Rolando Gallego
08/03/2020 13:08

Si bien la infame e innecesaria Guerra de Malvinas ha sido llevada con anterioridad al cine, es la primera vez que, como en Ni héroe ni traidor (2020) de Nicolás Savignone (Los desechables) se muestra el lado B de aquellos que esperaban con ansias la noticia del enrolamiento y los que sólo deseaban que esa pesadilla terminara. Desde la historia de un joven (Juan Grandinetti) y sus padres (Inés Estévez, Rafael Spregelburd) y la inevitable realidad que se avecina. "Este punto de vista, que no es el del héroe, aporta una perspectiva interesante sobre los acontecimientos y la guerra, que muchos no entienden un porqué y tienen, como yo, más preguntas que respuestas", dice en diálogo con EscribiendoCine.

Ni héroe ni traidor

(2020)

¿Cómo surge la idea de la película?
Es un tema que a mí siempre me dispara más preguntas que respuestas, no tuve familiares cercanos que hayan ido, pero tengo recuerdos muy vívidos de cómo se vivió en casa. Tenía la idea de hacer un documental, luego me decido a escribir una ficción, apurado, estaba en un taller con Susana Torres Molina, tiró tres disparadores, peronismo, dictadura o Malvinas, y elegí este. Al principio pensé en las problemáticas y decido contarla desde un punto de vista que hasta ahora no se contó.

Recién ahora nos animamos a hablar de estas cuestiones, como Rojo (2018), o Araña (2019), que hablan de la complicidad de la sociedad y desde otros ángulos…
Son cosas que se sabían pero hasta ahora no se contó, por lo menos en el cine, y este punto de vista, que no es el del héroe, aporta una perspectiva interesante sobre los acontecimientos y la guerra, que muchos no entienden un porqué y tienen, como yo, más preguntas que respuestas.

¿Fue difícil pensarla desde la cotidianeidad?
Pensé que si quería aportar una mirada o algo nuevo tenía que hablar desde un recuerdo mío, algo subjetivo, y comencé a dialogar con estos recuerdos de la infancia, mi viejo escuchando la radio, la relación padre e hijo, y eso lo trasladé al guion, esa relación, más grande, porque quería contar un conflicto familiar, muy normal, que se pueden identificar, con esa situación que les tocó a esos chicos.

¿Cómo manejaste la tensión entre los personajes y en la narración?
Me salió natural. Empecé en 2012, la hice con un formato teatral, la mostré así en un ciclo de teatro político, después la adapté con Francisco Grassi y quedó ese resabio teatral que no me terminaba de cerrar para llevarla al cine, entonces llamé a Pio Longo y con él hicimos una adaptación para el cine. El proceso arrancó en 2012 y en 2017 tenía cerrado el guion, después de experimentar, ver qué implica adaptar una obra de teatro, la obra es nada que ver, sólo un tercer acto.

¿Imaginabas los roles cuando escribías?
A Juan Grandinetti cuando me lo recomendó Carlos Portaluppi era quien imaginaba, él encarnaba el personaje, que es algo autobiográfico, tomé algunas cosas que me pasaban a mí, la relación con mi primera novia, el barrio de monoblocks, los que estaban mejor acomodados, los partidos de futbol, todo ese universo era mi infancia en el barrio La Carne, en Rosario, mi viejo trabajaba en Swift, y lo trasladamos a Ciudad Evita. Ese universo me resultaba familia. La elección de Inés Estévez era porque necesitaba una actriz con una fuerza importante. Es una gran actriz y trabajar con ella es un placer, decís acción y ella hace todo bien, es un placer. Y a Rafael Spregelburd también lo corrimos de lo que viene haciendo, logra eso en el espectador, ese hombre con dificultad de expresión, que se lo malinterpreta siempre. A Héctor Bidonde me lo ofreció Verónica Souto, que hizo el casting, es alguien con una trayectoria impecable. El proceso de casting fue largo, para el padre pasamos por muchos actores, estuvimos por cerrar con uno, costó, el de Juan fue el más natural, el de Inés también.

¿Cómo fue la reconstrucción de época?
Fue un desafío, pero me rodee de gente que venía trabajando de esta manera. Alicia Vázquez hizo el arte y Federico Lastra venía de La larga noche de Francisco Sanctis con experiencia en vía pública, encontrando en Ciudad Evita el lugar ideal, fue muy interesante. Después conseguimos los autos, la iluminación de las calles, cálidas, por suerte el barrio las mantenía. Jugamos con algunos detalles que no son específicamente de la época, como la luz de los autos, pero quedaban lindos. Los interiores se trabajaron, se buscaban departamentos o casas que mantuvieran cosas de la época, a algunos se les cambió la grifería. Me resultó muy orgánico todo, mucho trabajo, pero todo fluyó, el equipo trabajó muy bien.

¿Qué fue lo más difícil de rodar?
No venía filmando escenas de acción, la del disparo fue para mí la más difícil, se limitaba mucho todo por la luz, porque íbamos perdiendo continuidad.

La película habla de la doble moral de la sociedad ¿qué crees que aporta en este punto? ¿por qué se tardó tanto en hacer estas películas?
Aporta la historia de un ser humano que debe tomar una de las decisiones más difíciles de su vida, no solo se trata de valores altruistas, sino de cuestiones más heroicas, alguien puede replantearse el lugar que le toca en la historia, habla de la hipocresía, de que se llenan la boca diciendo algo y hacen otra cosa, habla de la desigualdad, de mundos que al aparecer la guerra podían optar por algunas cosas si tenían más plata que otros, habla de cierta complejidad del tejido social.

El personaje de Inés Estévez es fuerte, y aun sometida decide liberarse, ¿fue consciente este subrayado?
Fue un trabajo consciente sobre cuál era el rol de la mujer, lo dialogamos mucho con Inés. También con Mara Bestelli, trabajamos mucho cómo transmitir con la mirada, que es muy fuerte, con poco hace mucho. El rol de Inés cuestiona y despierta la sensibilidad, que estaba marcada por la sociedad machista, pero a ella no le importa y va al frente para despertar en él otros valores humanos.

¿Expectativas por el estreno?
Estoy muy contento con la película, expresa lo que quería contar, estoy muy orgulloso, me parece muy bien filmada, contada, la música me encanta, su diseño sonoro, logramos una película de calidad a pesar que hubo que remar todo, porque nos agarró devaluación, las coproducciones se cayeron, por suerte salió lo de San Sebastián y algo con Escocia y eso nos permitió terminarla.

Sos un héroe, traidor no…
Con muchas heridas (risas), espero que la película invite al debate y que podamos hacer más preguntas de las que venimos haciéndonos. Espero que el público acompañe y que logremos despertar el interés en la gente, que tiene ganas de ir al cine y que nos elija.

¿Estás con algún nuevo proyecto?
Sí, pero la crisis hizo que muchos proyectos se cayeran, hubo que reducir personal en la productora, es arrancar de cero, devolví un premio al INCAA y estoy escribiendo un proyecto de comedia, soy médico psiquiatra, asociada a ese mundo, con un personaje muy simpático con una neurosis obsesiva muy particular.

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