Matías E. González
10/03/2020 11:07

Las ficciones audiovisuales llegan a los espectadores a través de diferentes formatos, entre los que se incluyen las películas, las series y las telenovelas, con sus respectivas estructuras, a las que deben ajustarse los actores que dan vida a cada personaje. En el caso de Maxi Iglesias, que ha transitado proyectos heterogéneos en distintos ámbitos y países, este año, eligió una propuesta artística argentina para experimentar la tira diaria en televisión. Tras una de sus últimas jornadas de grabación en Separadas (2020), el actor español dialogó con EscribiendoCine acerca de su participación en la telenovela, novedades sobre su trabajo en las series Desaparecidos (2020) y Valeria (2020) y recuerdos en torno a su camino artístico. “Valoro mucho trabajar y aprender cuando estoy fuera de mi zona de confort”, sostuvo.

El secreto de los 24 escalones

(2012)

UN NUEVO DESAFÍO

Trabajar en algún proyecto en Argentina siempre estuvo entre los propósitos de Maxi, tanto por sus ganas de conocer el país, como por las referencias que había recibido por parte de colegas como el Chino Darín, con quien compartió reparto en la serie española La embajada (2016). Y la posibilidad llegó a través de la telenovela Separadas (2020), que se emite de lunes a jueves, a las 22.30, por El Trece. Su representante le contó que en la ficción habría un personaje español y, a su vez, en Pol-ka estaban interesados en su perfil. Por lo tanto, se concretó su participación y en noviembre del año pasado arribó a suelo argentino para emprender una nueva aventura.

“Para mí era un reto por partida doble, no solo por estar trabajando afuera, a lo que ya más o menos estoy acostumbrado, sino por hacer una tira diaria, que nunca había hecho y era la oportunidad de verme en un ámbito totalmente diferente y con compañeros desconocidos para mí. Valoro mucho trabajar y aprender cuando estoy fuera de mi zona de confort”, expresó el actor.

La historia tiene como protagonistas a siete mujeres que se ven afectadas, en diferente medida, por un fraude inmobiliario que las sume en una profunda crisis y las deja al borde del abismo. Asimismo, cada una de ellas afronta una separación en su vida: Martina (Celeste Cid), de su vocación; Luján (Marcela Kloosterboer), de su estudio jurídico; Clara (Mónica Antonópulos), de su marido; Romina (Agustina Cherri), de su rutina; Paula (Julieta Zylberberg), de su familia; Inés (Julieta Nair Calvo), de su novio y, Carolina (Gimena Accardi), de su casa.

“Las chicas son las protagonistas y nosotros, los chicos, estamos un poco para secundar sus intenciones, miedos y preocupaciones. Entonces, esto también es un reto porque al no estar constantemente en las escenas, cuando entras hay que dejar constancia de que estás ahí y sumarte al ritmo que llevan ellas. Las admiro porque todas van a una gran velocidad y tienen una gran capacidad para transmitir lo que está en el libro en apenas unos minutos”, destacó.

AL BORDE DE LA CORNISA

Iglesias personifica a Felipe Iriarte, un hombre elegante, enigmático y esquivo, cuyo verdadero nombre es Francisco Azcurra y está acostumbrado a caminar por la cornisa ética y moral. Creció en una familia de clase media madrileña pero, en la adultez, se transformó en un hombre de mundo y de riesgos. Trabaja como “infiltrado” para diversas personas y, en esta ocasión, cumple las órdenes de Renata (Viviana Saccone), que le exige que seduzca a Martina para obtener información sobre Fausto (Marco Antonio Caponi). No obstante, en el trayecto, se enamora y esto pone en peligro la misión.

“Hacía mucho tiempo que no jugaba a una doble cara y, además, una doble cara muy mantenida. Me considero una persona muy expresiva y acá hay que hacer un trabajo de frenarse, en el sentido de que Felipe puede estar con Martina, escucharla, y darle la posición de 'Estoy aquí para ti', pero porque realmente tiene un interés de descubrir dónde están los documentos. El proceso es interesante ya que va disminuyendo la parte de secretismo y aumentando la angustia que tiene él por poder contarlo y, al mismo tiempo, no ser descubierto. Es un personaje con muchos retos desde el punto de vista actoral”, describió.

Respecto a su opinión en cuanto a los distintos tipos de separaciones en la vida, el actor consideró: “Hay que saber separarse cuando algo no es bueno para ti o te genera un conflicto, ya sea en el trabajo, en la pareja, en las amistades… Cuando entras en una espiral, tienes que saber salir, y es mejor pasar por esa parte de dolor o angustia pero no alargarlo porque, al final, va a ser peor. Soy bastante partidario de cortar a tiempo. En el trabajo lo he hecho muchas veces, no por malas, sino porque no consideraba que yo pudiera aportar más, por lo que me he ido bien. Y con una relación, exactamente lo mismo, si no llegas a un entendimiento, hay complicaciones y ya se ha intentado, hay que saber soltar a tiempo. Lo que pasa es que el término puede tener una connotación negativa, y no, también te puedes separar de una conducta perjudicial para tu salud o persona, y esa es una buena separación”.

En torno a las telenovelas se suele hacer referencia a los actores protagónicos con la “etiqueta” de galanes. Sobre este término, Iglesias manifestó: “Yo aun no entiendo lo que supone conllevar la palabra. Tú me das un personaje y yo te lo voy a tratar de hacer con el mayor rigor y la mayor veracidad posible. A partir de ahí, lo que sea para, digamos, 'fines comerciales' o tal, eso ya no es cosa mía”.

DETRÁS DE LAS DESAPARICIONES

Durante el año, la cadena de televisión española Telecinco estrenará la serie Desaparecidos, que ya se presentó en el Ourense Film Festival. La ficción narra la historia de Sonia (Michelle Calvó), una inspectora que se incorpora al Grupo 2 de Desaparecidos de la Brigada Central y, a su vez, busca a su marido. En el equipo de trabajo, la mujer se encuentra con el Inspector Medina, interpretado por Maxi.

“La cantidad de gente que desaparece en España al día, al mes y al año, es increíble. Hay gente que es hallada y, otra mucha, que no. Con la serie he aprendido muchísimo porque cuando alguien desaparece hay ciertos protocolos y tiempos. Hay muchas veces en las que se sabe casi al cien por ciento quién es la persona que está detrás de esa desaparición, pero no puedes hacer nada legalmente, cosa que es terrorífica, y la serie lo muestra de una manera súper frontal, con casos muy duros”, contó. “Se expone todo lo que conlleva por detrás en torno a la familia y amigos, cómo la madre sufre la desaparición de su hija o cómo el novio sufre la desaparición de su novia pero, luego, es el principal sospechoso”, añadió.

Cada proyecto audiovisual deja un aprendizaje en quienes forman parte de su realización y, a su vez, esas enseñanzas se pueden transmitir por medio de la pantalla al público. “En la serie hay un componente social, de ayuda y entendimiento respecto a lo que es la desaparición, por lo que todos podemos hacer algo como sociedad. En Desaparecidos mostramos muchas personas involucradas a través de grupos de Whatsapp o de otro tipo de canales de difusión que alcanzan mucha gente, para lo que no hace falta tener ningún cargo ni ningún tipo de carrera. Estoy muy contento con el proyecto porque, en lo personal, he aprendido sobre la gran posibilidad y responsabilidad que tenemos como sociedad”, valoró.

La ficción española, inspirada en casos verídicos, se enmarca en el género policial, que es uno de los más elegidos por múltiples espectadores en el mundo. A Maxi siempre le gustaron las películas y las series de este tipo, de hecho, una de sus favoritas es True Detective. Asimismo, tiene un tío que es policía, por quien siente gran admiración desde pequeño. “Tenía la responsabilidad de representar de manera muy fiel a ese sector de la población. Me lo tomé con seriedad y con una concentración espectacular, de cara a decir todos los protocolos como son y utilizar las palabras correctas”.

VISIBILIDAD SIN FRONTERAS

Próximamente, Iglesias se reencontrará con el público a través de Netflix. Es que, el actor es uno de los integrantes del reparto de Valeria, la serie basada en la novela bestseller En los zapatos de Valeria, escrita por Elísabet Benavent. La historia se centra en una escritora inmersa en una crisis creativa y de pareja, que encuentra refugio y apoyo en sus tres mejores amigas. Las mujeres recorren una travesía llena de amor, amistad, celos, infidelidad, preocupaciones, secretos y sueños.

“Lo primero que hice fue leer el libro, que lo hice en dos días, considerando un día y una noche. Además tiene un ritmo muy rápido y creo que en la serie también hemos conseguido transmitir eso. Hay algo que está claro y es que a los 30 a todos nos pasan cosas en lo laboral, en lo personal, la vivienda, la pareja, y Valeria habla mucho de eso”, adelantó Maxi. “Vimos cuatros capítulos todos juntos y la escritora estaba encantada con el resultado, eso es algo muy positivo. Se trata de una comedia romántica que no se queda solo en amoríos o desamoríos, sino que también retrata las preocupaciones de un grupo de amigas de entre 27 y 32 años, que transitan por los cambios de esa edad”, agregó.

Valeria no es la primera producción original de Netflix que integra el actor. Anteriormente, personificó en Ingobernable a un hacker español que se escapa como fugitivo a México ya que es perseguido por la Interpol. Allí, se involucra con la primera dama de México, una mujer de convicciones e ideales que se enfrenta diferentes retos en busca de la verdad.

“Uno de mis mejores amigos es hacker muy pro y me tomé el personaje como homenaje. Me propuse ser lo más parecido a lo que a él le gustaría ver si tuviera que verse a sí mismo en la pantalla. No tuve que preguntarle porque son muchos años escuchando lo que le gusta hacer, cómo se mueve, cómo teclea, cómo se toca las lentes. Me lo pasé muy bien con ese objetivo de 'no puedo retratar a todos los hackers del mundo pero, por lo menos, voy a visibilizar a uno real', con otras circunstancias obviamente, porque estamos hablando de alguien prófugo de la Justicia, escondido en uno de los barrios más peligrosos de México que, luego, ayuda a otra persona que es la más buscada del país”, relató.

Hoy en día, las plataformas audiovisuales tienen una llegada extraordinaria a múltiples países, lo que contribuye a la internacionalización del trabajo de los artistas. Respecto a esta cuestión, Iglesias desarrolló: “Es evidente la gran oportunidad que están dando las plataformas a nuestro sector, sobre todo de visibilidad, de algo local que se puede ver en prácticamente cualquier país del mundo. También es cierto que yo he tenido la suerte de que productos que había hecho antes de que existieran estas plataformas se han consumido en otros lugares, entonces, ya estaba un poco familiarizado. Confío en la convivencia de la televisión abierta con las plataformas y que, ahí, se generen sinergias, es decir, 'Primero lo estrenas tú y, luego, nosotros', y al revés. Eso está pasando mucho en España”.

VIAJES A TRAVÉS DEL TIEMPO

Una de las singularidades de la profesión es que permite a los artistas encarnar personajes que se desenvuelven en diferentes circunstancias, espacios y temporalidades. Maxi ha integrado varias ficciones de época y, entre ellas, se destacan la serie Toledo (2012), enmarcada en el siglo XIII y Velvet (2014), cuya historia se ambienta en Madrid, en 1958. “Es el encontrarte en lugares que, si no fuera por ese proyecto, no pisarías nunca. Es el gran regalo que tenemos como actores, vernos en situaciones, lugares y vestuarios totalmente ajenos a nuestra vida, y no solo vestirnos, sino creerlo, lo cual es muy emocionante. Cada vez quieres más, y cosas diferentes. Cuando a lo mejor te encuentras con algo parecido, puede ser similar en cuanto a la época, pero con otras circunstancias y es ir jugando con eso, entonces, no es para nada lo mismo y es bonito buscar los caminos”.

Respecto a su experiencia en Toledo, recordó: “Fue el proyecto soñado desde niño, poder estar haciendo una serie andando a caballo, luchando con espadas, enamorarme de la damisela de la religión opuesta, que era un amor prohibido y, al mismo tiempo, subrayar la amistad entre personas de diferentes status sociales porque mi personaje era la mano derecha de hijo del rey y mi escudero era de origen muy humilde, por lo tanto, acabábamos los tres batallando y con grandes aventuras”.

En cuanto a Velvet, Iglesias formó parte de la historia durante las primeras temporadas, en las que su personaje Max debió atravesar por diversas vicisitudes. “Apareció como el hijo de una mujer, que luego resultó que no era el hijo, que después se enamoró y que se trató de un amor prohibido que, finalmente, se concretó. Es muy curioso como eso pasó hace muchos años y la gente todavía me recuerda, es muy gratificante”, valoró y, luego, añadió: “En 2019 hicimos como un cierre, un capítulo especial de Navidad, en el que se mezclaban personajes de Velvet con los de Velvet Colection, en un regalo para los fans”.

TRAVESÍA ARTÍSTICA

El debut cinematográfico de Maxi fue cuando tenía seis años de edad en la película La pistola de mi hermano (1997), dirigida por Ray Loriga. La historia comienza cuando un joven mata de un tiro al vigilante de un supermercado y huye a bordo del primer coche que encuentra junto a una chica con tendencias suicidas.

“Lo que más recuerdo era que quien hacía de mi padre me dejaba una pistola en la mesilla y, luego, salía en llamas disparado por la ventana de la habitación. Era luchar contra mis impulsos de decir qué está pasando aquí. En la misma película hicimos una secuencia de una fiesta de cumpleaños, algo soñado por cualquier niño, pero era un evento triste, entonces, ¿cómo le explicas a un niño de seis años con todo tipo de chucherías, gaseosas y patatas en la mesa, que tiene que estar triste? Yo quería saltar, comerme las patatas y beber la gaseosa y, ahí, empecé a pensar '¡Qué interesante, jugar a ser algo que no es lo que realmente quieres!'”, rememoró.

La consigna que el actor recibía de su madre era puntual: debía estudiar y, si mantenía el rendimiento académico, podía hacer lo que quisiese respecto a la variedad de actividades artísticas y deportivas. En cuanto a su desempeño en la actuación durante la infancia, Iglesias describió: “Mi familia me llevaba porque yo me divertía, para mí era un juego total. No era un niño que estaba pasándolo mal, o que estaba súper pendiente de hacerlo bien o no, era un juego y creo que es algo que, al día de hoy, trato de mantener porque sino puedes sufrir bastante, te puedes generar unas expectativas y una serie de cosas bastante frustrantes”.

Uno de los proyectos bisagra en su camino artístico fue la serie televisiva Física o química (2008). Durante varias temporadas interpretó a César Cabano, quien a lo largo de la etapa escolar debió superar adversidades propias y de su entorno. En simultáneo con la ficción, el actor continuó con sus estudios. Además, se formó en comercio Internacional y realización de cámara.

“En los momentos en los que no estoy grabando tengo la mente en aprender otras cosas, sobre todo en contacto con gente que no tiene nada que ver en la profesión, que me ha venido muy bien para, luego, poder contar las cosas desde un punto de vista cercano a lo que es el día a día de verdad”, concluyó.

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