Emiliano Basile
03/06/2020 09:12

Oriundo de Paso de los Libres, Corrientes, ahí donde se gestó la épica del Gauchito Gil, Fernando Del Castillo realiza una película sobre la persona detrás del mito, pero también, sobre la Corrientes de posguerra luego de la Triple Alianza y los gauchos alzados (como los llamaba la gente del pueblo), aquellos que se sublevaban al poder de turno, que Antonio Gil viene a representar. Gauchito Gil (2020) podrá verse por CINE.AR Play Estrenos desde este jueves.

Gauchito Gil

(2020)

¿Qué despertó tu interés por hacer la película?
Justamente el poco conocimiento, en cuanto a lo que significa su figura, un ícono tan potente de la cultura popular. Cuando empezás a indagar quién fue y por qué tiene esa figura de estatuilla o estampita, te encontrás con que mucho no se conoce la persona que está detrás. Lo que me llamó la atención es quién era este tipo.

¿Cómo fue la investigación que hiciste al respecto?
Lo que pasa con la génesis del Gauchito Gil es que hay que tener en cuenta que Corrientes y esas zonas hablaban el idioma guaraní. Es un idioma que antes de la conquista no se escribía. Entonces, hay una tradición de pasar el conocimiento de generación en generación de manera oral. No hay un libro de historia, o algún documento o algo que contenga la historia del tipo. Eso me pareció también interesantísimo en cuanto al relato.

Una historia enmarcada en un momento histórico
La historia del Gauchito está construida por un colectivo de voces de la gente de Corrientes y me hacía falta un más elemento narrativo para poder contar la historia y anclar con el momento histórico de Corrientes. Es una Corrientes de 1870 de la posguerra (Guerra de la Triple Alianza), donde el gaucho era perseguido. Es que en el caso de Antonio Gil fue reclutado para luchas partidarias dentro de la provincia y fue catalogado desertor. La suerte de muchos gauchos de esa época se sintetiza en la figura del Gauchito Gil.

¿Cómo es este paso a la escritura y a la producción?
Fui agarrando relatos que me conseguí y fui inventando cambios a distintos personajes y distintas situaciones que hagan que la película sea narrativamente interesante, con lo poco que se conoce y los personajes que había no me alcanzaba para contar la película que yo quería contar que de alguna manera refleje la realidad de ese momento de la Argentina. Entonces fue creciendo la historia y la escritura del guión y se fue nutriendo de personajes, que después pudimos llevar adelante con mucho esfuerzo.

Hay una reconstrucción muy realista de la época y me imagino que eso también es una tarea ardua.
Imaginate que también ahí aparece lo personal, el recuerdo de mi infancia de Corrientes, de ver esa llanura que se ve en la película. Un recuerdo anclado en lo sensorial. La verdad yo no vi ese paisaje en otro lugar de la Argentina y yo sabía que teníamos que ir a filmar ahí. Entonces, al tener también una película independiente en cuanto a los recursos, hicimos un laburo previo bastante importante con 
el director de fotografía de la peli, de ir a esos lugares, de probar planos, de charlar sobre pobreza, ambiente, sobre lo que pasaba históricamente en ese lugar natural. Me parecía interesante reconocer a la naturaleza como testigo de la historia, como testigo de todo esto que había pasado en ese tiempo.

¿Cómo llegás a Roberto Vallejos?
Era fundamental para mí que los actores tengan ese aire de Corrientes, que transmitan eso. Le hizo muy bien a la película tener la posibilidad de ensayar. La profundidad que tiene el personaje de Antonio Gil era fundamental que se trasmita en pantalla, encontrar el actor que tenga la velocidad interna, que te transmita, con una mirada penetrante. Era importante para que la película funcionara. Surge la figura de Roberto Vallejos. En los ensayos lo empezó a laburar y mostrar esta profundidad que requería el personaje. Creo que es una gran parte de lo que es la película.

¿Cómo llegan al estreno en CINEAR Play?
Nosotros no teníamos fecha, pero estábamos apuntando a estrenar esta primera mitad del año. Y de repente viene la pandemia. Tenía la necesidad de demostrar la película, esperar no tenía sentido. También hubo un click, de entender que el mundo cambió, esto es lo que está pasando y la película tiene que ver la luz. Y está bueno que la gente la vea, ahora estamos contentos, pienso que eso es positivo, más que nada para una película concebida de esta manera, con mucho esfuerzo de las personas que trabajaron y pusieron mucho para que la gente la vea y se instale. La plataforma te permite llegar a lugares tanto de Corrientes como de toda la Argentina, donde quizás no hay cine directamente, no hay una pantalla.

¿Se puede decir que la película narra la previa al mito del Gauchito?
La película tiene algo que trasciende la figura del Gauchito Gil. Si bien el Gauchito Gil abunda, en este caso Antonio es la excusa. Hay algo que se quiere contar que tiene que ver con el momento histórico de Corrientes y con él, el camino interno que puede hacer una persona frente a la adversidad. Eso es lo que yo quise contar. La película busca alejarse de la figura espiritual en la que se convirtió el Gauchito y tratar de demostrar quién fue ese gaucho correntino que vivió en ese momento. Y te aseguro que, como él, un montón, porque hay estudios antropológicos dentro de Corrientes que hubo más de 150, 200 gauchos alzados, como les decían en el pueblo. Eran tomados como ejemplo porque eran los tipos que se plantaban. Como él hubo un montón.

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