Carolina G. Guerrero
01/10/2019 12:50

Tras su paso por el Festival de San Sebastián y Toronto, y ganar siete premios Goya, este jueves llega a los cines argentinos la película de Rodrigo Sorogoyen (Stockholm, Que Dios nos perdone) El Reino de la Corrupción (2018), un drama en torno a la corrupción política en España protagonizado por Antonio de la Torre. NOTICINE.com habló en exclusiva con el cineasta madrileño nominado al Oscar por el corto Madre (2018).

El Reino de la Corrupción

(2018)

La película se estrenó primero en Toronto, ante un público no tan familiarizado con la situación política española como el donostiarra. ¿Cómo la recibieron allá?
La verdad es que muy bien. Fue una experiencia muy gratificante, estaba muy expectante por mostrar la película en otro continente, cruzando un océano y a un público, que, a priori no tiene mucho que ver con el público español que es al que supongo más no podemos dirigir. Fue muy bonito porque gustó mucho, creo que disfrutaron mucho con la película, sintieron la tensión y la adrenalina que habíamos intentado proponer.

¿Son Toronto y San Sebastián festivales muy distintos?
Prefiero San Sebastián mil veces, pero es que también lo he vivido más intensamente y con más conocimiento. En Toronto he estado dos días, fue un viaje bastante relámpago. Lo poco que vi me encantó; el ambiente que había tanto de espectador como de organización. Pero el festival de San Sebastián para mi es un regalo que firmaría cada año, cada vez que nos permitieran venir. Son un festival y una ciudad geniales. Una gran plataforma para cualquier película.

¿En qué momento decidiste que lo que veías en los informativos iba a ser tu próxima película?
Lo decidimos con Isabel Peña a partir de la indignación ciudadana que todo el mundo sintió cuando empezaron a salir todos estos casos de corrupción a la luz, en una época muy convulsa. Vimos también el potencial cinematográfico que tenía, porque eran todo posibilidades de thriller, de personajazos, de traiciones… Incluso de drama humano, si de repente una persona rica, que lo tiene todo, que se ha sentido que era el tío más poderoso del mundo, se va a la cárcel por algo que ha hecho se debe sentir como un gilipollas. Había mucho potencial en eso.

¿Cómo trabajaron el guion?
Primero decidimos sobre lo que queríamos hablar y sobre todo la forma, en este caso un thriller. A partir de ahí vamos debatiendo para poder encontrar esa forma, porque el fondo lo vas encontrando. Conversando apuntamos millones de ideas y posibilidades que más tarde, se van reduciendo y moldeando para que finalmente quede la estructura de la película. Luego nos ponemos más técnicos seleccionando las escenas que queremos que formen la obra. Después ya nos separamos 1 mes o 2 y cada uno escribe su parte.

¿Se puede hablar de parecidos razonables entre personajes y personas reales?
Desde muy rápido sabíamos que no queríamos ceñirnos a nombres. Por ejemplo, la película Buenos Muchachos de Martin Scorsese es genial porque cualquier espectador puede decir, eso me podría pasar a mí. Si hacés una película sobre Al Capone, pues es sobre Al Capone.

El Reino de la Corrupción no es una película de buenos y malos. ¿Han huído de los estereotipos...?
Teníamos muy claro desde el principio que no íbamos a poner etiquetas, porque la película no va de partidos ni de ideologías. La película va de la corrupción humana y eso está en todos los partidos y estratos de la sociedad. Por eso hemos metido la escena de un cliente de un bar que elige llevar el cambio mal. Hay gente que puede pensar que es cobarde no poner etiquetas, pero nosotros pensamos que es algo valiente no ponerlas.

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