Rolando Gallego
12/08/2019 11:29

Estando delante y detrás de cámara, como productor, Ricardo Darín estrena La Odisea de los Giles (2019), dirigida por Sebastián Borensztein (Kóblic, Un cuento chino), y que tiene como fuente de inspiración el best seller de Eduardo Sacheri, La noche de la usina. En La Odisea de los Giles, Darín interpreta a Fermín Perlassi, líder de un grupo de personas que serán estafadas sorpresivamente y que armarán un plan para recuperar lo suyo. Compartiendo cartel con Chino Darín, Verónica Llinás, Daniel Aráoz, Luis Brandoni, Marco Antonio Caponi y Rita Cortese, entre otros, sostiene que "más allá de los resultados me gustaría personalmente que la historia llegue a la audiencia y que produzca el mismo efecto que nosotros tuvimos cuando nos enamoramos de ella".

La Odisea de los Giles

(2019)

¿Cómo se gesta el proyecto?
El Chino me venía “petardeando” con lo de la productora, y yo lo venía postergando, por un tema generacional y pensé que se iba a cansar, pero no fue así, y la lectura de la novela potenció todo. Fuimos a buscar los derechos, fue una tarea titánica.

¿No fue fácil hacerse de los derechos?
En realidad cuando aparece una buena novela hay mucha gente en el mercado dando vueltas. Nos empujó mucho cuando un señor, muy interesado, dijo que me tenía a mí para hacerla, lo cual era mentira, fuimos con Federico Posternak a hablar con Eduardo, y él entendió que veníamos en serio y descartó la otra posibilidad.

¿Y la adaptación?
Tuvimos dos compromisos altos de arranque, uno respetar la novela de la que nos habíamos enamorado, sabiendo que es muy difícil competir con la literatura y por eso cambiamos cosas. Muy rápido decidimos que había que tomar otro camino. Incorporamos situaciones que no están en la novela y de hecho hasta variamos un personaje, que en la novela es hombre y en La Odisea de los Giles es mujer, la encarna Rita Cortese, porque creíamos que el conflicto con el hijo era aún más profundo y se potenciaba y queríamos que esté Rita.

En la película los personajes todo el tiempo avanzan y la narración avanza por acciones…
En la novela se hace un muy buen uso de la distracción con lo que quiere, no por la acción, hay mucho de pensamiento.

¿Cómo fue reencontrarte con Sebastián ahora con tu rol de productor?
Siempre trabajamos codo a codo, ha sido muy amable en Un cuento chino y Kóblic, hemos soñado otras una infinidad de veces en nuestros almuerzos, de abrir el juego, modificarlo, y somos muy respetuosos el uno del otro y de la opinión del uno y del otro. Esa es la premisa, y somos amigos hace años, aunque no es garantía de nada, pero nosotros nos llevamos y entendemos muy bien, casi con la mirada.

¿Cómo imaginaron a los protagonistas, barajaron muchas opciones?
Sabés que no tantas, tuvimos esa suerte. Esta historia, más allá del resultado final, si lo hay, porque las películas quedan para siempre, está tocada por cierta cosa de gracia desde el principio en todos los aspectos que va atravesando. Con el elenco nos pasó siempre lo mejor. Es significativo. Soñamos con ciertos actores y todos, excepto uno o dos casos, se subieron al proyecto y se tiraron de cabeza. Les gustó, se subieron, se entusiasmaron. Y ahí empezas a sentir que no estás tan loco ni solo. Nos fue muy bien en esto, después luchamos con agendas, pero todo se acomodó por suerte.

Al ver la película uno piensa que la deben haber pasado muy bien…
Fueron nueve semanas, de una convivencia intensa, muy bien rodeados, Sebastián maneja muy bien todo, y todo se amalgamó, anduvimos en muchos lugares, y nos han dicho que la historia por primera vez se cuenta de otra manera, es una historia contada del interior para Buenos Aires. Y estuvo bueno, porque además cuando pisás el lugar donde vas a trabajar reacomodás todo lo que estaba en el guion.

¿Cómo cambió tu idea sobre los “giles”?
El gil podría llegar a tener una mirada retrospectiva sobre sí mismo un poco más sincera. Por una acumulación de capas en un momento tiene que hacer algo porque si no, no se soportaría el peso. Nuestra idea era girar alrededor término con ironía, hay miles de reflexiones como “cuando el león está durmiendo no lo vayas a molestar con un palito”, durante muchos siglos la gente que maneja nuestros destinos se ha encargado que no lleguemos nunca a la conclusión que si nos juntamos y nos pasan las mismas cosas es más difícil contener la reacción posible, y acá, en chiquito hay algo de eso, con prudencia y sin hacer pancarta de nada. Hay gente que aguanta, aguanta, hasta que un día no aguanta más. Nos tienen un poco narcotizados, estamos dormidos. Pero no se trata sólo de unos tipos, el sistema en general tiende a eso, es algo del sistema que exacerba todo, y las cosas que tenes que tener, porque si no las tenés lo que te dicen es que sos un pelotudo.

Es muy hermoso el vínculo que construyen como pareja con Verónica Llinás
Es muy especial y desde que se puso el batón de este personaje es una actriz que no necesita demasiada intelectualización con respecto a muchas cosas y si se pone en personaje y el traje le da empieza a hacer, le agregó detalles, que cada vez valoras más, esta es una película que cuando la ves más de una vez detectas eso. Esta película es de esas en las que descubrís cosas a medida que avanza y que tiene que ver con la idiosincrasia de la gente de pueblo, que la rema de abajo y ella se puso el personaje al hombro y funcionó desde ahí resignificando todo, hasta el comportamiento de Fermín con ella.

La música es clave, bien nacional…
Tenés permisos, pero no podés traicionar el ADN de la historia y menos teniendo “al alcance de la mano”, por decirlo de una manera “perfumada”, la posibilidad de utilizar temas de artistas nacionales, en “algunos” de los casos gracias a una gran generosidad de algunos de ellos, en algunos, no en todos.

¿Qué te gustaría que pase con la película?
Más allá de los resultados me gustaría personalmente que la historia llegue a la audiencia y que produzca el mismo efecto que nosotros tuvimos cuando nos enamoramos de ella, es una película de aventuras, acción, suspenso, romanticismo, pero tiene todo eso junto, te atraviesa de una manera muy vital y es muy argentina, y ojalá al ser tan argentina sea universal. Ojalá tenga la misma facilidad de comprensión, de los conflictos que tiene, en todos lados. La gran incógnita para mí es qué le puede pasar, más allá que la película no habla sólo de eso, a la pendejada que no había nacido en el 2000 o que eran muy chiquitos y conocían de mentas. La gente de 35 años para arriba lo sabe y creo que les va a tocar de alguna manera lo que les pasa a los personajes. Una de las cosas que a mí más me gustó de la historia, y creo que a todos, es el crisol que se produce de personajes que responden a diferentes capas sociales y que demuestra que cuando a todos nos moja la misma lluvia se terminan las fronteras y diferencias entre unos y otros cuando tenés un objetivo común. Si eso se trasladara a nuestras realidades y miráramos de la misma forma a un horizonte cambiarían todos nuestros pronósticos. Hago especial hincapié que esto afecta de la misma manera a la dueña de la empresa más importante de un pueblo y al indigente más sumergido. Esa foto, esa imagen, de estos tipos reunidos, a mí me encanta.

Es una película inspiradora en un momento complicado…
Estamos apichonados, estamos como “bueno vamos a ver cómo llegamos al lunes”, es un error muy grande, más allá que son atendibles todos los reclamos, situaciones, posiciones y cuestiones, hay un apichonamiento generalizado que cuando te golpean y golpean bajas la guardia, no, hay que reaccionar, porque los países no cierran, no son empresas, y vamos a seguir viviendo acá, y la mejor idea que podía atravesarnos el cerebro y el corazón, es “ya discutimos", somos todos unos giles, porque creemos que la diferencia con uno u otro, ya está, basta, porque en el medio estamos nosotros.

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