Matías E. González
21/11/2019 10:57

La presencia permanente de discusiones, reproches y silencios incómodos en la convivencia de una pareja no solo atenta contra el bienestar diario de sus integrantes, sino que, además, pone en peligro el vínculo que los une. Ante esta situación se encuentran los personajes interpretados por Laurita Fernández y Tomás Fonzi en la miniserie intimista Inconvivencia (2019), dirigida por Mariano Hueter. EscribiendoCine dialogó con los protagonistas de la ficción audiovisual sobre las cuestiones que generaron su interés en el proyecto, los papeles a personificar, las distintas problemáticas abordadas y la posibilidad, o no, de poner en práctica la “inconvivencia”en sus vidas cotidianas.

LA PROPUESTA

La miniserie, dirigida por Mariano Hueter y escrita por el realizador junto a Ezequiel Goldstein, se centra en la pareja conformada por Caro, interpretada por Laurita Fernández, y Lucas, personificado por Tomás Fonzi, quienes, tras siete años de romance, se enfrentan a una crisis y para salvar su vínculo se proponen “inconvivir”, es decir, continuar el noviazgo pero habitando en diferentes espacios.

En el caso de Laurita, se enteró del proyecto por su representante Paula Aisenberg, quien le contó sobre la serie y le entregó el libro para que lo leyera, confiando en que le gustaría y, además, la edad y el physique du role de la actriz coincidía con la búsqueda de Mariano para el personaje de Caro.

“Lo empecé a leer y fue curioso ver que había tanto drama y sufrimiento en la vida de Caro y, a su vez, era algo muy distinto a lo que yo venía haciendo hasta el momento, que era más comedia o comedia musical y con la energía bastante arriba, entonces, me resultó un desafío. También encontré en el libro un montón de cosas que me hacían acordar a experiencias que tuve. Al terminar la lectura, lloré y le dije a Mariano '¡Lo quiero hacer!'”, recordó la actriz con entusiasmo.

Por su parte, Tomás también fue convocado para integrar el proyecto y se sintió cautivado por la historia y la mirada del director. El actor tenía conocimiento de la labor de Hueter por su serie El Mundo de Mateo (2019). Mariano tiene un manejo de la cámara, de los tiempos y del detalle que siempre lo ando buscando y deseando. Me gustó la historia porque no tiene nada de extraordinario, sino que es algo que le puede pasar a cualquiera, entonces, el foco está puesto en los pequeños detalles, en las miradas, en los climas, en la forma de servir el desayuno o de irse a dormir”.

UNA AVENTURA EXTRAORDINARIA

Si bien Fernández ya había incursionado en la ficción televisiva al participar en algunos capítulos de la telenovela Quiero vivir a tu lado (2017), los proyectos que hizo en la pantalla chica estaban relacionados con la conducción o con el baile, ya sea como jurado o como participante. Por lo tanto, el principal espacio en el que desarrollaba su faceta actoral era el escenario.

“Me embarqué de lleno en esto de grabar alrededor de diez horas por día, que era algo a lo que no estaba acostumbrada, porque venía del vivo y de la adrenalina del momento, de improvisar y mirar a cámara. En este caso era todo lo contrario y me encantó porque se manejan otros tiempos y me hizo acordar al teatro”, explicó y, luego, agregó: “Las series te dan más tiempo de desarrollo para ver y probar. Confío mucho en el ojo de Mariano y en lo que él me pide. La verdad que aprendí y lo disfruté mucho, rodeada de profesionales tremendos”.

Cada fin de semana previo al rodaje, Laurita recibía los planes de filmación de la semana, lo que le permitía ir estudiando las escenas diariamente. La actriz complementaba las grabaciones de cada jornada de la miniserie con las funciones nocturnas de la obra Departamento de Soltero, en la que también tiene un papel protagónico.

“Tenía miedo a cómo iba a hacer para acordarme todo. Porque en teatro estoy acostumbrada a ensayar dos meses antes, primero con libro en mano y después lo voy soltando pero, acá, era distinto, tenía textos largos y pensaba cómo iba a lograrlo y la verdad es que todo fluye”, relató. Asimismo, agradeció la compañía de su pareja, el actor Nicolás Cabré, en el proceso de preparación: “Con Nico charlaba mucho en casa; él me acompaña y ayuda”.

Al momento de señalar aprendizajes durante el rodaje de Inconvivencia, Fernández destacó los momentos de lectura de guion y ensayos con la actriz Cristina Banegas, quien interpreta a su madre en la ficción. “Entendí más de tiempos y de calma, eso me llamó la atención y fue algo que tomé bastante y traté de captar de ella. La cuestión de las pausas y los silencios es difícil porque a la hora de hacerlo uno está pensando en lo que quiere decir y en lo que le pasa, entonces, Cristina me enseñó a transitarlo”.

UNA BUENA RECETA

Tomás Fonzi encarna a Lucas, que trabaja en el restaurant Azcuénaga y a pesar de su pasión por lo gastronómico, aun no le dan el lugar que desea, ya que se la pasa lavando los platos. No obstante, tiene la convicción de que logrará sus intenciones y eso lo motiva a continuar cada día. Sobre su relación con lo culinario, fuera de la ficción, Tomás exclamó: “¡Me encanta cocinar! No tengo grandes complejidades como cocinero pero me gusta y tengo ideas”.

Otra de las cuestiones que atraviesa a su personaje tiene que ver con las barreras en torno a la vocación. Ante el interrogante si se enfrentó a alguna crisis vocacional en su profesión como actor, Fonzi respondió: “Permanentemente. Con cada proyecto y cada personaje. Además, como actor están en juego un montón de cosas porque es más difícil el límite de qué es lo que gusta de uno: si el laburo, la forma, la energía o la impronta. A mí me resulta complicado definir qué es lo que tengo para ofrecer y siento que cada vez voy aprendiendo más”.

EN TERAPIA

Laurita Fernández da vida a Caro, una psicóloga bastante estructurada que busca el progreso constante hasta que su novio le plantea dejar de convivir, lo que para ella representa “una puñalada en el corazón”, debido a que siente que no la quiere más. Aunque en principio le parece una locura, termina cediendo y, desde ese momento, su vida se desordena y emergen diversos conflictos.

“Lo que me gusta de esta historia es que es real, uno la ve y dice 'Me puede pasar lo que le está pasando a Lucas o a Caro, la historia de amor o de desamor'”, destacó la actriz. Además, halló similitudes y disparidades con su personaje: “Hay un montón de cosas que digo 'Ay sí, yo soy así a veces, ¡qué tonta!'. A diferencia con Caro, no soy estructurada para el trabajo, ella es psicóloga y trabaja sentada en su casa, mientras que, a mí, me gusta vivir en movimiento”.

Por otro lado, durante la lectura del guion, Fernández descubrió que su personaje sufría ataques de pánico, lo cual revivió ciertos momentos difíciles de su vida en los que debió enfrentarse a este tipo de episodios. “Recurrí un poco a lo que yo vivía y sentía en ese momento y a lo que me aconsejaron que debía hacer para combatirlo”, indicó.

Sobre su vínculo con la terapia, la actriz contó: “Hice un poco cuando tuve una crisis porque estaba sobrepasada de cosas, colapsé y, a partir de ahí, decidí bajar un cambio. Hacía muchas cosas y no me daba cuenta que el cuerpo necesitaba parar un poco”.

¿CONVIVENCIA O INCONVIVENCIA?

A partir del título de la ficción y el disparador de la historia, se pone en debate si los integrantes de una pareja se animarían a habitar en casas separadas y, al mismo tiempo, mantener el vínculo afectivo. El interrogante fue trasladado a los protagonistas de la miniserie, quienes, actualmente, comparten residencia con sus parejas.

“Yo ya tengo una convivencia larga y ya soy padre. Hay algo de tener hijos que cambia la dimensión de la pareja por completo, así como también las prioridades y, sobre todo, la magnitud de los problemas”, reflexionó Tomás y, en base a la pregunta sobre la posibilidad de poner en práctica la inconvivencia, respondió entre risas: “¡Yo lo propuse! Tiempo antes de que llegara el proyecto a mis manos, en un plano más de chiste. Somos cuatro, convivimos con mi mujer hace 12 años, y en un momento es como 'Bueno, a lo mejor me mudo acá a la esquina y no nos invadimos'. No me parece una mala idea, no tiene por qué ser la convivencia hasta el odio infinito. Por suerte no es mi caso y no fue una propuesta concreta”.

Por su parte, Laurita expresó: “Es la primera vez que convivo, nunca me había animado a hacerlo con nadie. Pensé que era de las que no se la iba a bancar porque siempre fui muy independiente y disfruto mis momentos y espacios sola. Con Nico se dio que me fui a Mar del Plata por la temporada de Sugar, él vino conmigo, convivimos y me encantó. Seguimos en ese plan durante este año y la verdad que lo llevo re bien, me siento cómoda. Cada uno tiene sus actividades durante el día y a la noche gracias a Dios hacemos la obra juntos, porque sino, no nos veríamos en ningún momento. Nos complementamos bien”. A su vez, ante la chance de experimentar una inconvivencia, expuso: “Me chocaría que me plantee inconvivir, lo extrañaría. Seguramente el amor es más fuerte y probaría si es para el bien de los dos y de la pareja. Conociéndolo no creo que me lo plantee, y yo tampoco lo haría”.

RELACIONES HUMANAS CONTEMPORÁNEAS

El concepto de la inconvivencia es el eslabón inicial de la historia ya que hay múltiples cuestiones que rodean a la pareja protagónica, como las maneras de abarcar la sexualidad, los mandatos familiares y las aspiraciones personales, que son abordadas con dramatismo y contundencia. Diferentes giros inesperados llevan a que Caro y Lucas descubran nuevas formas de relacionarse en la sociedad contemporánea.

“Los conflictos no le ocurren a una pareja que lleva 30 años de casados, sino que le pasa a dos pibes jóvenes, que están hace siete años juntos y, si bien es mucho tiempo, también es relativamente poco para un desgaste así. Creo que tiene que ver con que vivimos con aceleración y todo es mucho más inmediato, nos cansamos y aburrimos de todo, y trasladándolo a lo personal, uno maneja una intolerancia mayor a la de hace años. Es una vorágine que te va llevando y, a veces, es decir 'Para, no me banco nada', tiene que ver con bajar un cambio y ver las cosas desde otra perspectiva”, opinó Laurita y, luego, añadió: “El trabajo me llevó a estar en lo inmediato, si había algún problema tenía que resolverlo ya, y no es tan así. Este año fue un cambio grande en lo personal y en lo laboral. Tuve la oportunidad de elegir y opté por hacer teatro y la serie, no me cargué el día. Porque el cansancio afectaba mi humor y mis ganas. Al leer Inconvivencia, me golpeó en varios momentos con esas cosas”.

Siguiendo en la línea de la sociedad y las relaciones humanas en la actualidad, Tomás opinó: “No tengo una mirada muy optimista sobre la sociedad ni sobre el ser humano, me parece que somos bastantes nefastos a todo nivel. A mí lo que me está pasando con tener hijos es que siento que los niños son seres conectados con algo mucho más puro, y me duele como cuando crecemos nos distanciamos de los niños que fuimos y nos convertimos en seres inmaduros. Como sociedad nos encargamos de negar un montón de cosas que nos explotan en la cara, miramos para otro lado, creemos que somos evolucionados, modernos, y estamos a medio centímetro de los cavernícolas todavía”.

EL FENÓMENO DE LAS SERIES

Inconvivencia, con producción de Kuarzo Entertainment Group e Idealismo Contenidos, en coproducción con Flow, para Telefe, completa su elenco con Cristina Banegas, Luis Machín, Luciano Cáceres, Gastón Soffritti, Iair Said y Marina Bellati entre otros artistas. Hoy en día, el formato serie se convirtió en el más elegido por el público a la hora de seguir una ficción.

Respecto a esta cuestión, Fonzi manifestó: “Me encanta el formato serie, sobre todo el que impusieron un poco las plataformas on demand, que tiene que ver con un salto de calidad y donde se le puede dar un desarrollo más detallista a ciertas circunstancias y personajes, porque en una película tenés alrededor de dos horas y tenés que ir a lo concreto. A mí me gusta cuando se toman tiempos largos para algunas cosas, no siempre. La serie te da esa oportunidad, sumado a la posibilidad de verla cuando quieras y donde quieras”.

La miniserie intimista dirigida por Mariano Hueter se emitirá desde este jueves, todos los jueves y viernes a las 23.30 por Telefe y, el día después de su debut, todos los capítulos estarán disponibles en Flow.

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