Rolando Gallego
03/08/2019 14:29

La ópera prima de Luis María Mercado Vigilia en Agosto (2019), plantea una problemática presente en cada uno de los pueblos del interior del país en donde el patriarcado y los mandatos determinan la manera de actuar de hombres y mujeres. Atravesada por cierto realismo mágico, además, en la historia de Magda (Rita Pauls) se mezcla el extrañamiento de aquello que se anhela y espera, lo que no puede ser, y los silencios cómplices de una sociedad acomodada que siempre cuida las apariencias."Esa gimnasia de ocultar, silenciar y aparentar para “pertenecer” nos lleva a ser cómplices de hechos que lastiman o ponen en riesgo la vida de otros o la propia", sostiene el cineasta en diálogo con EscribiendoCine.

Vigilia en Agosto

(2019)

¿Cómo surge la idea de Vigilia en Agosto?
Desde siempre he tenido el extraño privilegio (o no) de una memoria implacable, de recordar imágenes visuales y sonoras o sensaciones incluso algunas, con espantoso lujo de detalles. Muchas que preferiría olvidar. Esos retazos se convirtieron en apuntes, pinceladas, pequeñas narraciones, que germinaron mezclándose con anotaciones sobre de la observación minuciosa de mi entorno más cercano. De niño enfermaba todo el tiempo. Pasaba incontables días en cama, encerrado en casa, a veces solo. Ponía especial atención a todo lo que ocurría a mi alrededor y que pasaba por alto cuando gozaba de buena salud. Las texturas, la luz, los colores, las sombras… Las conversaciones hechas de rumores, secretos o gritos que se producían entre mi madre, amigos, las vecinas o la familia. Los sonidos de la casa cambiaban radicalmente. Todo un mundo que me era familiar y a su vez extraño se me revelaba. Ese particular estado de mi cuerpo, me permitía percibir mi entorno más próximo de manera diferente. Con Vigilia en Agosto me interesaba compartir, sumergir al espectador en ese pequeño microsistema social desde mi peculiar experiencia.

¿Cómo seleccionaste al casting?
A medida que avanzaba con la escritura, fue surgiendo el deseo de ver cristalizado en algunos personajes, a actrices cuyo trabajo admiraba, como María Fiorentino, Fanny Cittadini o Eva Bianco. A Rita Pauls la descubrí en la serie Historia de un Clan de Luis Ortega y desde un primer momento quedé deslumbrado con su interpretación. El resto surgió de un casting dirigido y otro abierto que realizamos con Rodrigo Guerrero a actores profesionales y no actores, en las ciudades de Córdoba y Oncativo, donde rodamos la película.

Rita Pauls es clave en su interpretación de Magda, ¿qué cosas sabías que ella no tenía que representar en la historia?
Con Rita conversamos mucho y desde un primer momento, coincidimos plenamente en las referencias que usamos para la película y cómo darle cuerpo y voz a Magda. Había que cuidar de no caer en estereotipos ni correrse a un registro inverosímil. Su personaje debía hacer visible lo que se oculta todo el tiempo. Su interpretación es de una sutileza y una complejidad hipnótica; apabullante. Está en carne viva, en cada plano.

Lo de pueblo chico, está presente durante todo el relato, como también el hecho de sí o sí aparentar, ¿cómo pensaste esos puntos en todo el relato?
La película se sitúa en una pequeña ciudad de provincia y se filmó en Oncativo, donde yo he nacido y crecido. Todo ese micromundo lo conozco muy bien. Sin embargo lo que allí ocurre, no reconoce límites geográficos ni demográficos. La mayoría estamos inmersos en un sistema que normaliza cánones que obligan a la uniformidad, a no ver ni cuestionar. Diariamente hacemos un esfuerzo denodado por pertenecer, ser aceptados, respetados… Y eso obliga a crear apariencias, esconder, a disfrazar, a ponerse máscaras. Se privilegia más el parecer que el ser. Esa gimnasia de ocultar, silenciar y aparentar para “pertenecer” nos lleva a ser cómplices de hechos que lastiman o ponen en riesgo la vida de otros o la propia. ¿Qué actitud asumimos cuando nos damos cuenta de eso, cuando se nos revela el revés de la trama? La película intenta ir por esa premisa.

¿Qué fue lo más difícil de rodar?
Vigilia en Agosto es mi ópera prima y yo tenía muy poco entrenamiento en el set. Hay escenas donde interactúan siete o más personajes en una habitación pequeña. Era muy fácil desconcentrarse incluso habiendo planificado todo. Siempre estaba latente la posibilidad de naufragar por completo.

¿Y lo más fácil?
Personalmente siento una fascinación por la actuación en general y las actrices en particular. Disfruté muchísimo ese aspecto. Rodrigo Guerrero fue quien acompañó todo el proceso como codirector. Desde el casting. El equipo artístico y técnico en general fue de una generosidad maravillosa, a ellos le debo los aciertos. Todos, incluso los compañeros eléctricos, habían leído el guion. Y sin duda tener detrás a una productora con la experiencia de TWINS, con Lorena Quevedo a la cabeza, hicieron posible lo imposible.

¿Cómo fue la participación en el [21] BAFICI?
De las experiencias más hermosas que compartí. Fue la primera proyección en Argentina, ya que la película tuvo su estreno mundial en el Festival de Málaga, en marzo pasado. En BAFICI formó parte de la Selección Oficial en la sección Derechos Humanos. Nos extrañó al comienzo su inclusión en Derechos Humanos, al no ser una película radical en su propuesta. Pronto comprendimos el perfil que el director artístico, Javier Porta Fouz y su equipo, querían imprimirle a la sección. Y creo que ha sido un gran acierto esa decisión. La sala estuvo colmada en todas las funciones. Fue maravilloso el contacto directo con el público, con quien pudimos conversar. La respuesta fue muy generosa y conmovedora.

¿Expectativas ante el estreno?
Lo vivimos con mucha ansiedad, alegría y expectativa. Ojalá la película encuentre su público en los cines y nos acompañe.

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