Matías E. González
16/01/2020 18:02

Cuando un actor se incorpora a una serie que ha sido exitosa a nivel local e internacional, se encuentra con dos instancias: por un lado, la oportunidad de que se visibilice en gran medida su formación y talento y, por otro lado, el reto de lograr la aceptación del público que sigue la ficción audiovisual. Pablo Capuz se convirtió en uno de los protagonistas del spin off Merlí: Sapere Aude (disponible en Movistar+), donde no solo se destacó con su interpretación del joven Rai, sino que, a su vez, dio el primer paso hacia la internacionalización de su trabajo artístico, recibiendo elogios de espectadores oriundos de diferentes partes del mundo. En una comunicación telefónica entre Barcelona y Buenos Aires, EscribiendoCine dialogó con el actor sobre las diferentes audiciones que debió afrontar, la construcción de su personaje, los aprendizajes adquiridos con el proyecto y sus inicios en la actuación. “Llevaba mucho tiempo luchando por algo así”, valoró.

EL ELEGIDO

Las tres temporadas de Merlí (2015-2018) tuvieron como escenario principal el Instituto Ángel Guimerá, donde los estudiantes aprendían y reflexionaban con su profesor de filosofía Merlí Bergeron (Francesc Orella). El spin off, Merlí: Sapere Aude (2019), se centra en Pol Rubio (Carlos Cuevas), su discípulo, que tiene dudas con respecto a su futuro y se anima a ir a la universidad y continuar el legado de su maestro. Allí, se encuentra con la profesora María Bolaño (María Pujalte) y nuevos amigos como Rai (Pablo Capuz) y Minerva (Azul Fernández), además de continuar en contacto con Bruno (David Solans). Clases, fiestas, charlas, debates, nuevas experiencias, pasiones y amores no correspondidos forman parte de esta nueva etapa.

Tres fueron las instancias de selección que Pablo Capuz debió atravesar hasta obtener el papel de Rai. Sin embargo, en un comienzo, el actor no sabía que el casting era para dicha producción. La información de la audición se la brindó una amiga de teatro, quien le comentó que estaban buscando chicos jóvenes para una serie en catalán, por lo tanto, Pablo le transmitió el dato a su representante y se acercó con entusiasmo y nervios a la convocatoria. Allí hizo una escena frente a la directora de casting, al director de la serie Menna Fité y al creador Héctor Lozano. “Me olvidé un poco de que era un casting; me hicieron sentir muy cómodo”, expresó.

Ya en la siguiente instancia, Capuz se enteró de que estaba audicionando para Merlí y debió hacer otra escena, esta vez, junto a Pere Vallribera, quien luego interpretaría a Biel. Superó la segunda etapa y avanzó hacia la final, cuando la elección para Rai estaba entre él y otro actor. “El último casting fue con peluquería, maquillaje y vestuario. Me prepararon como si fuera a grabar ese día, para que pudieran ver en cámara a quién estaban perfilando para el personaje. Yo estaba muy nervioso porque me vistieron con gabardinas y botas que lleva Rai y yo no me visto así para nada. De repente, la visión del personaje cambió totalmente para mí, pero fue divertido”, recordó.

El proceso de selección duró alrededor de dos meses, ya que el actor asistió a la primera convocatoria en diciembre de 2018 y confirmaron su participación en la serie en febrero de 2019. “Me acuerdo que estaba de camino a hacer una obra de teatro con mi compañía, me llamó mi agente y me lo dijo. Me puse a llorar y le pregunté '¿En serio?; ¿De verdad?; ¿Seguro?; ¿Es real esto?'. Y me respondió que sí. Yo estaba súper contento, era una gran oportunidad y llevaba mucho tiempo luchando por algo así”, valoró.

Si bien Merlí: Sapere Aude (2019), tiene su propia identidad, su antecesora generó fanatismo en personas de diferentes culturas. Pablo se refirió a la experiencia de arribar a una serie con previa aceptación masiva: “Por una parte, sentía mucha presión, no porque alguien nos la pusiera, para nada, ya que todo el mundo fue muy cercano y no te lo pintaban como 'Tienes una gran responsabilidad'. Pero, yo pensaba: 'Es el primer personaje principal que tengo, en un proyecto tan grande y que ha visto tanta gente'. Al principio a Rai lo imaginaba de una manera, pero, luego, el director lo veía de otra, entonces, adaptarme a eso fue un reto y tuve muchas inseguridades que fui trabajando. Todos me ayudaron muchísimo, sobre todo la coach Yasmina, que fue como mi psicóloga días antes de empezar. Había mucha gente que estaba esperando la serie y al final quedaba disfrutarlo al máximo, y así acabo siendo”.

CONSTRUCCIÓN DEL PERFIL

Rai es un joven perteneciente a la clase alta, que vive con su madre en una lujosa mansión y mantiene una extraña relación con su tía. A la hora de elegir una carrera académica se inclina por filosofía, que lo lleva a reflexionar en torno a diversos aspectos de su vida y a conocer personas con realidades y problemáticas distintas a las suyas.

Para la construcción de su personaje, Héctor Lozano le solicitó a Pablo ver los largometrajes El ciudadano (Citizen Kane, 1941) y El lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street, 2013), no porque se tratara de alguien semejante a los protagonistas de los films, sino por sus perfiles enigmáticos y para ahondar en distintas aristas de la alta sociedad.

“Rai es un puzle: de lo que ha pensado y escrito Héctor en el guion, donde está toda la información base, más las referencias de películas y las indicaciones del director, que me pedía más energía. Se trata de un personaje que tiene muchísimas capas y que cambia con cada uno que se relaciona, ya que Pol le despierta unas cosas, Minerva otras, Biel otras, como en la vida real, donde cada persona te despierta cosas distintas y seguramente te comportás de manera diferente”, explicó.

Cuando un actor personifica un personaje, en ciertas circunstancias, hay un intercambio de enseñanzas. Capuz se detuvo unos segundos para reflexionar y señaló: “La verdad es que soy alguien bastante sensible, así que yo creo que Rai, pese a toda la arrogancia que tiene, se lleva eso”. Asimismo, indicó: “Él tiene la cabezonería de querer hacer algo y luchar por eso, así como también está el despertar. Yo, ahora, estoy en otro momento, pero creo que Rai está comenzando a ser consciente de muchas cosas, tanto de él mismo como de su alrededor, a mí eso no me está pasando ahora, pero sí hace un tiempo empecé a escucharme y a descubrirme un poco más. Ese tránsito de la inconsciencia a la consciencia me gusta y me lo llevo, me parece interesante”.

Uno de los retos principales que debió encarar Pablo con su personaje fue la interpretación, debido a que lo notaba muy alejado de él, por ende, tuvo que buscar el punto en el que se sintiera cómodo al desempeñarlo y, al mismo tiempo, al director le gustara el trabajo realizado. Así que la personificación fue un desafío diario y una búsqueda constante, tanto en el proceso de preparación como en el rodaje.

Rai es un muchacho que expone su orgullo y sus convicciones frente a los demás, aunque, puertas adentro, aparecen los bloqueos emocionales. Fuera del personaje, ante la pregunta de en qué aspectos de la profesión siente seguridad y en cuáles no, Capuz consideró: “Siento seguridad en que sé que es una profesión vocacional y que voy a luchar por ella, en la que todos los proyectos que vas haciendo hacen que confíes en ti mismo, en decir 'Vale, si me han cogido es porque algo hay'. En los actores hay inseguridades constantes, sobre todo al principio, cuando no empezaste a trabajar, pensás si sos bueno, si de verdad valés para esto, entonces, la cabeza te boicotea muchas veces. Todos los proyectos que he ido haciendo me han dado confianza y, a la vez, son de mayor envergadura y requieren una emoción más fuerte o un personaje más complicado, eso me da seguridad”. Asimismo, agregó: “Me da inseguridad el hecho de que acabo de iniciarme a una gran industria y sé que mucha gente en España no puede vivir de esto y tiene que acompañar con otros trabajos. Me encantaría poder vivir de la interpretación, pero me da inseguridad la precariedad laboral y también están las inseguridades que pueda tener yo como persona”.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Así como en su antecesora, la filosofía circula en cada uno de los capítulos del spin off, incluso vuelven a vincularse los aportes de cada pensador con los acontecimientos y las problemáticas que encaran los personajes en cada episodio. Sobre su vínculo con 'el amor por la sabiduría', el actor planteó: “Cuando estudiaba filosofía en la escuela la verdad es que, en ese momento, no me interesaba, pero yo creo que era porque no la entendía. Yo estaba muy verde como ser humano a los 16 años y no comprendía muy bien de qué me podía servir. Al cabo de un tiempo me di cuenta que me empezaba a preguntar muchas cosas y en ellas estaba el mundo de la filosofía”. Además, manifestó: “La serie me ha potenciado a seguir creyendo en mí, a no callarme y luchar”.

Merlí: Sapere Aude pone sobre la mesa de debate diferentes temáticas y problemáticas presentes en la sociedad, que invitan a reflexionar a los espectadores. Pablo enumeró aquellos aspectos en los que la serie lo ayuda a pensar: “Me hace ver que soy un privilegiado y no he tenido que trabajar hasta terminar los estudios, que he tenido mucha suerte con la familia que tengo y considero que poseo una empatía emocional grande, que me ayuda mucho en mi día a día. También veo que hay que seguir luchando y saliendo a la calle porque las cosas parecen muy abiertas y no lo son. Hay ataques homofóbicos en Barcelona, que parece increíble que siga pasando en una ciudad que se la conoce como cosmopolita, por lo tanto, hay que continuar peleando por nuestros derechos y por lo que uno quiere, no callarse. Merlí lo resalta, ya no solo políticamente, sino que los personajes cuando quieren algo lo muestran, como Pol con su sexualidad, que se atreve a decir lo que siente”.

A pocos días de cumplirse el mes de estreno de la serie, Movistar confirmó la realización de la segunda temporada. Hasta el momento, Capuz no tiene novedades, sin embargo, expresó su entusiasmo y sus ganas de jugar y seguir explorando junto a sus compañeros de elenco.

HISTORIAS SIN FRONTERAS

Pablo ha participado de diversos cortometrajes, por lo que estas obras audiovisuales ocupan un lugar destacado en su camino artístico. “Hacer un largometraje es muy difícil, pero, un buen cortometraje, creo que es más complicado porque hay que elegir lo que es bueno en alrededor de once-catorce minutos y contar una historia entera en ese tiempo. Los cortometrajes me ayudaron a descubrir directores muy talentosos y, además, viajaron muchísimo, así que uno puede conocer industrias de muchos países, que te pueden abrir puertas. Todo ayuda a crecer y seguir avanzando”, reconoció.

Uno de ellos es Desabotonar, que fue grabado hace alrededor de un año y medio, escrito y dirigido por David S. Murga, y basado en el relato Olvido de Conchi Rubio. La historia se centra en un chico que tiene relaciones sexuales constantes con otro chico y la regla que establecen es que no se pueden enamorar entre ellos, pero algo inesperado ocurre.

“Fue algo muy casero, que lo tiramos adelante nosotros. Lo presentamos al OMOVIES International Film Festival 2019, donde lo seleccionaron y fuimos a exponerlo, fue una gran experiencia, yo nunca había estado en Nápoles. Ahora nos hemos inscripto en una distribuidora, que nos ayuda a presentarnos a varios festivales. ¡Estoy orgulloso! David es un director increíble”, agradeció el actor.

LA GRAN APUESTA

La vocación artística siempre estuvo presente en Pablo. Cuando era pequeño se postulaba para participar en cualquier actividad vinculada al teatro que hubiera en el colegio. Cuando cumplió 18 años, tras haber obtenido muy buenas notas en la etapa escolar, debió elegir una carrera, pero no estaba totalmente seguro cuál, hasta que se decidió por medicina, que cursó durante un tiempo.

“Me di cuenta que me gustaba mucho el mundo de la interpretación porque había hecho una participación en una película en Barcelona. De repente, vi la industria de la producción desde adentro y me quedé muy maravillado, entonces, empecé a estudiar teatro, al mismo tiempo que estudiaba medicina, pero hubo un momento en que las dos fueron incompatibles. Ahí me di cuenta que quería seguir actuación, hablé con mis padres que, al principio, se quedaron un poco en shock, pero aceptaron muy rápido, siempre me han apoyado”, rememoró.

El camino artístico de Capuz incluye su labor en el film Maniac Tales (2017), la serie De la ley a la ley (2017) y las obras La paradoxa de Protágores (2017-2018) y El despertar de la primavera (2019), entre otros proyectos. Asimismo, espera el comienzo de rodaje del largometraje Eruption (2020), que será dirigido por Roberto Pérez Toledo y se encuentra en etapa de preproducción y, por otro lado, se prepara para una nueva puesta escénica en Barcelona.

A partir del título de la serie Merlí: Sapere Aude, el actor pensó en aquellas cuestiones a las que se atreve en su profesión: “¡A todo! A irme a otro país a rodar, a hacerme cambios estéticos, a salir del área de confort… Si no me atrevo, no vale la pena, porque yo creo que hay que marcar la diferencia y apostar. Si te viene un proyecto y requiere atreverse a algo… ¡Adelante!”.

Crédito Foto: Gonzalo Sanguinetti

Comentarios