el trabajo con los actores para lograr escenas tan realistas, sobre todos en las que había sexo de por medio?
Trabajar con actores es algo que disfruto mucho, y es algo que me parece muy importante al filmar. La película es muy libre y poco formal, y siempre está guiada por lo que ellos están atravesando, por lo que a ellos les sucede, tratando de siempre hacer hincapié en esa humanidad. Con los actores trabajamos de distintos modos, pero siempre con una idea muy clara del tono de lo que queríamos hacer, que era decididamente realista, honesto y vulnerable. Admiro y quiero mucho a Samuel González y a Antonio Altamirano después de haber hecho la película, nos conocimos mucho, sabemos mucho el uno del otro, y creo que esa confianza también contribuye a crear una atmósfera en la que ellos se permiten a sí mismos ser así de vulnerables, de no sólo mostrarnos sus cuerpos, pero también sus emociones más profundas.

Con respecto a las escenas de sexo, sabíamos lo queríamos lograr con anterioridad, fue algo que los tres creamos en detalle y que luego pudimos filmar en el set con una atmósfera íntima que permitiese ese acceso. Algo que me interesaba mucho era crear escenas entre dos hombres que diesen cuenta de un sexo romántico y sobretodo placentero. Muchas veces en el cine hay escenas de sexo entre hombres concentradas en el trauma, en el dolor, en lo sórdido, en la culpa, en lo oculto. Quería que fuese apasionado, vulnerable, romántico, celebrar esa conexión que ellos tienen, sin excusas, y sin panear a la ventana, sino que sumergiéndose con ellos, en algo que es humano, y que todos vivimos.

¿Qué necesitabas que tuvieran esos personajes y que viste en ambos actores a la hora de elegirlos?
Lucas es alguien de pocas palabras, contenido, que ha pasado por experiencias complejas con su familia, que está buscando lo que quiere ser. Cuando comencé a pensar en el casting, una amiga en común me presentó a Samuel González, y nos reunimos a tomarnos un café. Terminamos hablando mucho tiempo, de nuestras vidas, de cosas que nos han pasado, y se hacía evidente que la historia de la película era muy personal para él y para mí, en distintos aspectos. Conectamos mucho, y vi en él esa sensibilidad, esa biografía particular. Para mí es muy importante eso, quién es la persona detrás del actor, cuáles son las experiencias que se han vivido. Siento que inevitablemente mucho de esa realidad se ve en la pantalla.

Antonio es muy distinto, es mucho más impulsivo, espontáneo, claro en lo que siente y en lo que piensa, seguro de lo que quiere, de lo que busca. Desde una etapa temprana en el desarrollo del proyecto pensé en Antonio Altamirano, a quien conocía porque hicimos nuestro primer cortometraje juntos (él actuando, yo dirigiendo). Antonio (actor) es de Punta Arenas, y hay algo en él que me cuesta describir, pero es una sensación de resiliencia, de fortaleza, de seguridad, de entender los embates del clima al fin del mundo, no sé. Siempre pensé en él, y afortunadamente él también quiso ser parte del proyecto.

En algunas notas he visto cierta comparación con Secreto en la montaña, ¿la sentís cercana en cuanto a la forma o solo la vez como una asociación por la temática?
Puedo ver porqué alguien haría esa conexión, la idea de la presencia del paisaje, o de la relación entre dos hombres en un contexto hostil. Esa película me gustó mucho cuando salió porque para mí hablaba del dolor de la imposibilidad del amor por las presiones sociales de una época, lo que es sin duda trágico, y que nos hacía pensar en todas las personas que tuvieron que pasar por situaciones similares, en lo lamentable de que haya sido así. Pero en Los fuertes queríamos explorar algo muy distinto, lo contrario de hecho, la posibilidad del amor, la posibilidad de encontrar un lugar en el mundo ante la hostilidad, la posibilidad de ser quien quieres ser, en tus propios términos, en tu propia libertad. Quería celebrar esa resiliencia, esa autonomía.

¿Cómo reciben hoy en Chile, con una sociedad tan conservadora, películas con este tipo de abordajes?
La película ha sido recibida de un modo muy cálido por el público y por la crítica, por lo que ha sido una experiencia positiva hasta ahora. Tuvimos un estreno accidentado porque partimos en salas en marzo y duramos sólo algunos días antes de que la crisis sanitaria de COVID-19 estallara. Sin embargo, hicimos todos los esfuerzos posibles para poder estrenarla digitalmente dentro de Chile ágilmente. Lo bueno del estreno digital es que la película puede verse desde todos los rincones del país, más allá de las ciudades que tenían salas que iban a exhibir la película. Nos llegan comentarios muy lindos de muchas partes, de personas que se sienten identificadas, acogidas, menos solos. Para mi eso significa mucho, representarnos en nuestros propios contenidos. Espero que la película pueda generar un debate, y que sí de cuenta de una idea de igualdad, de dignidad.

Comentarios