Rolando Gallego
18/06/2020 11:23

En el relato de los días de una mujer que ama los detectives, los radioteatros y también la moda, Luján Loioco y Mariano Turek, directores de Algo con una mujer (2020) que llega este jueves a las 22 a CINE.AR y luego a CINEAR.PLAY, tienen la excusa perfecta para hablar de un momento particular de la historia argentina, atravesado por el peronismo, sus usos y costumbres y su cultura.  Protagonizada por María Soldi, Abel Ayala y Manuel Vignau, EscribiendoCine dialogó con ambos, que en el aislamiento obligatorio esperan ansiosos el estreno de este proyecto en el que estuvieron involucrados como profesionales y pareja.

Algo con una mujer

(2020)

¿Cuándo surgió la idea de hacer la película?
Mariano Turek: Yo tomé contacto con el material por 2010, armé con Clara Ambrosoni un primer guion de adaptación, eso quedó ahí y en 2015 después de la primera película de Luján quisimos volver al material y lo pusimos en un lugar central de la productora, del diálogo salió un guion fructífero y luego salimos a buscar financiación para hacer la película.

¿Cómo es estrenar online?
Luján Loioco: Es raro, rara la circunstancia que genera el aislamiento, la emoción es la misma de un estreno pero sabés que falta eso, ir, estar en contacto. Dentro de las circunstancias de la exhibición, sabiendo que íbamos a estar una semana en el Gaumont, nos favorece, porque la gente puede verla desde su casa. Hicimos mucho esfuerzo, me inscribí como distribuidora para poder estrenar, hace un año que lo intentamos y creo que para esta película va a ser mejor así, prender el televisor o se la puede ver durante dos meses en la plataforma. Uno apunta en todos los procesos de trabajo a la exhibición, arrancás con un cuento que querés narrar y si no podés mostrarla es frustrante, porque una película es cuando el otro la ve. Agradecemos las posibilidades y privilegios que tenemos, que el INCAA nos apoye, difundir por redes sociales es mucho más económico que vía pública y podes llegar a más gente, que con mi película anterior me pasó de costarme más para llegar al público.

Mariano Turek: Uno primero es espectador y siempre sueña con verla en la pantalla de un cine, pero dentro de este contexto de pandemia y de distribución los que hacemos cine independiente creemos que puede ser una buena oportunidad para que la vea más gente, de manera federal a través de CINE.AR, llegando a espectadores de todos lados. Estamos motivados y contentos, siendo conejitos de india, es un momento especial y estamos agradecidos. Creo que ganan los espectadores y también los realizadores, que hacemos películas con recursos limitados, ojalá acompañen la película y que al finalizar esta situación este sistema pueda convivir sin excluirse. Estamos con muchas ganas de ver qué pasa.

¿Es complicado dirigir con la pareja y compartir además la cotidianeidad?
Mariano Turek: Son cosas que se juntan, en general uno, con un oficio o algo que lo apasiona, canalizamos todo por ahí y luego está el hogar, nosotros transformamos eso en una gran unión, trabajamos junto, hicimos la película y en los últimos años creamos una pareja, tenemos una niña, y nos gusta decir que este proyectos es un proyecto cinematográfico familiar.

Luján Loioco: La experiencia es diferente, en el otro caso era una ópera prima, los miedos son otros, las certezas también, y eso es positivo. La codirección se dio natural, yo estuve con el guion y la producción y cerca del rodaje charlamos y decidimos hacerla juntos, tenía dudas porque tenía una beba de seis meses, dudaba de producir, dirigir y maternar. El proceso se dio natural, porque Mariano estuvo en asistencia en la película anterior, así que se dio todo fácil, tema equipos y gestión quedó con él y yo hice más dirección actoral. En puestas y planos no hubo algo esquemático, en algunos plantaba yo el plano y en otros él, no fue medido. El vínculo hizo que uno supiera, por ejemplo, en escenas de despliegue en la calle las hacía él, y yo las más intimistas con los actores porque había hecho el trabajo de ensayos, después hubo algunas escenas que dividimos por temas familiares, pero se fue dando. Fue intenso.

¿Cómo vivieron el proceso de codirección?
Mariano Turek: Distinto a todo lo que me ha pasado en mi carrera profesional, un poco porque somos pareja en la vida, y porque co-dirigir es una experiencia novedosa, he sido asistente, he dirigido para Encuentro y Paka Paka, pero la codirección es diferente, hay que aprender a hacerlo de a dos, a narrar de a dos, ver con qué se siente uno más cómodo, a perder, a arriesgarse, todo eso en la primera película de tu vida. Fue muy enriquecedor, dirigir es diferente a todo, y todos aportaron, trabajamos con gente amiga, con mucho amor y eso nos permitió atravesar el proceso de manera luminosa.

Hubo ensayos previos, ¿siempre hacen eso?
Luján Loioco: El ensayo para mí es necesario y uno se arma sus sistemas trabajando, no lo saqué de otro lugar, pero empezó en el cortometraje, cuando estoy con los actores tengo la necesidad de explicar todo, la psicología, sus necesidades, y prefiero hacerlo en el universo más privado, no ahí con los técnicos, porque además empieza el guion a ablandarse, empezás a escuchar al otro y es muy loco porque lo que vos hacés en el ensayo es lo que después se traspola a la pantalla, empieza a ser el material de la puesta en escena. No soy insegura pero eso me da confianza en el set. Después hay otras cosas que se agregan, luz, vestuario, etc., son métodos, hay gente que tal vez quiera la adrenalina del momento, yo no, necesito conectar con la energía de los intérpretes y luego con una palabra ya saben a dónde tenemos que ir. El trabajo actoral es muy detallista, tratando de encontrar matices, no determinarlos de una sola manera.

Película con complicaciones de reconstrucción y vestuario, por ejemplo y hablando de una época precisa de la historia ¿fue difícil imaginarla?
Mariano Turek: Cuando uno escribe época con la intención de crear una imagen como la de la película, tan precisa, fina, con recursos limitados, haciendo un trabajo estricto con Lujan desde producción, puesta de escena, para que esas decisiones sean tomadas con confianza y precisión, todos los tiros tenían que funcionar bien, teníamos muy poco margen de error, con muchos elementos puestos. Jugamos con la época, un hecho policial que transcurre durante los meses previos al derrocamiento de Perón, pero tomando el elemento político de manera lateral, sin hacer panfleto o bajar línea, con elementos parecidos a situaciones que han pasado en los últimos 20 años y ver cómo los entornos agresivos, la lucha de poderes, influye en el comportamiento de la gente. Cómo alguien con inclinaciones violentas, agresivas y criminales en un contexto así puede cometer actos graves. Todo esto estaba en juego, y además cuando uno pone elementos de la historia política del país hay que tener en claro qué queres decir, no queríamos hacer un discurso pro o anti y así surgió la historia.

¿Cómo fue imaginar a Rosa, con tantas capas?
Luján Loioco: En las primeras versiones de guion había una distancia, imaginando todo lo que hacía, pero con el tiempo la empezás a desarmar, jugás, pensando que es una mujer de tu misma edad en otro contexto, corriéndola de lo que yo creo que pudo ser y ser ella, imaginando su mundo privado y deseos. Ver con quién se puede volcar el otro lado, acá con la amiga, no va a estar con el marido, o con el hombre, y si con la amiga. Uno hurga un poco más cómo es tener treinta y pocos años. Lo mismo con que le guste el cine, las historias, creás un mundo. SI vos leés una revista en la cama, estás suelta, sin pose, y eso da los matices de los personajes, y que no sean distantes.

Ella siempre espera
Luján Loioco: Rosa está presente en toda la película, María Soldi entró en un ejercicio que estuvo muy demandada. No hubo complicaciones en el rodaje, se cumplió con el plan, por eso vuelvo a que el ensayo juega a favor de este tipo de producciones en donde tenés todo tan justito, tenés el límite físico, de lo técnico, no ir a buscar la historia de ahí. Soy muy de volver a trabajar con quienes me gusta hacerlo, María está conmigo desde mi primer corto, también Manuel Vignau, va pasando el tiempo y los volví a hacer pareja en la película, lo mismo con Mercedes Burgos, es una elección, el actor para mí no es un técnico más, tenés que trabajar para estar cómoda.

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