Rolando Gallego
01/10/2019 11:24

En El Profes1on4l (2016) Martín Farina se acerca a una de las figuras emblemáticas de la escena cinematográfica independiente, Raúl Perrone, película que finalmente ve la luz luego de varios años. El premiado y prolífico director de El lugar de la desaparición y Mujer nómade retrata a Perrone desde el acompañamiento, plasmándolo en su cotidianeidad, en su ámbito, y en ese devenir del director comienzan a trazarse algunos lineamientos de ese interés por el retrato íntimo tan característico de Farina, pero también asoman ribetes insospechados del gran autor de Ituzaingó. “Cuando llegué a casa después de hacer la escena del foco en El Profes1on4l sabía que tenía una película”, afirma en exclusiva a EscribiendoCine.

El Profes1on4l

(2016)

¿Cómo es trabajar con figuras tan emblemáticas en films retratos?
Trabajo de manera intuitiva, cuando trabajo con personajes como Raúl Perrone o Esther Díaz, ellos te conducen, en los otros proyectos hay una incertidumbre muy grande, no pude escribir un guion y me dejé llevar por el vibrar del momento, son 10 años de trabajo y siento que puedo, por ejemplo, trabajar con la trilogía (El lugar de la desaparición, Cuentos de chacales, El niño de Dios) y hacer algo más nuevo, porque me gusta que el viaje, enrarecido, sea más claro para el espectador. Trabajo con una variedad de personajes desde la familia, y tres temas clave, sexualidad, política y religión.

¿Qué diferencias encontras al trabajar con personajes cercanos a vos y otros?
Creo que los personajes más grandes me atraviesan desde un lugar icónico, son como libros, monumentos, pequeños próceres y utilizo su fuerza para que vaya en su propia dirección y eso explote en la pantalla, tratando de abarcar lo máximo posible. Me gusta estar en el momento de conflicto en el que las cosas son muy difíciles de juzgar. En el caso de la familia estoy más involucrado, pero tengo la idea que allí recurro a mecanismos de abstracción, y no sentir el dolor, de sentir lo que uno es, de verse a uno mismo, y me sorprendía.

Vos generalmente hablas de implosionar a los personajes, y eso uno lo ve en Mujer nómade y El Profes1on4l
Cuando llegué a casa después de hacer la escena del foco en El Profes1on4l sabía que tenía una película, cuando pasan esas cosas, que se dan, que los personajes implosionan en pantalla podés armar un relato, tenés una dirección, no es sugerido, aparece, y sabía que esa escena le daba, de alguna manera, sentido a todo lo que yo podía sugerir. En la escena donde Perrone y su camarografo discuten sobre la vibracion que generan los tubos de luz de tungsteno creo que hay una apertura, nadie se muestra ofendido en lo personal, no hay una fuerza que se ejerce sobre otra, dialogan, y cada uno juega su carta y ambos tienen razón, el otro resiste el embate y eso me parecía que habilitaba la introducción, ahí Perrone da un giro y dice “sean profesionales, esto no es una escuela de cine”, y con su tono, liberado, dice lo que siente y es lo que varios sentimos. Perrone, en su modo, sabe que los rodajes tienen una puja entre el saber creativo y el saber tecnico, y en medio de ese conflicto se puede re significar la pregunta sobre que y como es hacer cine.

¿Cómo es soltar las películas?
Los públicos de cine son inclasificables y no se sabe quién y cómo ve mís películas, y siempre se reformula, no me da temor o inseguridad de que se muestren las películas, pero si siento que es un momento que pierdo control y conocimiento, con Mujer nómade no imaginaba nada y hoy en día soy el director de Mujer nómade, lo demás que hice no importa, y eso que no es que la película se vio tanto. Marco Berger hizo Plan B y después hizo muchas más. Yo estoy construyendo mi forma. Hay algo muy extraño del destino de las películas, yo sigo dirigiendo porque siento que en el proceso crezco, que controlo más el dispositivo y luego creo que las pantallas se acomodan a la realidad de cada proyecto, por eso Lucrecia Martel es lo que es y yo soy lo que soy. Formo parte de una fauna pero no advierto privilegios puntuales, hay personas que pueden hacer lobby para conseguir cosas y yo no lo siento.

¿Qué relación mantenés con la crítica, la prensa, el mundo del cine?
Sin haber estudiado y viniendo del conurbano bonaerense me siento muy querido por el mundo del cine y sin creer que haya hecho algo maravilloso. Hoy no sé quién ve las películas y de qué manera, de Fulboy encontré un link de Youtube en Sudáfrica con un millón de visitas. Haber conocido al hombre de paso piedra, Esther y Perrone, pude trabajar en tres personas muy seguras de sí mismas pero aferradas a caprichos, aprendí mucho de ellos y aprendí mucho para mí. Me siento autónomo de mis películas y ahí siento que soy un artista, estoy involucrado todos los días y en un punto ya no, es como “llevar el mundo a cuesta sin que los objetos sean pesados y te opriman”. Las películas empiezan a devolverte una política, una autoridad que se despega del sufrimiento como algo fóbico y traumático. La verdad puede decirse desde la ficción, dejar el monstruo allí y seguir adelante con tu vida.

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