Juan Pablo Russo
25/11/2019 11:06

Luego de Los globos (2016), el también actor Mariano González vuelve a ponerse tras las cámaras con El cuidado de los otros (2019), película que formó parte de la Competencia Internacional del 34 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y que cuenta con el protagónico absoluto de Sofía Gala Castiglione como una niñera que ante un hecho fortuito es responsable de lo sucedido con un niño que está bajo su responsabilidad. "Me gusta dejar tres cuatro cinco seis piezas que no aparezcan y que las pueda completar el espectador", afirma en díalogo con EscribiendoCine.

El cuidado de los otros

(2019)

Los globos, tu ópera prima, tuvo un gran recibimiento por parte de la crítica, ¿estuviste condicionado por la presión a la hora de pensar y trabajar en tu segunda película?
La verdad que no, al empezar a escribir y trabajar no me sentí condicionado. Había algo de la segunda película que me gustaba y que me parecía que podía estar muy bien. Claro que después había que filmarla, montarla y mostrarla. Por ahí, en ese proceso, sobre la marcha, o en el montaje más que nada; a veces uno piensa qué escribirán, qué dirán, qué comparaciones harán. De todas maneras, yo siempre trato de mantener la tranquilidad de ser sincero con lo que quiero contar. Estaba tranquilo cuando terminamos la película, yo tenía una mirada un poco más objetiva que en la primera y había algo que me gustaba, que me dejaba tranquilo; más que nada, porque veía que habíamos podido contar lo que escribí.

¿Cuál fue el detonante que dio origen a El cuidado de los otros?
Creo que el detonante o el disparador habrá sido mi aprendizaje y proceso de paternidad y mis ganas de indagar sobre eso. Escribo ficción y mi cabeza está a mil, siempre voy pensando en posibilidades, desde donde se pueda contar una historia. En una época, a mi hijo lo cuidaba una chica y algo de ese temor de dejar a tu hijo con alguien más, sin que la situación sea la misma, me movilizaba. También, de esa curiosidad tan pura que tienen los niños, tan blanca, sin contaminación; del vínculo que yo iba descubriendo con mi hijo, de los vínculos entre los niños y los adultos, creo que de ahí salí, de ahí se empieza a armar la película.

¿Cambió tu forma de encarar esta película con respecto a Los globos?
Creo que no, si bien ya tenía una película filmada y cierto aprendizaje, acá había algo, no sé si más sólido, pero un poco más tranquilo de mi parte, pero la forma de encarar el proyecto creo que fue la misma. Trabajar con un gran equipo, con actores y con actrices que me gustaban y con quienes quería trabajar. Creo que eso es lo principal para hacer una película, porque finalmente es un poquito de todos y todas ¿no? Después hubo una parte en la que por ahí estuve un poco más tranquilo, que es el tema de la producción; porque en esta película Ignació Sarchi y Francisco Larralde se encargaron de producirla y yo, de principio a fin, no tuve que pensar en nada de eso y pude disfrutar todo el hecho artístico del armado de la película. En Los globos si bien estaba Iván Granovsky, que también se encargó de la producción, como era un premio, yo tenía que firmar los contratos y bueno, toda la burocracia, porque era de alguna manera el productor. Esa fue la mayor diferencia entre uno y otro proyecto.

Pensando que acá contás con una actriz más reconocida como Sofía Gala Castiglione, ¿hubo un cambio en el sistema de producción?
No, no hubo ningún cambio. Sofía trabajó muy bien, igual que los actores y las actrices que quizás tenían papeles más pequeños. Trabajamos de la misma manera.

Tanto en Los globos como en El cuidado de los otros trabajás sobre la culpa, ¿qué te mueve a indagar sobre esa impresión que puede paralizarnos o todo lo contrario?
La verdad es que lo trato de reflejar en la película, en los personajes, es lo que sucede en la situación que planteo y en esta cuestión de no completar. De no completar el pensamiento, de no completar una decisión. de no tomar decisiones determinantes, cierres. y creo que la culpa tiene que ver mucho con eso. Cuando se siente, cuando se asoma, genera esa dualidad de sí está bien, si está mal; qué es lo correcto, qué no lo es. Muchas veces nos ponemos a juzgar o a decidir y en realidad es todo mucho más más amplio. Creo que por eso por eso la culpa se hace como bastante presente en las dos películas.

Decidiste poner a la niñera y a la familia casi en un mismo nivel social y con actitudes en un punto de igualdad, ¿buscaste evitar que se haga un juzgamiento de clase?
No sé si un juzgamiento de clases, creo que lo que trato de evitar son los modelos y los estereotipos que estamos acostumbrados a ver. Trato de no copiar modelos ni estereotipos de personajes en cuanto a lo que hacen y cómo tienen que ser; si hace esto, tiene que ser de esa manera o de otra; me parece que también ahí hay algo que es más amplio, que es indistinto.

En El cuidado de los otros la protagonista y el espectador manejan la misma información, poniendo a ambos en una situación de tensión casi permanente, ya que ninguno sabe lo que en realidad pasó. ¿La pensaste de entrada como una película también de suspenso?
Si, en realidad creo en que la protagonista maneje la misma información que el espectador, es parte de mi intento de tratar de no completar a los personajes. Entonces si el personaje no se completa y no tiene decisiones determinantes, hay algo que para el espectador tampoco está cerrado. Creo que de esta manera el espectador está mucho más activo y participa más de la película; creo que eso también es lo que genera el suspenso.

Es imposible no asociar la película al cine de Luc y Jean-Pierre Dardenne, ¿fueron una influencia o es una opinión subjetiva?
En relación a los Dardenne, evidentemente haz algo de sus películas que me atrapa bastante, que me gusta mucho. Que me llegó de algún modo y me dió ganas de filmar. Después creo que hay alguna influencia puntual, pero también uno va tomando un poco de todos. Creo que los Dardenne tienen algo de en cuanto a su estructura narrativa y a su película completa que yo trato de, y volviendo a esto de no completar a los personajes, sino que el espectador si pueda completar digo. Los Dardenne son como demasiado prolijos, donde todo cierra, como un rompecabezas al que no le falta ninguna pieza. En cuanto a mi cine, creo que me gusta dejar tres cuatro cinco seis piezas que no aparezcan y que las pueda completar el espectador.

Me llama la atención que en tus dos películas los personajes se mueven dentro de pequeñas fábricas, en una de globos y en otra de artesanías, ¿por qué esa elección?
Los globos se mueve en un galpón de globos, hay algo que a mí me gustaba de ese oficio, que me remitía mucho a lo que es la infancia. Si bien en Los globos se trata el tema de la paternidad de un padre no había visto nunca a su hijo y los globos están asociados mucho con lo infantil, con el festejo, con lo alegre, en la película no aparece ni un globo inflado en ningún momento sino que aparece más como un lugar de trabajo. Me gustaba que ese personaje pueda trabajar con el problema que cargaba, allí, en ese espacio. en su espacio del trabajo. Es como si yo te pongo con un problema en un sillón, sentado, seguramente tu cabeza va a ir para un lado, pero si yo te pongo con dos herramientas y un martillo en el mismo sillón para que arregles el mismo problema, tu cabeza va estar diferente.

En El cuidado de los otros, elijo una fábrica que trabajan con resina, que es un material muy tóxico para trabajar. Creo que también hace mucha referencia, primero a lo que le pasa al nene y segundo también habla sobre el cuidado, sobre el cuidado de los otros en un galpón como ese, en una fábrica con ese dueño, cómo el personaje de Miguel la cuida a ella, no sé. trató de asociar por ahí.

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