Rolando Gallego
13/01/2020 13:17

Es el rey de la comedia local. Sus películas recorren el mundo y se adaptan en otros idiomas. Dirigiendo Tod@s caen (2019) para México y el público hispano de USA, ahora Ariel Winograd se anima por primera vez a otro género, el heist, en El robo del siglo (2020), inspirada en el libro de Rodolfo Palacios Sin armas ni rencores (Planeta), y los sucesos reales que precedieron al robo de la sucursal del Banco Río de Acasusso por cifras siderales. "El robo del siglo era un desafío espectacular”, confiesa en una charla con EscribiendoCine.

El robo del siglo

(2020)

¿Cómo te llega el proyecto?
A los productores los conozco de hace mucho tiempo, fueron inversores en Mi primera boda, en 2011. Cuando me ofrecieron el proyecto había varios guiones y versiones, y puntualmente recuerdo que pedí una asesoría, y a partir de ahí hubo un retrabajo en el guion.

¿Fue complicado pensarla como película?
Fue un largo proceso hasta encontrar el libro ideal. Una vez que sucedió el proceso, que eso estuvo, al ver que se encaraba la historia, y que teníamos el guion, los personajes se planearon para pensar la banda, el contraste de decir, está Guillermo Francella que hace Vitette, Diego Peretti, que hace Araujo, y ahí sumamos al resto de actores que configuraron el grupo. Cada uno de los actores hizo su propia exploración, estuvieron muy metidos, y desde ahí se construyeron los personajes y desde ahí salimos a rodar muy seguros. Hicimos una biopic con mucha información, con gente viva, que nos ayudó y que ante consultas teníamos respuestas.

Pero igual se querían despegar un poco de eso…
En el guion estaba muy claro todo, y yo quise ser muy fiel a lo que paso, si hubo que agregar algunas cuestiones a nivel narrativo, pero siendo fieles a lo que fue, es una caper movie, pero no deja de ser una biopic con gente viva alrededor, con lo bueno y malo.

Uno la ve terminada pero ¿cómo fue pensar logísticamente cada espacio?
Un quilombo hermoso. El túnel se construyó en tres etapas, una con diques que elevaran el nivel del agua para que anden los gomonoes, piletas, llenas de agua, además, tenía para abrir las chapas, y de ahí el tramo final, se hizo un falso cuarto, desde donde tiraban la plata. Después hubo composición con algunas tomas, con VFX y después el Banco. Era una concesionaria, en Libertador, se la tuneó, y queríamos que sea Banco Río, no banco tío, se habló con abogados. Se hizo el Banco de cero, con reconstrucción de cómo era en esa época, con mucha investigación, e ingeniería. Fuimos al túnel, hasta donde se transforma en ese túnel de tiempo, caminar ahí, con pececitos, agua limpia, atentos a que no lloviera.

¿Es difícil pensar éxitos?
Yo supe qué iba a pasar con Mamá se fue de viaje cuando le dije a mi hermana que compartiera el tráiler y ya le había llegado de tres grupos de Whatsapp distintos. Uno no piensa eso, le ponés todo para que pueda conectar y encontrar su público, cuando tenés todos los elementos tenés todo para romperla y que salga bien, después se van sumando, lo de El robo del siglo era un desafío espectacular, e imaginaba que si salía bien iba a ser impresionante. Puedo percibir al leer algo que puede funcionar o no, pero pienso en el proyecto y voy. Para mi hay una sensibilidad, obvio, pero también se liga a cierto gusto y sensibilidad y muchas veces eso se menosprecia, como “la comedia”, “lo popular”, yo siempre voy hacer películas que quiera ver en el cine, identificarme, y sentarme yo como espectador, y esto da que los proyectos que hago se conectan con los espectadores, y tal vez por cambios, de público y tecnología, que a veces no se encuentra el público con eso, pero a mí si se me dio que se conecta con lo popular como algo bueno. Popular es en el buen sentido que te metiste en la mesa de una familia.

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