Rolando Gallego
28/07/2019 12:44

La adaptación teatral de El hombre de al lado (2009) ahora titulada La mujer de al lado, protagonizada por Griselda Siciliani y Germán Palacios, propone un viaje en tiempo real al infierno de un hombre que ve cómo su familia, vínculos y tranquilidad comienzan a resquebrajarse a partir de los intentos de un extraño personaje de introducirse en su cotidianeidad.

El hombre de al lado

(2009)
8.0

Leonardo (Germán Palacios), un exitoso diseñador, vive en la célebre casa Curutchet, aquella que Le Corbusier imaginó para Argentina, siendo la única construcción de este arquitecto emplazada en la ciudad. Un día los golpes de una obra en construcción en la casa vecina lo sorprenden, y aún más cuando ese golpeteo termina en un boquete en la medianera.

Tras ese agujero en la pared está Victoria (Griselda Siciliani), una avasallante mujer que con sus singularidades desestabilizará la armonía y orden del hogar de Leonardo. Cada golpe en la pared es un avance en la casa del otro, una amenaza que se cristaliza en hechos, violencia, tensión sexual y la certeza de que nada será como antes.

“El conflicto de base está, aparecen otros colores, es más compleja, agrega algunas cosas, ya la película tiene recovecos, pero acá es más complejo, entre un hombre y una mujer que se atraen”, dice Siciliani sobre la puesta teatral a horas del estreno.

“Es más interpelante, son personas de dos clases sociales completamente diferentes y son un hombre y una mujer, hay una tensión sexual todo el tiempo, tamizada por el vínculo, complicado, ella es muy contundente en cuanto a su defensa de sus requerimientos”, suma Palacios.

“Ella en principio transgrede la ley, lo que hace es ilegal, es una psicópata, no es emblema del feminismo, es un personaje excepcional, pensás que va a ser una heroína, pero no lo será tanto, o por momentos sí, con causas nobles. Para mí lo más lindo es que se temen”, agrega la actriz y completa “la gráfica es muy clara, quiere más o quiere eso que decidió que quiere, y si le dicen que es ilegal, prohibido e invade la privacidad del otro personaje, pareciera no importarle o quiere establecer otro paradigma, quiere sol, pero dice que además lo ven desde otros edificios”.

“Además uno puede identificarse y asociarse con otras cosas, como “Casa Tomada” de Julio Cortázar, de Ionesco, los personajes quedan en el conflicto librados a su alma, es un teatro que no tiene una gran escenografía, sino de los actores a los vínculos, es una propuesta interesante”, finaliza Palacios.

Sobre cómo construyeron los personajes, y si buscaron alguna referencia más allá de la película y las interpretaciones de Rafael Spregelburd y Daniel Aráoz en la versión original, Siciliani dice que “el conflicto lo sentí cerca, después le busqué la forma, no me sentí que tenía que ir a buscar algo muy lejos, sí busqué mi propia rudeza, para hacer la psicópata, lo encontré, lo tengo, por suerte menos que el personaje”.

Acerca de la química entre ambos, necesaria para sostener el relato Palacios agrega que “tiene que ver con la capacidad de juego, ella es juguetona, se divierte y juega, y yo también concibo al teatro como un juego, más allá que hagas una tragedia, el teatro es siempre juego, entonces a partir de lo lúdico es que nos entendimos”.

Una clave del relato, que en la versión teatral toma rasgos asociados a la comedia con algunos punchlines y guiños depositados en Victoria, y que hacen del lucimiento de Siciliani, verdadero epicentro del relato, es la presentación de viñetas aisladas de la relación entre los vecinos, hechos que luego en su sucesión terminan por configuran el tempo y la progresión dramática de la propuesta, es la escenografía funcional del diseñador de arte Marcelo Pont Vergés (El Secreto de sus Ojos, El general y la fiebre), en colaboración con Cohn y Duprat, que reproduce el pórtico de concreto de la casa Curutchet y un enorme muro que se irá transformando a medida que la narración avance.

El miedo que Victor (Daniel Aráoz) infundaba en la película, es reemplazado por el humor, transformando la pesadilla que el espectador vivía junto al protagonista en una representación de tópicos recurrentes en situaciones en las que dos clases y universos se enfrentan.

María Ucedo, Alejandro Viola, Isidoro Tolcachir, Paloma Sirvén, Facundo Aquinos y Thomas Lepera completan el elenco de La mujer de al lado, que se puede ver todos de miércoles a viernes a las 20.30, los sábados a las 20 y 22 y los domingos a las 20 horas en Multiteatro Comafi.


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