Rolando Gallego
05/01/2020 14:23

Clara Picasso (El Pasante) regresa al cine con La protagonista (2019), protagonizada por la debutante en cine Rosario Varela, quien interpreta a Paula, una actriz en la búsqueda de conseguirla fama mientras desanda su propia vida en una crisis constante que no percibe. A Varela la acompañan Jimena del Pozo Peñalva, Ignacio Rogers y Macarena Suárez, entre otros, en el errático camino de Paula y su crisis. “Ponés la cámara y hay que estar dispuesta a que sucedan cosas, a incorporar cosas”, dice en una charla con EscribiendoCine.

La protagonista

(2019)

¿De dónde surge la idea de la protagonista errabundeando?
La idea era tener un personaje con supuestamente un objetivo pero que evade lo que le pasa. Transita escenario tras escenario, relaciones efímeras, rodeando lo que le está pasando en cuanto a situaciones. Es como si estuviera incómoda. Se actualiza siempre su situación porque nunca está cómoda donde está.

¿Cómo fue imaginarla sabiendo que se la ama o se la odia?
En cuanto a Rosario Varela ella apareció a partir de una amiga en común, actriz, que me ayudó en el proyecto sobre qué hacían los actores y actrices cuando no actuaban, buscamos puntos en común sobre cómo cuesta sacar adelante la carrera.

¿Las anécdotas son reales?
Algunas sí, otras no, me llamó la atención en cuanto a los focus groups, que participé con ella, y hacíamos que no nos conocíamos, cuando te llamaban ya había una dirección, y ella siendo actriz en los focus no era la mismo que yo. Las personas que van a esos grupos son en general desocupadas, porque se hacen por la tarde. No sos vos, y en realidad no les interesa lo que realmente pensás porque necesitan que digas lo que te indican. Mi amiga, Jimena del Pozo Peñalva, coordinó las elecciones de casting, me habló de Rosario, me dijo que estaba en el Teatro Cervantes actuando Copi, hacía como una especie de hermafrodita que se cortaba la lengua, era la única mujer, hacía de enfermera y en otra de Irene. Cuando la convoqué, apareció pero muy delicada, y me generó mucha intriga, de saber más de esa posibilidad de transformarse, de escabullir su identidad, volviendo a eso del personaje errante, que se esfuma y entre las dos armamos el personaje. Nos pusimos de acuerdo quién era el personaje, porque cuando uno escribe un guion hay una base pero está bueno transformarlo.

¿No sos de guion de hierro?
En algún punto sí, pero hay algo de las palabras que no tienen nada que ver con lo que puede decir un intérprete o un cuerpo. Rosario se apropió del personaje, eso es lo fantástico del cine, podés controlar, pero ponés la cámara y hay que estar dispuesta a que sucedan cosas, a incorporar cosas. Hay una escena en la película que teníamos que filmar y no era con lluvia y se largó con todo, y la incorporamos, lejos de ser un problema.

El cine no está atravesando un buen momento, ¿fue complicado conseguir apoyo para rodarla?
Sí, fue difícil, fue un proyecto que comenzó en 2011, pasó por varias etapas, de escritura, y siempre me decían que no entendían qué le pasaba al personaje, pero no le pasan cosas.

Le pasa de todo…
Sí, pero es una crisis más íntima, no de algo externo, era difícil explicarla.

¿Qué te pasaba a vos con eso?
Me pasaban muchas cosas, pero también había gente que se me acercaba y me decía que no toque el guion, en un laboratorio de guion me dijeron que se entendía eso, que no tenía que venir una tragedia de afuera para explicar algo, y muchos me dicen que le cuesta que el personaje no reacciona. Por momentos dudaba que podía a llegar a ser demasiado pesado como para digerir, quería que se vea el momento previo a entender su crisis, no más allá.

Pero ella está en crisis y desea, avanza…
Es una crisis que le puede suceder a cualquiera, edad, profesión, pareja, qué va a hacer con su vida, no es nada grave, pero que a todos les puede pasar, “me siento mal”, pero no te pasa nada.

Película dirigida y encabezada por mujer, se llama La protagonista, llega en un momento de la mujer particular ¿qué creés que suma?
A veces las cosas se sincronizan, es un mundo completamente diferente a 2011, mi otra película que hice en 2010 tampoco tiene nada que ver, es un alivio y una puerta que se abre para aprovechar y tomar lo que nos corresponde sin tener que pedir permiso.

¿En tu anterior experiencia notaste eso? ¿De pedir permiso?
No sé si tan así, pero te parabas de otra manera, también había menos mujeres con quién compartir, en La protagonista había mujeres en cargos importantes, y esto no era que había más energía femenina que masculina, todo estaba equilibrado.

Tampoco es que vos buscaste más mujeres en el equipo…
No, para nada, se dio, se está dando, en muchas situaciones, por ejemplo, las personas que están trabajando para el estreno son mujeres, y son las más idóneas para esto, no entra en cuestión si son mujeres u hombres.

Momento de soltar la película, ¿alguna sensación?
Mucha alegría, y sobre todo mucha emoción y compartirla ya es una celebración de que ya no es mía, es bueno poder compartirla y comunicarla y es algo que es y que fue lo que es pero que ya no es mío.

¿Nuevos proyectos?
En el 34 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata hicimos un corto, especie de documental y ficción a propósito de la asistencia de Rosario al Festival, como para cerrar esto, una especie de “spin off”, y el año que viene tengo para desarrollar un proyecto que se llama El visitante, vamos a ver qué pasa.

No va a pasar tanto tiempo para ver una película tuya…
Espero que no (risas).

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