Rolando Gallego
17/02/2020 11:13

Araña (2019) de Andrés Wood (Machuca, Violeta se fue a los cielos) narra la vida en el pasado y el presente de miembros del grupo paramilitar de extrema derecha Patria o Libertad que desestabilizó a Salvador Allende a través de la violencia y la muerte. Mercedes Morán encarna a Inés, parte del grupo y de un triángulo de pasión y deseo que regresa del pasado para confrontarla a algo que no desea ver. EscribiendoCine dialogó con la actriz, quien se encuentra rodando la segunda temporada de Maradona, sueño bendito para Amazon y El Reino para Netflix, para saber más detalles de esta producción, de la que también participan María Valverde y Marcelo Alonso y que estuvo nominada como mejor película iberoamericana en los últimos premios Goya.

Araña

(2019)

¿Cómo llegaste a la película?
Yo había empezado a hacer cosas en Chile como Neruda con Pablo Larraín. Conozcó a la mujer de Juan de Dios Larraín, el hermano y productor de Pablo, en un almuerzo y al tiempo me llama para ofrecerme esta película y ahí me entero que es productora de Wood. Andrés me conocía y había visto trabajos míos y lo primero que le pregunté es por qué a mí, habiendo tantas actrices chilenas y divinas, apostó a que esa mujer no sea muy conocida en Chile y terminamos una española y una argentina hablando en chileno. Fue una experiencia hermosa, por todo lo que conocí, trabajar con Andrés es muy placentero, conocía su filmografía y él es uno de los precursores de este nuevo cine chileno. Desde que filmé Neruda me puse a pensar lo poco que conocemos de Chile, como realmente la cordillera nos separa, conocí actores, actrices, directores, me hice amigos, fui a ver teatro, para mí fue como una revelación, tuve la suerte de trabajar con estos dos directores importantes y creé vínculos de trabajo y creativos importantes, filmé películas.

Y el vínculo estaba porque, por ejemplo, hicieron su versión de Socias…
Han hecho muchas, El hombre de tu vida la hicieron, no tuvo éxito, y luego repitieron la nuestra y fue como un furor. Hacen mucho esto, compran formatos y los hacen, tienen admiración por los actores y el teatro, son buscadores de librería cuando vienen acá y está pasando algo interesante con ellos, con Pablo, con Andrés, Sebastián Lelio, que han pisado fuerte como los mexicanos, es gente super interesante, al igual que la película y el personaje.

¿Fue complicado encarnar a Inés? Araña relee la complicidad de la sociedad, como lo hizo hace poco Rojo (2018)…
El personaje fue todo un desafío, no era solo hacer de chilena general, sino de una mujer chilena para la que me ayudó mucho Mariana García Guerreiro, coach con la que trabajamos el carácter, en ocasiones el trabajo con un coach se limita a la pronunciación, pero acá era importante ver el carácter, la pronunciación siendo una mujer de poder. El personaje es una mujer que perteneció a un grupo de violentos en su juventud, no era una chica dócil, me parece que lo más interesante es ver cómo esa gente ha permanecido en la sociedad como gente respetable y sigue manejando el poder, y en este caso, la pirueta del guion, algo del pasado vuelve y hay una necesidad de tapar, pero sin demasiado riesgo, es más intrafamiliar, con sus nietos, hijos, que le empiezan a preguntar cosas, porque socialmente, ella va al periódico y le dicen no pasa nada, como algo asimilado.

El riesgo es con ella misma además, porque se ha puesto todo encima, y se desestabiliza…
Sí, y es interesante porque la película no es un panfleto, esa empatía que podés llegar a tener con ella y los personajes, tan tremendos, me parece que es el puntapié para que cada espectador haga una reflexión, porque si vos los ponés como los malos, clisé, es muy fácil no empatizar, el problema es que esa sociedad empatiza con esa gente, hay que ver cómo el espectador puede empatizar.

Y lo sigue haciendo… la película dialoga con la Argentina…
Sí, esa respetabilidad que tiene cierta gente y que a las claras hace todo mal, en una lectura muy general pensás qué pasa con estos personajes, pero no resisten el análisis, Andrés nos enfrenta a este tipo de personajes, gente bien, respetada por la sociedad que los sigue protegiendo y respetando, es una mirada interesante, por eso coincido con vos que con Rojo hay algo similar.

¿Estás buscando orientar para este lugar tu carrera? ¿Con papeles que profundicen en aspectos no trabajados cinematográficamente en la sociedad?
Yo no busco proyectos, lo que me hace tener muchas ganas de ser parte de un proyectos es la directora o el director en materia de cine, y en general, y siempre me terminan interesando, por un lado u otro, un tratamiento y una mirada que me interesa. Con Larraín, Neruda me remitía al que conocemos, pero él presentó otra cosa, mujeriego, putañero, machista, tanto Larrain y Wood que provienen de la clase más elitista de Chile tienen una mirada de aquello que puede suceder pasado mañana, para bien o para mal. Hablando con ellos, admiran que acá hubo juicios, en Chile no, y eso es definitorio, hay algo que a pesar de todo, la mirada, lo global, tan horrible, Chile fue como una especie de laboratorio. Hablé con gente allá, pero tienen el coco comido, hablando con un taxista él decía que estaba orgulloso de pagarle la educación a su hijo y no que lo haga el Estado, porque de esa manera su hijo iba a poder sacarle más provecho cuando se convirtiera en profesional siendo el sacrificio del padre. Cuando todo despertó, con esa metáfora disparándoles a los ojos es una poética cruel, me consustancié mucho, en mi adolescencia pasó con el golpe también.

Chile tiene un cine muy potente…
Me di cuenta hace unos años que el cine chileno estaba contando historias desde un lugar muy novedoso e interesante. Es muy notable, y sé, por los amigos que hice, que todos los cineastas chilenos están registrando en la calle, filmando, filmando, es histórico esto, hay algo muy interesante en lo que tiene para decir el cine chileno, y así como gracias a Una mujer fantástica, más allá de sus valores, salió la ley de identidad de género. Hay algo donde el arte empieza a expresar algo que luego es expresado de una manera social, y eso lo noté en el cine chileno, y me sorprende el desconocimiento que tenemos sobre él. Es importante para nosotros que Araña sirva y funcione como una película que genere opinión y debate, como pasó en otros países, como España, donde fue mejor recibida aún que en Chile.

¿Cómo fue trabajar con el resto del elenco? Hay dos historias en Araña, dos tiempos…
Además de ella haber pertenecido a un grupo golpista y violente, ese trío de amigos, dos de una clase y uno de otra, el que regresa, hay una traición hacia él muy grande, y ni siquiera en un momento de compromiso ideológico y amor , pudo más su extracción de clase, a los veinte, y más allá de eso, no es fácil llevar la historia en las dos épocas, Andrés lo resolvió de manera brillante, ese ir y venir y el código, se filmaron dos películas, primero la de los más adultos y luego de los jóvenes, no hubo conexión, sí diálogo, pero depositamos toda la confianza en el director, con un equipo increíble.

Me sorprende que me digas eso porque los cuerpos dialogan muy fluidamente entre ambos tiempos…
Sí, y me parece que es interesante que el espectador pueda completar los puntos entre ambos períodos y tener este resultado, eso es arte de Andrés, y si bien no nos eligieron al mismo tiempo, primero los más grandes, y de hecho en un viaje me mostraron algunos materiales de otras actrices ya sabiendo que se iban a inclinar por María Valverde, y yo dialogué con Andrés cosas de cierto emparentamiento, y las tomaron. Porque pasa por ejemplo, cuando hacés algo, como Maradona, sueño bendito, donde hay cuatro o tres actrices haciendo del mismo personaje, que tal vez no hablás. Con Rita Cortese, que hace de Doña Tota, como yo, pero más grande, nos juntamos y marcamos dos o tres cositas, una tensión en la boca, una manera de mirar, sino no se puede, porque estás filmando en otro país, otros meses, eso lo tiene que hilvanar el director.

¿Fue difícil hablar en chileno?
No es fácil, ahí acordamos también con María. Andrés me dijo esta mujer jamás dice huevon ni cachai, yo en el estreno tenía mucho pudor, pensando qué pensarían las actrices chilenas viéndome a mí hablando como ellos, porque en Neruda hice de Argentina, para el resto del mundo no, pero para Chile, con María estábamos muy nerviosas y queríamos que cuando termine nos digan “hablaron bien”, y la devolución fue buena, Paulina García, y muchas actrices me ayudaron un montón, whatsapp, los audios con textos en chileno.

Fue un gran desafío…
Sí, una preocupación, que desde el primer día Andrés me dijo despreocúpate, te necesito a vos, actuando, y para relajar aún más, me ofreció doblarlo, eso me despreocupó y con el director de sonido y con Andrés hicimos un trabajo obsesivo para sincronizar y mejorarlo.

Ella es una mujer muy física más allá de las palabras, así que eso también distrae, y no es que todo el film es hablado…
Sí, yo no juzgo los personajes que hago, intento comprender por qué hacen las cosas que hacen, qué las mueve, y cuando acorté distancias, donde sí cabía el juicio previo, pensaba, me hizo reflexionar sobre su carácter, valioso, iba al frente, seguramente no respondió a las expectativas de su familia, al pensar así no tenía que correr riesgos, rompía mandatos y se permitió tener un amante, algo que en otra época podía ser valioso, manejándose en un mundo de hombres y machista, y cuando puede lo expresa.

Es una película muy feminista….
Un feminismo interpretado con un pensamiento muy antiguo, muy sin consenso, porque las feministas no queremos ser hombres como quiere ser el personaje, porque en entendió que en ese mundo tenía más chances siendo un hombre, estaba muy lejos de pedir derechos para las mujeres, que es lo que ser feministas. Eso es un feminismo de otra época, estoy por hacer una película con Pepa San Martín sobre dos amigas con un feminismo de hace 30 o 40 años que no va más. También sucede que mujeres que han triunfado, son exitosas y poderosas y les cuesta porque no están acostumbradas a ponerse en el rol de víctimas, y más allá que no te haya sucedido nada, asumir la vida en la sociedad patriarcal es asumir el rol de víctima, hay muchas mujeres que por miedo a hacer esto no pueden solidarizar con feministas de hoy, me pasa con muchas mujeres fuertes. Además esta película me remite mucho al Costa-Gavras de Missing, como que hay una mirada subjetiva en el espectador que descubre algo que estaba a la vista pero no se veía.

¿Araña se resignifica hoy después de los últimos acontecimientos ocurridos en Chile?
Después de haberla rodado y haberme enterado de la historia de Chile desde adentro, porque hay un blindaje mediático, y después de lo que pasó en Chile, hay una relectura de la película, que la hace aún más necesaria y política, como hecho cultural y político, porque de alguna manera relata este huevo de la serpiente que estaba enquistado, algunos periódicos llegaron a decir Wood y Pablo Larraín incendiaron Chile, como si la cosa fuera por ahí.

Para ellos debe ser muy fuerte…
Muy fuerte, y todo sigue, porque esta manifestación ha sido atravesada de otra manera, con intervención callejera, e innovación muy grande, mirá lo de las mujeres que no había un himno mundial del feminismo y salió de ahí. No sé qué mirada hay afuera, porque muchos no ven todo lo que está pasando.

¿Cómo sigue el año?
En julio voy a hacer una película con un guion que me entusiasma mucho y voy a filmar a Chile con Pepa San Martín, coprotagoniza Paulina García, va a ser mi primera experiencia allí con una directora mujer, en Berlín le han dado un premio para avanzar con la producción. Tengo un año con cosas lindas por delante, completo. Vengo de hacer una película industrial Reinas Salvajes, andando a caballo, no siempre en el trabajo está la actitud militante porque no me gusta, sí en la vida, como persona, me gusta comprometerme, decir lo que pienso y estoy detrás de causas que me dan cierto sentido. Me divierte romper un poco y cuando me dijeron un western en Mendoza, dije que sí, y ahora tengo las dos series, que es más intenso en cuanto a demanda de tiempo, una película son dos meses o un poco más, pero las series demandan más.

¿Y volver con tu unipersonal?
Esa fue la idea, me encantaría, pero no tengo tiempo, tal vez cuando pueda lo releeré y veré si me resuena, veremos.

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