Rolando Gallego
19/02/2020 12:05

El realizador Andrés Wood regresa al cine con Araña (2019), coproducción chileno argentino española en la que cuenta una historia de amor y venganza que dialoga fuertemente con la actualidad que vive el país vecino.  Protagonizada por Mercedes Morán, María Valverde y Marcelo Alonso, entre otros, la propuesta relata la vida de tres miembros del grupo paramilitar Patria o Libertad que desestabilizó el gobierno de Salvador Allende. “Si hubiese hecho una tesis no hubiese encontrado tanto como haciendo cine”, afirma en una charla con EscribiendoCine.

Araña

(2019)

¿Qué encontrás en la revisión del pasado cercano como fuente de inspiración de tus películas?
Es difícil hablar de Chile sin asociarlo a ese pasado, el pasado está muy presente en el Chile de hoy día, y con esta explosión ese diagnóstico se hizo evidente y de alguna manera el país que construimos para bien o para mal está muy relacionado con la dictadura, el quiebre de la democracia y la toma del poder de cierto grupo.

¿Cómo fue imaginar el proyecto previo a esto, no todos evidenciaban las señales que iban a implosionar?
No es una clarividencia muy especial, hay una sensación térmica que hace que todo el arte chileno, sin sonar pomposo, estaba al tanto, y había una crítica implícita y explícita a eso. Lo veo como algo natural, no algo consciente, somos parte de Chile, somos lo que vemos, hay un subtexto que haciendo un poco de distancia es evidente, como para los que venían. Como así también ciertas virtudes que dejan de serlo, orden, prosperidad económica, es algo complejo y al meterte en sus mundos comenzás a encontrarte con esas cicatrices, y si hubiese hecho una tesis no hubiese encontrado tanto como haciendo cine, no son grandes tratamientos políticos, pero sí espejos que hacen sentido y logramos que hicieran sentido, con determinadas películas y programas de televisión, que dialogan con estos acontecimientos.

Los medios los tildaron de culpables a ustedes…
Es todo muy absurdo también, porque es complejo, yo tengo una suerte de hacer algunas películas que contactaron a público, pero otras no, no iban en masa a ver nuestras películas. Son momentos. Este estallido parte desde los estudiantes, ellos lo empujan, el mundo adulto era consciente, y en el arte lo expresábamos, pero en un punto todos estábamos domesticados, y eso es potente, status quo haciendo ruido, pero cuán democrático es nuestro cine, es limitado, yo tengo cuestionamientos para todos, para el arte, para todo, me siento parte del país que critican y acusan, he sido exitoso en este país.

¿Cuál fue el germen de Araña y cómo es tu vínculo con la dictadura en este sentido?
Quería salir de ahí, después de Violeta se fue a los cielos quedé muy dañado, muy arriba y enamorado de ese mundo y no quería retomar el pasado de esa cicatriz, pero la retomé con Ecos del desierto, esa cicatriz, desde la raíz, siguiendo a Carmen Hertz, una mujer joven, abogada, que pierde a su marido en un caso emblemático de derechos humanos, la caravana de la muerte, la seguí durante 30 años hasta que juzgan a Pinochet. Después me metí en Ramona, serie sobre mujeres feministas que llegan a Santiago desde el campo, me consumió mucho tiempo. Hice luego un guion, nada que ver con esto, sobre una persona que se golpea la cabeza y pierde la memoria y tiene otra personalidad, pero salió una película chilena igual, perdí la energía. Y después comencé a vislumbrar el resurgimiento de Patria o Libertad, la idea de cierta desorganización social, cierto descontrol o sensación en la política, empieza la ultra derecha nacionalista a tener espacio, hay cierto tema de la inmigración con gente de color negra en la calle, y hay algo asociado al racismo, somos un país muy xenófobo, y comencé a ver documentales de casos, de cómo fueron amnistiados los partícipes y ahí me quedó algo en claro, Machuca era en el pasado, Ecos…, también, pero más en el presente, y ahí surgió, retratando a una clase que es la que domina el país y ahí me interesó.

¿De que manera imaginaste la historia a partir de un personaje femenino fuerte, algo constante en tus films?
Es curioso, pero me cuesta mucho a mí el macho chileno, es muy patético, e imaginando con quién quiero trabajar muchas veces me imagino con mujeres, casi intuitivo, pero creo que Araña no se sube al carro del feminismo, porque al personaje le gustaría ser hombre, es como una Margaret Tatcher, que actúa como mujer cuando quiere, que sabe actuarlo muy bien para crear sus redes y mantener sus privilegios para seguir siendo quien es. Otro atractivo, con parte de la producción que hizo Alejandra García, era la de actuar con otros actores, y cuando apareció la posibilidad de hacerlo con Mercedes Morán fue muy interesante, con el desafío, una extranjera hablando en chileno.

¿Cómo seleccionaste al resto del elenco?
Nos abrimos, siempre hemos trabajado localmente, pero con Mercedes hablamos antes de tener coproducción Argentina, y también con María Valverde, antes de tener la coproducción con España. Pasa que uno quiere también sorprender y sorprenderse. Tenía muchas ganas de trabajar con Marcelo Alonso, que hubo que envejecerlo, nunca había trabajado con él, me encantó, también con Felipe Armas, habíamos hecho Ecos del desierto, y también buscamos actores jóvenes, como Pedro Fontaine, y Gabriel Urzúa, con más experiencia en televisión. Hicimos el casting pieza a pieza, los admiro mucho y me someto a ellos, sé lo que quiero, no tengo un método, pero todo sale de las ganas de hacer un proyecto, el elenco es uno de los puntos altos de la película.

¿Cómo sigue Araña por el mundo? ¿Estás con algún nuevo proyecto?
Me cuesta mucho acompañar las películas, ocupan tanto tiempo de mi cabeza y energía que uno quiere ya salir de allí, ya se estrenó en Chile, España, ahora Argentina, y llegará a Estados Unidos y Francia, y voy a acompañarla como pueda pero estoy en otra espiritualmente intentando moverme. Voy a rodar para Amazon Colombia una serie sobre Noticias de un secuestro de Gabriel García Márquez. Estamos en el proceso del casting pero será 100% colombiano.

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