Victoria Duclós Sibuet
06/11/2019 16:53

Ezequiel Yanco estrena luego de pasar por el [21] BAFICI La vida en común, película que aborda la Conquista del Desierto, la expropiación de tierras y exterminio de la población indígena por parte del ejército nacional, a fines del siglo XIX.En diálogo exclusivo con EscribiendoCine nos cuenta "En general trabajo sin un guion, entonces el proceso se va acomodando desde investigación y trabajo de campo con cámara".

La vida en común

(2019)

Entre tu película Los días (2012) y La vida en común hay una cuestión compartida de la infancia. ¿Cómo ves ese vínculo?
Fue una cuestión medio azarosa, no era el plan original. La película tiene un punto de partida que es hacer algo con la conquista del desierto y en ese territorio. Yo soy historiador ademas, y quería hacer algo en ese territorio y con esa población. Entonces eso vino primero que el hecho de trabajar con chicos, entre el punto de inicio y el resultado hubo muchas hipótesis de película. Creo que termino decidiendo trabajar con chicos por una cuestión de confianza, me siento más cómodo. Sentía que con ellos podía alcanzas ciertas cosas de ficción que con los grandes me costaba. Y también apareció Uriel que fue un elemento clave en todos los sentidos como aliado y cómplice. Fue una mezcla de casualidades, azares, decisiones y decanto hacia ese lugar.

¿Cómo fue esto de trabajar con hipótesis de película como proceso de creación?
En general trabajo sin un guion, entonces el proceso se va acomodando desde investigación y trabajo de campo con cámara. Viajé a La Pampa y ahí me entero que se festeja un año nuevo ranquel en San Luis, fuí hasta allá y cuando vi ese espacio tan particular decidí que en ese lugar iba a hacer la película, y ya tenía la escenografía pero no la película.

Al principio era más documental y experimental y luego se fue metiendo la ficción.
Fue una película en la que el diseño de producción se basaba en ir, filmar, volver y revisar a ver qué buscar cuando volviéramos. Siempre estuvo esta idea de lo híbrido entre lo documental como base para el registro de esta comunidad, cruzado con la ficción y cierto arco narrativo. Desde que empecé a ir a La Pampa el proceso de tiempo fue de seis años y donde empezó a aparecer la película hace dos años.

Como historiador, cómo mixturaste la parte de registro de archivo para informar, conocer, y la parte cinematográfica que a veces no es clara e implica un discurso diferente.
Había dos posibilidades: una era ser más pedagógico y explicar qué es la conquista del desierto como acontecimiento histórico y el otro camino era optar por una película donde trabaje con las marcas de todo eso en el presente. El segundo es el que elegí Trabajé con el territorio y el pueblo con un presente que evoque la dimensión histórica. El punto era cómo rastrear las marcas de la conquista en el presente.

Con el elemento del puma, la ficción no solo es ficción sino que implica un clima más mágico y de misterio.
Había como una idea de que la película perdiera cierto realismo hacia el final y se transforme en algo más onírico y el puma cumple esa función. Por un lado tiene una presencia real y por otro lado una presencia más mitológica. Tiene que ver con acercar la imagen a una zona más enigmática o de interrogación. Esta todo el tiempo esa doble cara del puma para sacar a la película de lo naturalista.

¿Cómo surge el hecho del ritual de pasaje como columna de la película?
Toda esta ida y vuelta me nutrió de los personajes, y pude absorber cosas de las rutinas para transformarlas y ver que filmar. En una charla con Uriel surgió que los chicos más grandes tenían perros y los más chicos solo los alimentaban y ahí eso hizo el anclaje con el rito narrativo del ritual de pasaje.

¿Cómo encontraste a Uriel?
En un momento había una escena de una ficción más clásica en la que un personaje era una enfermera y necesitaba un chico que hiciera de enfermo, salgo a buscar el niño y lo veo a Uriel caminando por ahí. Ensayamos brevemente y luego filmando pasaba que cada vez que hacíamos una retoma él era muy preciso en repetir lo mismo y era buenísimo eso. Ese fue mi primer encuentro con él, luego fui descubriendo que le gustaba estar y nos entendíamos muy bien.

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