Juan Pablo Russo
17/05/2020 13:01

En un mundo atravesado por la pandemia del Covid-19, el inquieto cineasta, y ahora también cantante, Leo Damario no se detiene y sigue trabajando en la preproducción de Sirena, su nuevo proyecto que estará protagonizado por Emilia Attias y Benjamín Vicuña, acompañados por Rafael Spregelburd, Amanda Rubí y Cecilia Peckaitis, pareja y musa del realizador. "Si todos nos ponemos de acuerdo no hay discusión y el arte es discutir, es generar a partir del discurso diferentes voces", dice en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

Sirena

(2020)

¿Cómo se hace para seguir con una película cuando todo está frenado?
Siempre estuvo todo frenado y aun así es muy difícil detener al arte, al cine. El arte es movimiento. Creo que la "macrisis" fue peor que el Covid-19 para nuestro cine, sin embargo hice Hermosa Gravedad durante ese periodo tan triste.

Ahora entiendo que es difícil vislumbrar una proyección de luz en este periodo tan cambiante. Aunque no hay que olvidar que el artista es un gimnasta del cambio.

La película avanza en su desarrollo de producción y diseño sumando equipo, cerrando detalles administrativos a la espera de comenzar a rodar a medida que se pueda filmar siguiendo los protocolos que correspondan que hasta donde yo sé están cerrando, hay mucha gestión que se está haciendo desde los equipos técnicos para volver a filmar cuanto antes siguiendo todas las medidas necesarias.

Yo estoy muy agradecido a los actores especialmente a Emilia y Benjamín que no dejan de apoyar e involucrarse en el proyecto con una pasión y compromiso pocas veces visto.

El cine es una construcción de paz y ciencia y con ellos hace casi tres años que venimos desarrollando el proyecto. Ahora estamos contentos con la productora que lo tomó.

Nosotros estamos trabajando de modo serio en comunión con la producción de la que forman parte Rodolfo Durán, Fabián Duek y Anibal Kelvo.

¿Nos podés adelantar algo de Sirena?
Sirena es una comedia romántica que busca recuperar la fantasía del amor en el cine. Fíjate que hoy día es un cine que está en desuso. Creo que en parte por eso me interesa discutir ese género. El amor romántico ha sido responsable de miles de fatalidades sobre la mujer y eso está mal, es venenoso. Pero el amor eterno e idealista como el que puede surgir en una película como Frankie and Johnny de Garry Marshall es un acto de magia bellísimo. Y por más de que la magia no exista como tal es verdad que la vida en ocasiones puede resultar bastante mágica.

Sucede que como vos sabés soy un cineasta que nada contra la corriente y estos tiempos vislumbre que mucho del camino trazado en Olympia y Palmera ya se establece como regla en cierto tipo de explotación publicitaria y el cine ligado a la modernidad.

No se trata de hacer lo contrario al resto, pero sí en cierto punto es muy constitutivo del artista ser un poco contreras. Si todos nos ponemos de acuerdo no hay discusión y el arte es discutir, es generar a partir del discurso diferentes voces. Buscar nuestra individualidad, hacer lo que nadie quiere hacer, ser distinto.

Y Sirena es distinta en el modo en que yo concebía el cine. Narrativamente es una cinta lineal, apta para todo público y estructurada de modo más académico. Al menos en estas versiones de guion.

Es la historia de un papá divorciado que conecta con su hija de ocho años desde la fantasía. Un poco está basada en historias que inventamos con mi hija Amanda Rubí, quien interpreta a Estrellita, la hija del protagonista. En el film su padre le cuenta que la mujer de la que esta ahora enamorado es una Sirena

El escritor Oliver Bordeaut dice que la fantasía puede ser la puerta de ingreso a la locura, el amor es una locura maravillosa. Soy un convencido de que la pareja es el nuevo rock.

Sirena es un proyecto que viene desde hace tiempo, ¿pensaste en reformularlo debido al contexto que nos atraviesa?
Es muy complejo el contexto que nos atraviesa. Yo podría decir que el distanciamiento es parte del contexto que nos atraviesa, pero no podemos dejar de versar sobre las enfermedades que se gestan por la explotación animal. De algún modo todo habla del Covid-19 porque es un decantamiento lógico del camino global que llevaba la sociedad. Se podría conversar también de la importancia del estado para cuidar al ciudadano, en otro contexto político y sin Alberto Fernández esto hubiese sido un desastre. La empresas no te cuidan de una pandemia, a Google no le importa que te mueras.

Una de las últimas personas con las que tome un café en Los Galgos, fue Marcos Demarchi co autor de Sirena, recuerdo que esa mañana me dijo "el mundo se hunde y cada uno tiene que construir su propia arca de Noé. Depende con quien te quieras subir.” A lo que voy es a que si aprendemos a cuidarnos, a curarnos, a pertenecernos a formar nuestro propia isla con nuestra pareja va a ser difícil que un virus nos detenga. El protagonista de Sirena es un hombre que ama a la fantasía y la mujer, como el Bertrand de El hombre que amaba a las mujeres de Truffaut. Creo que el relato de Sirena está hablando de los tiempos que corren y del mundo que se viene. La máquina de ser feliz se prende y apaga sola.

Si pienso que por ahí va a ser difícil incluir escenas de besos. Pero tomemos como ejemplo el cine de Wes Anderson. Su cine cumple con todos los protocolos de higiene para filmar en tiempos de Covid-19 y no versa sobre lo que está sucediendo. El cine se construye con el recorte, el sintagma y la cohesión del montaje le da el sentido y el movimiento.

Con mi pareja, Cecilia Peckaitis, estamos desarrollando una serie de género sobre una heroína feminista radical. Dicha serie desde lo realizativo y argumental cumple con el protocolo de higiene. Y sin embargo el Covid-19 no forma parte del universo de la serie.

Nosotros los cineastas somos los pensadores. Ninguna pandemia nos va a marcar como desarrollar un mundo de fantasía.

Vos siempre fuiste un cineasta que iba a contracorriente y estrena sus películas en ámbitos no convencionales. Hoy años después y producto de una pandemia, la gran mayoría está apostando por nuevos mecanismos de exhibición. ¿Fuiste un adelantado?
Siempre pensé a la obra como una voz que nos habla desde el futuro. Ese dictado que me llega desde periodo espacio tiempo más avanzado y cuando finalmente consigo bajarlo, ya sea en formato de película o canción, o escultura, estoy concretando en su pasado. Sirena es una película que va a existir pero en verdad ya existe, ya se está comunicando con todos los involucrados en la producción del film, la estamos viendo a diario en el acto psicomágico que es hacer cine. Este pensamiento que comparto sobre la obra como máquina del tiempo, significa que por ahí realizás una película para la que sus espectadores aún no han nacido.

Por ahí me adelanté a una obra sin prejuicios, a un cine degenerado, a Ema de Pablo Larraín. Pero tiene que ver que la gran mayoría de filmografía la hice a mis veinte años. Y sin autogestión. Yo salía a la calle, estaba atento a las revistas importadas, al cine de todas las décadas, a ver las películas malditas que nadie quiere ver y nutrirme de todo. De la literatura, de la música, la moda, las mujeres. Nunca fui un chico rico con plata, un indie caprichoso que esperaba filmar para estrenar en el Malba o el Bafici. Pero es muy curioso que hoy Olympia en YouTube tiene más de dos millones de reproducciones…Y el Malba mira donde está…Cerrado.

Hoy estamos cuadrando con Carca hacer un relanzamiento de Palmera en YouTube.

¿Por qué creés que tuvo que venir una crisis de esta magnitud para que cambiara la mentalidad sobre la exhibición?
Porque el arte se construye a través de la oportunidad. A las plataformas les debe haber venido muy bien. Y las "majors" o quienes producen cine en distintos tangos van a tratar de negociar con la película y venderla donde puedan para ganar dinero. Y eso lo veo muy bien. Es un negocio de la producción. Como yo soy director no me meto en esos temas y trato que mi diversión sea sustentable en cualquier nivel. El recorrido de una película es diferente para un director que para un actor o un productor. Es un pulpo muy grande una cinta cinematográfica. Por eso hay que darle espacio a todos los involucrados para que sea una empresa viable.

Si hoy no hay salas la mayoría va a elegir vender a plataformas. Para una película off INCAA tampoco había salas antes… Entonces? Siempre vas a negociar con tu obra. Sino es muy egoísta, es muy caprichoso.

¿Sos de los dogmáticos que creen que el cine debe ser visto en el cine?
Soy de las personas que aman ir a una sala de cine. Del olor a pochoclos en la sala, el café post función, las butacas, la pantalla en blanco previo al primer disparo del proyector, soy de los que aman tener los boletos en la mano y pagar con billetes en la billetera en vez de un celular. Pero ese mundo murió. Ahora es nostalgia y fantasía. Fui muy afortunado en ir mucho al cine con mi hija y mis seres queridos. Paradójicamente cuando nuestro presidente decretó una cuarentena obligatoria yo estaba en el cine. Y me llamó la atención que fui el último en salir de la sala y veía como cerraban el complejo. El cine y luego el fin del mundo. La historia de mi vida.

Según tu punto de vista, ¿la pandemia va a cambiar al cine?
No debería ser así. Es el cine el que debe cambiar al cine.

¿Qué pensás que va a pasar con el público y las salas de cine cuando esto pase y haya una nueva normalidad?
En Corea del Sur donde abrieron las salas y el blockbuster es Un día lluvioso en Nueva York de Woody Allen. Justicia poética para una película que no lo dejaban estrenar? Ojalá que aquí pase algo similar y reabran con cintas que en su momento no se pudieron estrenar. Sería muy divertido, no? Si antes hicieron todo mal, hagamos lo contrario ahora.

¿Sentís que está situación cambió en algo tu relación con el cine?
En los últimos años comencé a vivir muy aislado. Estaba muy en desacuerdo con la vida que llevaba en CABA. Schopenhauer dice “Aislamiento o vulgaridad” y como soy un budista devoto de su filosofía vivo en cuarentena desde hace años. Solo necesito una muchacha, una película, para poder cantar.

Cine consumo todos los días. Con mi hija empezamos a rever Kill Bill: Vol. 1 y Kill Bill: Vol. 2 y otras peliculas de Quentin Tarantino. Con Ceci estamos reviendo a Bob Fosse (de quién soy fan) y a Peter Bogdanovich, entre otros.

Se sabe que mi época favorita del cine es los 60s de Francia y los 70s americanos con las películas John Schlesinger, Sidney Lumet, Robert Benton o Hal Ashby. Mi vida siempre fue completamente aislada y atemporal.

Entre Sirena, el antes y el después, como sigue tu vida laboral?
Estoy trabajando en el desarrollo de dos series. Ambas sobre la violencia de género. Estoy con ganas de filmar mujeres como amazonas, muchos planes con Cecilia para hacer cine juntos y teníamos una obra de teatro que ahora se detuvo por razones obvias. Por otro lado junto Alejo Sendra sigo desarrollando mi disco como cantante Debut y Despedida. Son 10 tracks de canciones yeye, house y vaya a saber uno que género. Encuentro divertido ser cineasta cantor que filma videos cabalgando a caballos y le chupa un huevo el que dirán. Hay que darle diversión a la estela del cine nacional, la vida se acaba en un suspiro y si estás especulando te la van a quitar como nada. En una de las canciones, "La Borges", que es un tributo a Grace ella tiene un momento spoken words.

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