Matías E. González
07/11/2019 12:44

EscribiendoCine dialogó con Sebastián Mega Díaz, director de Amor de película (2019), largometraje que cuenta con las actuaciones protagónicas de Nicolás Furtado y Natalie Pérez y se centra en la historia de Martín y Vera, quienes se conocieron filmando un corto, se enamoraron y entablaron una relación. Sin embargo, tras siete años de noviazgo, los jóvenes se encuentran en diferentes sintonías profesionales, lo cual repercute directamente en la pareja y deriva en distintos conflictos. “Es una película que se acerca mucho a mi experiencia y a lo que yo quería decir sobre el amor”, sostuvo el cineasta.

Amor de película

(2019)
5.0

La premisa de la historia es: “Una segunda oportunidad para la primera impresión”, ¿Cómo surgió Amor de película (2019)?
Nace de ver muchas comedias románticas (risas). El germen de la idea lo anoté en una libreta, en el 2014 más o menos, y contaba una película, del género de la comedia romántica, que terminaba su proyección, pasaban los créditos y la pareja que había actuado en la pantalla grande existía en la vida real y estaba viendo ese film. Entonces, siempre estuvo esta propuesta conceptual del enamoramiento, un poco pensando en cómo los films del género suelen plantear que el amor se termina en el beso del primer flechazo y en ese momento está todo idealizado, pero, en el día a día, está el verdadero amor que buscamos y construimos en nuestras vidas reales, más humano y menos idealizado. Entender esa separación entre el enamoramiento y el amor era clave.

La escritura del guion estuvo a tu cargo y de Sebastián Caulier, ¿cómo fue el proceso creativo?
Si, la escribí en 2014, 2015 y en 2016. Ese último año la presenté y, a casi a dos meses de filmarla, surgió la propuesta de los productores para reescribir y mejorar un poco el guion, adaptar la estructura y poner ciertos elementos que hacían que la película se sintiera más sólida. Como apremiaba mucho el tiempo, se sumó Sebastián Caulier, que es un guionista excelente y director de cine, y laburamos juntos en esa reescritura, que dejo de ser 'Chico conoce a Chica', como era la idea original, y se convirtió en Amor de película. Lo que fue interesante de ese proceso es que reescribíamos en función del rodaje, pensando en cosas concretas que se pudieran filmar, porque recuerdo que en el primer borrador tenía una escena de un plano general en una sala de cine con un montón de espectadores, y cuando te sentás con los productores y te dicen 'ese plano me sale tanta plata, por tres segundos y 30 fotogramas', pensás, '¿vale la pena el esfuerzo para eso? ¡Centrémonos en lo importante!'.

La historia pone el foco en una pareja contemporánea, con vicisitudes de la cotidianeidad, abordadas desde la comedia y el drama ¿qué aspectos tuviste en cuenta al desarrollar la historia de amor?
La apuesta conceptual de la película es que la ficción se sienta muy ficción y artificial y, la realidad, se sienta real; obviamente, la realidad tiene guiños y pequeños deslices de la ficción que juguetean. Para lograr esto se tuvieron en cuenta un montón de cuestiones: hay mucho de la propuesta de la cámara en mano, de la luz de Mariano Suárez, del arte de Andrea Benítez, buscamos en cómo generar los contrastes y armar los dos mundos. El trabajo con Nicolás Furtado y Natalie Pérez fue espectacular, la primera vez que me senté con ellos dos les dije: 'Chicos, esta película funciona si hay química entre ustedes', eso apareció y, por lo tanto, el resto funcionó. Todo el equipo técnico también fue espectacular. Por otra parte, me pasaba que, escribiendo muchos diálogos, me sentía representado y creo que sería demasiado ingenuo de mi parte no decir que hay mucho de mí en la película y en los guiones. En la primera cita con mi mujer yo le dije: 'Hemos pasado una velada encantadora', y así hay muchas referencias. Parte de esa verdad que se siente tiene que ver con la experiencia propia, traté de escribir desde lo que me pasaría a mí en esas situaciones. Es una película que se acerca mucho a mi experiencia y a lo que yo quería decir sobre el amor.

Los personajes protagónicos son interpretados por Nicolás Furtado y Natalie Pérez, ¿cómo fue el trabajo con cada uno de ellos?
La verdad que trabajé con dos actores que son excelentes profesionales, que se metieron de lleno, hicieron la película y se la apropiaron; fue un complemento espectacular. Nico tiene una forma de laburar en la que todo el tiempo está agregándole detalles y, dos segundos antes de la toma, te proponía algo y, Nati, tiene una capacidad increíble para hacer que todo fluya, se planteaba la escena con un montón de detalles y ella hacia que todo funcionara. Por estas razones, la película fue desafiante al editarla porque, por muy clara que yo la tuviera en la cabeza, quedo el 70% de todas las escenas y dejamos lo mejor en todas, porque en rodaje nos permitimos hacer un montón de cosas y probar. Esa libertad creativa, puesta en función de sumar, es algo que me llenó muchísimo y se lo tengo que agradecer a estos dos genios que me tocaron de protagonistas.

El “Cine dentro del cine” aparece en la película, ¿cómo fue el planteo y el desarrollo del metalenguaje cinematográfico?
En algún punto es una peli de cine realizada por gente que hace cine. A mí me gusta mucho el metalenguaje, y esas cosas te van saliendo un poco solas. Me encontré viéndome fácilmente reflejado en cosas de mi vida con cuestiones que pasaban en la película. Por ejemplo, hay un flashback donde están filmando el corto, él está dirigiendo a ella y hay un extra que se tropieza con algo en la toma y el personaje de Nico dice '¡Cuidado chicos!' y sigue la escena, bueno, esa fue la primera toma y fue un accidente, el pibe se tropezó y, después, siguieron la escena. Yo sabía que iba a quedar en montaje, porque esas cosas pasan.

Partiendo del género romántico, ¿qué te enamora de la profesión?
Como todo lo que es el amor quizás no se puede explicar. Cuando tenía diez años dibujaba comics e historietas y tenía una carpeta donde, en cada casillero, había un tipo de historieta diferente. En algunos dibujaba los storyboards de lo que iba a ser la apertura de cuando hiciera mi serie animada, porque en mi adolescencia estaban los manga y las series animadas. A cada proyecto le iba poniendo nombre, personajes y sus diseños. Cuando entendí lo que era el cine y lo que hacía un director, no hubo duda que para mí era eso. Es un sueño que tengo desde hace 15 años y siempre supe que iba a querer dirigir películas y que en algún momento iba a ocurrir. Nunca tuve la ambición de ser un director que lo hiciera por hacer, sino que siempre quise contar mis historias.

En cuanto a tu futuro en la industria cinematográfica, ¿hay algún proyecto en mente o próximo a realizarse o estrenarse?
Estoy guionando un montón, con proyectos abiertos. Tengo dos películas que están dando vueltas: por un lado, un policial psicológico y, por otro lado, otra comedia romántica. Vamos a ver qué se da y qué nos depara el futuro.

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